A quebrar muñeca


Publicado el 24 de abril de 2009 en elespectador.com

La administración de Bush se caracterizó por una excesiva fé en la mano dura: el vaquero ante un problema que exige resultados, decide exacerbar su fuerza, su virilidad, y hacer lo que sea necesario para resolverlo.

La administración de Obama acaba de publicar unos memos donde se explica en detalle en qué consistía la mano dura de su antecesor. Los gringos, aterrorizados por el 9-11 se dedicaron a refinar sus técnicas de interrogación. Buscaban, por ejemplo, qué era lo que el prisionero más temía ¿oscuridad? ¿arañas? Para después diseñar un castigo acorde con sus peores pesadillas.

El nuevo gobierno estadounidense parece haber tomado un curso con Deepak Chopra. De repente, encontramos a Hillary reconociendo los errores de su gobierno. Primero ha reconocido la responsabilidad de EE.UU. en la guerra de las drogas mexicana, después habló en Santo Domingo sobre las fallas de la administración de Bush en sus relaciones con Cuba, razón por la cual Obama ha levantado las restricciones de viaje y transferencia de dinero para residentes de los EE.UU. con familia en la isla.

El tour de contrición continua hasta China, donde Clinton acepta la responsabilidad de los EE.UU. en la emisión de gases que producen el efecto invernadero, en Indonesia dijo que haber apoyado la política de sanciones contra Myanmar no había sido efectiva y en el medio este señaló que marginar al gobierno Iraní no lo había persuadido a dejar sus ambiciones de tener armas nucleares.

Esto como tan de nueva era tiene al ex vicepresidente Cheney agitando su lengua de serpiente: “Ya que EE.UU. es el país con más liderazgo en el mundo, no creo que haya mucho por que pedir disculpas”, “hay que distinguir entre los malos y los buenos, entre aquellos que creen en la democracia, que son amigos y aliados de EE.UU. y aquellos que no”, “Es importante que EE.UU. no se vea arrogante, pero también es importante que no parezcamos débiles, indecisos y apologéticos.”Cheney, cuya política es una especie de Sauron-ismo, opina que Obama también debe señalar todo lo bueno que salió de estos métodos extremos de interrogación. No claro, no se halló ningún vínculo entre Sadaam Husein y Osama Bin Laden, sospecha que se convirtió en el principal móvil de las torturas, pero eso sí, a EE.UU. nadie le dice mariquita.

La realidad es que antes que hacer ver débil al gobierno estadounidense, esta política ha dado buenos resultados: Raúl Castro ha dicho que está abierto al dialogo con los EE.UU. en un rango amplio de temas que incluyen los derechos humanos y la posible liberación de prisioneros políticos. Mahmoud Ahmadinejad dijo que su país le hará una oferta a occidente para discutir su programa de armas nucleares.

Si esta buena onda no está acompañada de acciones, se convierte en una retorica peligrosa, tal vez más peligrosa que el mismo Cheney. Todavía no sabemos, por ejemplo, quién será procesado por autorizar las torturas, y hay que ver que la cosa no se embolate mucho, que no cojan ellos ejemplo del manejo que le hemos dado en Colombia a los falsos positivos. El otro punto a tener en cuenta es que el que EE.UU. sea apologético, no implica que los demás países deban ser indulgentes, es decir que EE.UU. no nos aplique la del galán de vereda que viene a decirle a uno “Hey te metí cachos, pero perdóname porque te estoy diciendo la verdad”. Eso es difícil en Latinoamérica que tiene complejo de novia fea (tal vez desde que Tiziano Ferro dijo que las mexicanas tienen bigote).

El cambio de estrategia política de EE.UU. puede convertirse en un modelo a seguir siempre y cuando vaya acompañado enmiendas reales y prácticas a sus errores. La nueva aproximación del gobierno de Obama es interesante porque hace que el ofendido baje la guardia y permite una negociación. Esta estrategia, marcadamente femenina, es una mano más suave, por supuesto, más astuta. Pareciera que EE.UU. se dio cuenta de que son mejores los abrazos que los pellizcos, y ante el caminado rengo que le dejaron los pantalones de vaquero, ha decidido ponerse la falda. Es la prueba de que la mano dura no sirvió, y es hora de quebrarla.

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One comment

  1. Catalina, más que darse cuenta de que la política de “pellizcos” como tú la llamas, era la equivocada, lo que los EEUU están haciendo es reinventándose así mismos. Y en esta nueva estrategia de diplomacia “compartida” y no “impositiva”, lo que están haciendo es aplicar la misma política que China viene usando, tan efectivamente, desde hace varios años y que les ha permitido hacerse con valiosísimos contratos de suministro de materias primas alrededor del planeta. Materias primas estas, tan necesarias para su imparable e increíble crecimiento económico. Asi pues, cuando Obama hablo en la última cumbre de Trinidad de aplicar un trato de iguales entre su pares americanos, estaba tan solo hablando de hacer lo mismo que hace China, o sea: hacemos negocios, es verdad, pero no me meto, ni me pidas que me meta, en tus política interior.

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