El manual de Ordoñez

Posted on May 10, 2012

1


Columna publicada el 29 de marzo de 2012.

Recientemente se publicó en la página web de la Procuraduría un video que instruye en cómo ser el Nuevo Ciudadano Colombiano. Este debe ser un ciudadano ético, un Hombre de familia, y es la labor del Procurador transformar nuestros comportamientos de manera que creamos en “la existencia de algo más allá de lo tangible”, para así alcanzar la “Trascendencia” que nos convertirá en el Nuevo Ciudadano. La ecuación es simple, como señala Ordoñez en su papelógrafo, para ser un buen funcionario público hay que ser buen ciudadano, para ser buen ciudadano hay que ser buen Hombre (el protagonista del video es de sexo masculino para que no queden dudas lingüísticas, ni semánticas) y para ser buen Hombre hay que tener una familia.

¿Quiere decir eso que una mujer agnóstica y soltera como yo no puede ser un Nuevo Ciudadano? En el manual de Ordoñez las mujeres solo aparecemos explícitamente como aquella con quien el Nuevo Ciudadano se casa y metafóricamente en la forma blanda, ahuecada y apetitosa de una rosquilla. El personaje del video se encuentra ante la encrucijada de comer o no comerse el churro. Finalmente paga para comérsela. La tentación de la masa se remedia con la “formalidad”, que se ilustra con la imagen de dos anillos de matrimonio.

Los recursos aleccionadores son todo menos discretos. Cuando dice la palabra “principios” aparece una Biblia, cuando dice “decide bien” aparece la imagen de unas nodrizas de pañal y se escucha la risa de unos niños. Después Ordoñez nos instruye en urbanidad, resalta la importancia de los modales y de vestirse adecuadamente: bermuda mal, corbata bien; más que ser, parecer. También habla de la importancia del manejo del tiempo que hace posible un espacio para la “espiritualidad” que aparece representada con un crucifijo.

El video está lleno de ironías. Hace un despliegue de Green Screen y un montón efectos chapulinescos que, si bien faltos de estilo, requieren tiempo y cierto nivel de conocimiento. Sin embargo el uso de la tecnología es tan anticuado como el mismo ciudadano que propone Ordoñez y que, en una ironía aún mayor, osa llamar “Nuevo”. Ese oxímoron que propone Ordoñez es el tipo de Hombre para quién se hizo la Constitución de 1886, un ciudadano blanco, religioso, y de sexo masculino cuyos valores no probaron ningún beneficio para este país y que resultan anacrónicos y excluyentes en el mundo en que vivimos.

Algo muy fuerte es que arranca diciendo que hay que ser tolerantes pero rápidamente aclara que “la tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”. Entonces afirma, con descaro, que ser “honesto” no es “limitarse a cumplir normas” y las normas se ilustran con una imagen de la Constitución. Esto ya lo había dicho en su libro, Ideología de género: Utopía trágica o subversion cultural, donde afirma que cuando el orden jurídico está en contra de la ley divina se debe hacer objeción de conciencia, es decir, que la moral personal está por encima de la ley. Yo me pregunto si no es esa, precisamente, la definición de corrupción. Tal vez es esa moral personal la que permite que Ordoñez condene tan fuertemente la corrupción al tiempo que se alía públicamente con personajes que la encarnan como Corzo y Salazar. Aunque hay que admitir que ambos cumplen con el canon propuesto por el video: Hombres, católicos, casados y con hijos y por lo tanto la epítome del Nuevo Ciudadano Colombiano.

About these ads