No todos los caminos conducen a Roma

Quiero comenzar esta entrada diciendo que los lectores tienen toda la razón, la Pontificia Universidad Bolivariana no es una universidad jesuita. En algún momento cuando estaba escribiendo la columna lo sospeché y pregunté por ahí sin mucha insistencia, sin llegar a cerciorarme. Procuraré que este tipo de errores no vuelva a ocurrir.

Aun así, debo decir que el objeto de la columna no era atacar a los Jesuitas (que de hecho, me parecen los mayores genios massmediáticos). Era hablar de un discurso, cristiano, y sobre todo católico, que ha perdido vigencia. Es más le pido disculpas a los jesuitas por haberlos asociado con semejante cartel (en la columna digo que me extraña) pues como Javeriana le tengo cariño a mi alma mater y puedo dar fe de cuan laicos son varios los profesores en la Facultad de Filosofía y cómo la universidad me permitió, sin problema alguno, graduarme de Artes con una tesis que reflexionaba sobre el agnosticismo.

Los Jesuitas no son los únicos representantes de la iglesia que han usado la cultura de masas para reforzar el imperio de su propia moral, incluso en detrimento de los valores del vecino. Todos los miembros de la iglesia católica, incluidos los jesuitas y la Arquidiócesis de Medellín, el Opus Dei, en fin, hacen uso de la cultura de masas para propagar sus valores. Hasta los teólogos de la liberación se agarraron del discurso más mediatizado de sus tiempo: el socialismo, para favorecer el ideario eclesiástico.

La cita de Peter Sloterdijk, por la que llego a meterme al tema de los jesuitas también hace extensivo el manejo de los medios a otras órdenes cristinas, de hecho, la cita completa dice así:

“En cierto modo esto es verdad también para el rey de reyes espiritual, el Papa, que, como portador de la corona de tres pisos, quiso convertir su trono en una hipermajestad para el globo entero. Fueron sobre todo sus tropas de elite, los jesuitas, que por su cuarto voto están juramentados inmediatamente con el Papa como rey del ejercito del catolicismo militante, quienes desde mitad del siglo XVI cubrieron el globo con una red de devoción al Papa y de consideraciones hacia Roma: con una Internet de la sumisión más devota por parte de lejanías dispersadas del centro. De ahí toman su modelo las modernas sociedades de telecomunicación, que operan a escala mundial. El tele-fonazo está prefigurado en la tele-oración al Papa. Los jesuitas fueron el news group prototípico, que se comunicaba por su red especifica de organización. También el resto de las ordenes misioneras, los franciscanos, los dominicos, los teatinos, los agustinos, las concepcionistas, las clarisas de la 1ra y de la 5ta regal, las jerónimas, las canonesas, las carmelitas descalzas y muchas otras: todas ellas estaban comprometidas, por su relación con Roma, con el proyecto de aportar éxitos a la conquista espiritual. Su ambición era la de expandir por todas las partes del mundo una Commonwealth asesorada por el papa. Solo en el siglo XX tardío se le ocurrió al papa la idea massmedialmente correcta de viajar a las provincias de su reino moral como embajador de su propio Estado; esto significa la irrupción del catolicismo en una carismocracia telemática sin tapujos: el camino romano a la modernidad.” SLOTERDIJK, Peter. En el mundo interior del capital. Para una teoría filosófica de la globalización. Siruela, Madrid, 2007. PP. 157-158.

El hecho es que si alguien sabe manejar los medios son los cristianos, y durante siglos lo han hecho tremendamente bien. Sin embargo hoy, a pesar de sus glorias pasadas, su mensaje es tan anacrónico que ni sus habilidades mediáticas les dan para que sea escuchado, y mucho menos creído. La ambición cristiana de imponer solo UNA moral es hoy una empresa quijotesca, pues la misma globalización que ellos ayudaron a producir ha vuelto imperativo su set de valores.

La poca vigencia de su discurso hace que valores como la abstinencia, la monogamia y la efebofilia (supongo que si lesbianismo y magia negra pueden entrar en la misma categoría, efebofilia y fe piadosa también) no resulten bien recibidos por un pueblo educado en un mundo de valores múltiples. Ahora, yo no quiero cambiar los valores de la PUB, como digo en la columna, todos tiene derecho a la confusión y la homofobia y a hacer carteles con cuanto venga en gana, pero hay que tener claro que el discurso católico ya no es el discurso hegemónico vigente, tal vez incluso, no hay un discurso hegemónico vigente en el mundo de hoy. Hoy todos los caminos no llevan a Roma, más bien, salieron de Roma, y ahora llevan a todas partes.

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