Vístete de amarillo

Publicado el 13 de agosto de 2010 en El Espectador.

Quienes crecimos leyendo El Heraldo nos acostumbramos a crónicas ingeniosas y coloridas páginas sociales.

Mi abuela me contaba que uno lo leía para aprender ortografía, si bien ese Heraldo no me tocó, alcancé a ver uno rico en textos culturales y una narrativa llena del sabor costeño que hizo escuela en el periódico.
“El Heraldo es una institucioón del periodismo en la costa colombiana. Surgió el 28 de octubre de 1933 como una empresa modesta, dispuesta a servir a Barranquilla, al Partido Liberal y al país, labor que encontró en la opinión pública su principal soporte, gracias a su línea de conducta clara y recta y a sus campañas, en las cuales el interés de la comunidad ha estado siempre por encima de los intereses particulares, por respetables que estos sean.” Esto escribe Rosario Borrero B., el 28 de octubre de 2003 con motivo de los 70 años del periódico

Hoy en día, esta línea editorial difícilmente se ve. Tal vez la arrolladora entrada de Internet al mundo del periodismo, percibida por muchos (y con razón) como una amenaza para la venta de los medios impresos, hizo que El Heraldo replanteara su línea editorial, y pasara a una más taquillera, más lejana al periodismo y más cercana al chisme y al sensacionalismo.

El cubrimiento del juicio contra Samuel Viñas por la muerte de su ex esposa Clarena Acosta raya en la falta de respeto. “Ni el mismo Viñas quiso ver las fotos de Clarena muerta”, titula El Heraldo, y a continuación publica las fotos, como si los lectores sí quisieran verlas. También sacan otras de Facebook y las publican con el pie de foto “Clarena horas antes de ser asesinada”. En la pagina web, el visitante puede oir una entrevista que se le hizo en al hijo de la pareja en el funeral de su madre, y seguir por Twitter la narración del juicio, con más adjetivos que una carta de restaurante.

Para nadie es un secreto que diarios populares como Q’hubo, que valen 500 pesos y no tienen remilgos para imprimir fotos sangrientas a todo color, tienen mucha acogida en la costa. El morbo es parte de la naturaleza humana y tiene publicaciones especializadas en alimentarlo. E Heraldo, al menos en teoría, no debería ser una de ellas.

El Heraldo ha aumentado sus ventas, hoy tiene 133.800 lectores, es decir un alza del 7,2% a nivel nacional, consolidando un 15%de acumulado en lo que va del año. A pesar del aumento de lectores, El Heraldo sigue siendo un periódico localista, que hoy encuentra su fuerte en noticias judiciales que emulan la estética de Al día, diario de la misma casa que cuenta con 485.100 lectores.

Me pregunto en principio, qué hace El Herlando compitiendo con un producto de su misma casa editorial como Al Día, pero esos son asuntos intrafamiliares. Como lectora lo que me molesta es que si yo quisiera ver fotos de mujeres desarticuladas en un andén, despues de tirarse desde el balcón del apartamento en un evidente gesto suicida (como es el caso de la muerte de Claudia Santamaría, prostituta cartagenera) compraría el tabloide de la esquina, no el periódico de mayor prestigio en la region Caribe.

La crisis en las ventas de prensa debería llevar a los impresos a sofisticarse hasta la delicia, para justificar su compra. Pero El Heraldo, antes rojo, se abarata con el amarillo, y no puede darse el lujo de atenerse a su belleza.

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One comment

  1. Los caminos de la prensa nacional, son pocos alentadores. Sin contar que la disminución de compradores han hecho que algunos medios se agarren las uñas, también han hecho que los caminos utilizados por algunos (aprovechando o por “no hay mas que hacer”) han perjudicado el presente y hace que se vea mas nublado el futuro del periodismo. El ya solo bien recordado revista dominical, el cambio abusivo de la temática de la revista cambio, la renuncia (sobretodo a las malas) de columnistas. El incremento de artículos sensacionalistas y amarillistas, crudos hasta los tuétanos y la anticonstitucional e irónica propuesta de censura, que circula en la fecha, solo contando unos ejemplos. Aunque no todo es malo: el reencuentro con el espectador, mayor circulación de revistas culturales. Todo en diez años.

    Para algunos la culpa es de la red. Sí, es un factor, pero solo eso, un factor, pues la población colombiana no posee en la totalidad cubrimiento en internet, ni creo que quienes la poseen su utilidad sea para revisar blogs de periodismo o la prensa nacional hasta internacional. Hay mas cosas que intervienen en este posible declive. ¿Qué será?, no lo se.

    Hay dos caminos. Seguir con el “morbo” ahora con nuevas tendencias, como las imágenes 3d, como lo hace Bild o que la prensa asuma una postura neoperiodística, responsable, literaria, multifacética. Aunque la bolita de cristal sugiere que se irán por la primera.

    Pdta. Colabórame pa aprovechar mas WordPress pues aun no le he cogido el tumbao y aun no me ha tentado Blogger.

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