Las buenas noticias

Columna publicada el 24 de diciembre de 2010 en El Espectador.

El semestre pasado invitamos a Daniel Coronell a la clase de Periodismo de Opinión en la Facultad de Comunicación de la Universidad Javeriana, para que hablara de su trabajo como columnista. Por supuesto, se tocó el tema de los enfrentamientos que había tenido con los Uribe debido a su columna. Coronell dijo entonces que él simplemente había hecho unas investigaciones y las había divulgado.

“Pero usted siempre está buscando lo malo” le dijo una estudiante. “Sí” dijo Coronell, “porque esa es la noticia, lo bueno rara vez es noticia”. Digamos que un Alcalde mejoró la movilidad de su ciudad, eso no es noticia, ese es su trabajo, es lo mínimo que debe hacer. La noticia es lo que se sale de lo ordinario, y cuando algo es extraordinario se sale del “deber ser” y entonces es probable que resulte ser ilegal o corrupto. De ahí que el trabajo del periodista más que mostrar las cosas buenas, destape las malas. El periodista casi que hace el papel de un veedor, y en el caso de la política colombiana, casi que le toca hacer de fiscal. Esto es lo que es un periodista para Coronell, y es fácil creerle al ver los escoltas que lo esperaban a cada lado de la puerta del salón.

Recordé el episodio a propósito del último enfrentamiento entre Daniel Coronell y Uribe, vía Twitter, debido a la última columna del periodista en la revista Semana que señala curiosas coincidencias espaciotemporales entre Tomás Uribe y contratistas del gobierno colombiano en tiempos en que Álvaro Uribe era presidente. El ingeniero Uribe habló en La W para defenderse y explicó que a el no le queda tiempo para pilatunas pues “estudia 14 horas diarias” y “trabaja 14 horas diarias” (sic). Sobre el incidente de Twitter dijo que a su papá se le “voló la piedra” y por eso le dijo “de todo” a Coronell. “De todo” es: mafioso, sicario, estafador y extorsionista. Los Uribe acusan a Coronell de cobrarles, a través de su columna, una deuda por denunciar que se benefició de dineros del narcotráfico, por eso le dicen calumniador. En realidad, la columna es una sucesión de hechos y datos que juntos generan conexiones curiosas, por decir lo menos. Los resultados de estas investigaciones no son particularmente favorables para la familia del ex presidente, pero de ahí al argumento ad hominem, hay un largo trecho.

A mi me llama la atención la equivalencia que plantea Uribe entre el trabajo de Coronell y la calumnia. En términos de estilo, las columnas de Coronell usan pocos adjetivos, y suelen dejar las conjeturas para la cabeza del lector atento. Pero una conjetura no es una calumnia. Para calumniar no basta poner un hecho al lado del otro, hay que hacer una afirmación. Muchos trinos del timeline del ex-presidente Uribe, en cambio, tienen un gran potencial para ser entendidos como calumnias, por ejemplo: “PeriodistaMafioso gozó protección y libertad eficaz de nuestro Gbno y posa de víctima: sicario cobarde” y “Rodrigo Pardo: recuerdos de un canciller al servicio taimado del terrorismo”, porque son afirmaciones que ni siquiera se sostienen en antecedentes causales.

Ya sabemos que para Coronell su trabajo como periodista consiste en destapar ollas y que dichas ollas, en Colombia, con frecuencia están podridas. Si esto es a lo que Uribe llama “calumnia”, me pregunto a qué llamará el ex-presidente “periodismo”. Tal vez a las buenas noticias.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s