Para qué blogueros

“Pero ellos son, me dices, como los sagrados sacerdotes del Dios del Vino que de tierra en tierra peregrinaban en la noche sagrada”. Respuesta de Hölderlin, a la pregunta ¿Para qué poetas? En su poema inacabado, Mnemosyne.

La cantidad de autores en el mundo se ha disparado. Denis G. Pelli, profesor de psicología y neurociencia en NYU y Charles Bigelow, profesor de Artes Gráficas en el Instituto de Tecnología de Rochester, y co-diseñador de la fuente Lucida, publicaron en la revista Seed un estudio que muestra cómo, en este siglo que comienza, se ha disparado la cantidad de autores en todo el mundo.

Desde el siglo XV, con el invento de la imprenta, hasta el 2000 el número de autores publicados en impresos, anuales pasó de 50 a 1,000,000, y desde entonces la cifra se ha mantenido estable. Para efectos de este estudio un autor es alguien que publica algo y lo leen al menos 100 personas. Por eso, a partir del 2000, la definición de autor incluye a los blogueros, los usuarios asiduos de Facebook y los twitteros. El primer blog apareció en 1997, Facebook se lanzó en el 2004 y Twitter en el 2006, todos estos son medios masivos y baratos de publicación propios del siglo XXI. El numero de autores de blog ha aumentado, de 70 en 1997 a 1 millón y pico en el 2009, los autores de Facebook aumentaron de 50,000 en el 2004 a 1,500,000 hoy en día y se calcula que para el 2013, 10,000,000,000 personas usarán Twitter, eso es prácticamente el 100% de lo que se calcula que será la población del mundo en ese año (claro, si sobrevivimos al fin del mundo en el 2012).

El primer aumento considerable de autores se dio con el descubrimiento del nuevo mundo, y el nacimiento del protestantismo (se publicó la primera Biblia vernácula traducida por Lutero). El segundo gran aumento se da en 1800 y coincide con la revolución industrial y el romanticismo. Hoy en día estamos viviendo el tercer gran aumento de autores que podría llegar a una autoría global, y que claro, coincide con el auge de Internet.

Una autoría global quiere decir que gobiernos, negocios, y organizaciones deben adaptarse a una población que cada día, con mayor fuerza, se ampara en el poder individual. Una autoría global quiere decir, también, que hemos cambiado privacidad por influencia; para bien o para mal, el que todo el mundo haga público lo que está pensando es un sobre-ejercicio de la opinión pública. La inminente autoría global señala que estamos pasando de ser un mundo de consumidores a un mundo de creadores.

¿Y a quien le importa que todo el mundo pueda publicar bobadas en Twitter? ¿Esos si son autores? Pues, lo son en el sentido estricto de la palabra. Si entendemos autor en su acepción pretenciosa, toca contar solamente a quienes usan boina y fuman Pielroja. Cuando se dice autor, propiamente se habla de quien crea y publica, no se asume, de antemano, que el contenido es particularmente sofisticado, y mucho menos, bueno. Si todos tenemos la posibilidad de ser autores, esa idea magnificada del “Genio” que nos viene asaltando desde el Romanticismo, se cae por su propio peso. Ahora todos podemos ser autores, no solo los elegidos. Al aumentar la competencia y la facilidad de las vías de difusión, en lo único que puede confiar un autor para ser relevante es en su propia disciplina y talento, y esto es una meritocrácia inusitada en un oficio que siempre se ha caracterizado por el mecenazgo.

Los autores de hoy no son sagrados sacerdotes de nadie en la tierra, no son los pocos que se reservan el derecho de nombrar, somos todos, los que opinamos. Los blogs, Facebook y Twitter alimentado una revolución en lo que a libertad de expresión se refiere, la línea entre autor y lector cada vez es más difusa y ambos adquieren un papel activo, el autor porque es quien crea y el lector porque interactúa con el autor, modificando su texto, y porque su gusto es el único filtro que le permite escoger qué leer, se borra la mediación del editor y por ahí derecho se dificultan los mecanismos de control de los grandes medios sobre la opinión pública. Para eso son los blogueros.

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One comment

  1. Absolutamente de acuerdo,Catalina. El blog, considero, es más un mecanismo de interacción y de discusión, más que de difusión de ideas, aunque también cumple esta función. Sin embargo, este medio permite vislumbrar con mayor claridad que ya no estamos ante una relación emisor-recepto, sino ante interlocutores con capacidad de emitir y recibir de manera dinámica.Buen artículo.

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