Prostituta

Publicado el 3 de septiembre en El Espectador.

“Carla Bruni es una prostituta”, decirlo es una delicia, como decir que las divas del pop son inestables, tontas, o feas cuando no usan maquillaje.

Acusar a una mujer de vida pública de mujer pública es un salto natural para muchos. Incluso, y tal vez con más frecuencia, para otras mujeres. Es la facilidad de este insulto, su lugar común en nuestra sociedad, lo que me interesa en esta columna.

Que Carla Bruni es una prostituta lo han dicho muchas veces, pero esta vez ella es primera dama de Francia, un país en tensiones con los musulmanes, y lo dice el diario iraní Kayhan, en un editorial titulado “Prostitutas francesas se unen a la protesta en pro de los derechos humanos” a propósito de la participación de Bruni en una campaña para salvar la vida de Sakineh Mohammadi Ashtiani, una mujer de 43 años, madre de 2 hijos, que ha sido acusada de serle infiel a su marido y colaborar en su asesinato. La pena que pesa sobre Ashtiani es la muerte a pedradas y ahora es defendida por una mujer que para los preceptos del diario, merece el mismo castigo.

Aunque el epíteto resulta inadmisible porque no tiene nada que ver con el problema de fondo que es político, cultural y religioso, hay que admitir que la noticia tiene cierto placer morboso. Un amigo me dice “dicen que Carla Bruni se comió a todo Hollywood en sus épocas de modelo”. Por supuesto no lo dice nadie en específico, es un rumor de muchos, uno que a la gente le gusta repetir. Ambos sabemos que no es cierto, ambos sabemos que si lo fuera, una afirmación (ser promiscua en Hollywood) no sustenta a la otra (ser una prostituta), pero entendemos el comentario dentro de un imaginario en el que puta, es también mujer de la vida pública, es decir actriz, es decir modelo, es decir bonita, es decir puta (de nuevo), que es decir promiscua, que es decir infiel, o, una vez más, puta.

Recuerdo que en mi adolescencia era recomendado hacer esperar al niño que nos gustaba, hasta para darle un beso, y alardear de una virginidad dudosa. Todos comportamientos de señoritas, es decir, de las que no son putas, porque al parecer, esta acusación tiñe y desvirtúa todos los logros de una mujer en otros campos y hay que cuidarse de no ganarse el epíteto.

Pero el calificativo no tendría que ser tan fácil de ganar. Primero, sólo son prostitutas quienes trabajan dando sexo por dinero. Punto. El resto de las mujeres son morrongas, o mostronas, o promiscuas o liberales, o cazafortunas, o lo que sea, pero prostitutas no son. Segundo, el calificativo ‘prostituta’ debería tener una carga neutral: es un trabajo conveniente para algunas y nefasto para otras, y que muchas veces viene de condiciones de vida muy específicas, algunas de las cuales constituyen un problema social que nos incumbe a todos. La prostitución no es un asunto moral, es un problema de cultura, de garantías económicas, por eso no debería ser un insulto.

Prostituta, no debería confundirse tampoco con otros calificativos como mostrona, o promiscua. Y estos calificativos, a su vez, no deberían tener una carga moral pues una mujer puede hacer lo que quiera con su cuerpo y con su vida, irse a la cama con quien quiera y vestirse como quiera, sin que esto la haga moralmente “mala” y mucho menos incompetente para realizar su trabajo.

Las implicaciones del editorial iraní son políticas y provocan enemistades culturales, pero más allá del problema Francia-Iran creo que vale la pena dejar de usar erróneamente estos calificativos en nuestro contexto y librarlos de las connotaciones morales que tienen hoy día. No son sólo los musulmanes los que acusan de prostituta a cualquier mujer con ligereza, nosotros también lo hacemos en nuestras conversaciones cotidianas y por las provocaciones más insignificantes. No se trata de que a Carla Bruni no le digan puta, sino de que no le digan puta a ninguna, porque no es un insulto, y usada como ofensa es una afirmación con una fuerte carga misógina que además implica una objetivización de la mujer, que sin importar lo que haga o en la situación que se encuentre no es un objeto nunca pues conserva su calidad, inalienable, de persona.

Anuncios

4 comments

  1. Una vez más, Catalina, muy acertada tu apreciación. Tanta confusión de términos no es más que una forma barata de asumir el debate y asumirlo como insulto demuestra la pobreza intelectual de quienes lo usamos.

    Me gusta

  2. Muy de acuerdo contigo, a veces la generalidad y la costumbre que la sociedad genera frente a algunos conceptos termina por vulnerar los derechos de la mujer, por inmiscuirse en sus decisiones, por opinar en lo que a nadie le importa, en señalar sin tener ninguna autoridad para hacerlo.

    Me gusta

  3. Prostituta, o mejor, puta, palabra tan sonora, es profesión, ocupación y/o vocación. En el seguro social o cuando se llenan los papeles para el seguro obligatorio, hay una parte en la que preguntan: profesión y ocupación, se debe completar por selección, pero no aparece la opción puta, prostituta…
    Habrá una que otra cosa que puede adaptarse, como trabajo social, prestación de servicios. No vi más. Bueno, porque cuando uno hace cosas que están en el área de las artes, tampoco hay opción. No sale está la opción artista, entre otras. Sólo encontré que se adaptaban alguna de las que también sirven a quien por profesión, vocación u ocupación trabajan como prostitutas. Cuando seleccioné la opción “prestación de servicios” no pude evitar un goce de mujer libre y fabuladora mientras le decía a la señorita que me atendía: trabajo nocturno, stripper.
    El seguro social no cubre entonces estas profesiones de riesgo, como la de los grafiteros.
    En fin. Pero, prostituta Carla Bruni? no podemos saberlo. Porque si las putas lo que hacen es intercambiar sus servicios por dinero o especies, a veces también poder y estatus. Que es por lo que la mayoría de las personas, que trabajan en cualquier cosa, cambian sus servicios. Entonces, Carla Bruni como muchas mujeres casadas, se podría que fuera prostituta. No sabemos si sus encantos, Carla y otras mujeres, los usan con placer o sin placer teniendo un objetivo como prioridad: dinero, especies, poder, estatus. Yo no tengo dudas, la prostitución es una de las profesiones más practicadas en Colombia, en Francia también se practica. Hay que ver cómo son los papelitos que hay que llenar cuando se hacen las vueltas para la “sécurité social”. Es tiempo de hacer reconocer la profesión más antigua y más practicada, darle el estatus que se merece. Muchas personas viven felices así, otras la pasan muy mal precisamente por el tabú, la misoginia, el machismo, la estupidez. El no poder ser nombrada la profesión como algo dentro del sistema legal, como todo lo ilegal, se da libre derecho a cualquier bestia humana al uso de la violencia entre otras cosas. Así como a tener de centro en las revistas de chismes la pregunta de si Carla Bruni es o no es prostituta, más entretenido sería preguntarle en una entrevista de los tips, posiciónes, frecuencia, de los secretos para hacer el trabajo tan bien. Claro, pero antes preguntarle si es un trabajo, vocación, profesión, hobbie o ninguna de las anteriores.

    Me gusta

  4. de chico pensaba, que el consumidor de prostitutas es el que debería estar en verguenza y ser descalificado por los demas… y me sigue pareciendo lógico!

    que buen comentario catalina por dios!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s