Ojos que todo lo ven

Publicado el 29 de julio de 2010 en El Espectador.

Según noticias recientes hay abuso militar en la zona, muertes de civiles, y unidades especializadas en perseguir y matar a individuos que se consideran enemigos.

Los militares aterrorizan a la población y disparan sin ton ni son mientras que el gobierno afirma oficialmente que todo va divinamente. No, no hablo de Colombia, aunque podría, hablo de la Guerra de Afganistán cuyos trapitos están siendo oreados al sol por la página web WikiLeaks, que ha publicado 92,000 folios que pertenecían a información clasificada del Pentágono y que cuentan, con sumo detalle, la escatología de la guerra.

WikiLeaks es una página web fundada por Julian Assange que permite divulgar información sensible, anónimamente. El equipo de WikiLeaks revisa la información que les llega y si consideran que es cierta la publican Wikileaks combina la proteccion del anonimato con tecnologias criptográficas de punta y ya tienen fama de tener siempre las mejores chivas. La premisa es que la transparencia, particularmente en la política, lleva a menor corrupción y una democracia más fuerte.

En el caso de los folios sobre Afganistan, no pudo protegerse a la fuente, que en un despligue de candidez usó el nick Bradass87. No se necesitaron dos dedos de frente para buscar a un militar llamado Brad que hubiera nacido en el 87 y que tuviera acceso a los computadores en cuestión (que por demás deberían estar mejor protegidos, pues el tipo cuenta que descargó la información en un Dvd regrabable marcado con el nombre de Lady Gaga).

Los folios, que WikiLeaks presentó a The Guardian, The New York Times y Der Spiegel, relatan violaciones a los derechos humanos, a las libertades fundamentales, y a la ley internacional humanitaria, ¿pero no hacen eso todas las guerras? En teoría no, pero con cada información que se filtra se fortalecen las sopechas. Por eso nadie se sorprende y algunos hasta llegan a llamarlas “viscicitudes” de los campos de batalla. En un mundo donde todo se sabe, es dificil sostener al idea de que existe un verdadero comportamiento ético en las fuerzas militares. Sabemos de las torutras de Abu Ghraib y hasta de los asados de las FARC, y hoy sabemos de las torpezas del ejército más fuerte (y metiche) del mundo.
El gobierno estadounidense ha dicho que WikiLeaks ha sido irresponsible divulgando esta informacion, pero en realidad los irresponsables han sido lso militares. Además dentro de todo lo que se encuentra en Internet, WikiLeaks es una fuente bastante confiable, mucho más confiable que un video de Youtube (el As bajo la manga de nuestro gobierno en la OEA). Si bien Internet hace que cada vez sea más difícil guardar un secreto, hay que entender que es un arma de doble filo pues es una herramienta para encontrar todo tipo de informacion, crucial, contingente, cruda o procesada. De hecho, Internet tiende a ser un problema si uno no tiene criterio para discernir.

Las nuevas tecnologías nos hacen más concientes de lo que sucede en la guerra, tal vez eso es lo que neceistamos para vovler a indignarnos o para tener gobiernos más transparentes. Dice el adagio popular “ojos que no ven corazón que no siente”, y si esto es cierto es hora de prepararse, pues los ojos de Internet lo ven todo y no vamos a poder desentendernos de estas atrocidades.

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