Jóvenes emprendedores

Publicado el 18 de marzo de 2011 en El Espectador.

En Colombia todos quieren ser jóvenes emprendedores:

En Colombia todos quieren ser jóvenes emprendedores: ese muchacho que gracias a su astucia en los negocios ha amasado una fortuna, ese que todas las madres quieren casar con sus hijas, que sale en las sociales de Caras y le sacan artículos en Semana sobre el éxito de sus empresas. Tal vez no le hagan un aporte a las ciencias o a la cultura, al desarrollo de la industria o la tecnología, pero son hábiles empresarios, y hacer empresa es construir país. Por eso, los jóvenes emprendedores son el modelo a seguir de muchos colombianos, tanto que los mismos hijos del expresidente se autodenominan así con orgullo; Tomás Uribe lo dijo en una carta que publicó El Espectador el miércoles «Lo nuestro es el emprendimiento honesto y disciplinado. Con ayuda de Dios continuaremos por esta senda el resto de la vida».

Ejemplos de emprendimiento en Colombia hay muchos. Yo quiero referirme a dos artículos de la revista Semana sobre jóvenes empresarios colombianos que empezaron con modestos negocios y terminaron siendo los hombres más ricos del país. Los del primer artículo «Son jóvenes, millonarios y talentosos. En tiempo récord han construido un conjunto de más de 30 empresas que facturan más de 200 millones de dólares anuales, emplean a unos 5.000 trabajadores, están presentes en varios países de América Latina y tienen en su hoja de vida más de 2.000 obras de infraestructura dentro y fuera de Colombia.» El emprendedor de el segundo artículo es un joven de 33 años «De extracción humilde, con el poder que le otorga una fortuna incalculable y el deseo de ser el primer benefactor del país, este nuevo mecenas sin duda alguna, dará mucho qué hablar en el futuro.»

El primer artículo se titula Los nuevos cacaos (yo por error leí «Los nuevos cacos») y fue publicado en la Revista Semana el sábado 23 de septiembre de 2006. Habla de los Nule, Guido, Manuel y Miguel: «La historia de estos tres jóvenes empresarios comenzó hace 14 años en Sincelejo. Allí fundaron en 1992, con plata prestada de sus padres, la empresa MNV, una firma de ingeniería civil con la que comenzaron construyendo redes de gas natural domiciliario en la Costa.» El artículo muestra cómo estos sucreños poco a poco fueron haciendo empresa, con astucia en las buenas y tenacidad en las malas («“Hubo un momento en el que nos dejamos de pagar el sueldo por unos siete u ocho meses. Fueron tiempos muy duros”, añade Guido.»). También explica como estos emprendedores han incursionado en acueductos, vías, redes de gas y hasta la industria editorial, dentro y fuera del país. Finalmente el texto termina diciendo «Toda esa combinación de olfato para los negocios y de halconería empresarial está convirtiendo esta generación de costeños en un nuevo grupo económico del país.» y remata con «Unos jóvenes que sin haber llegado a los 40 años están haciendo empresa como no se veía hace mucho tiempo.»

No tanto tiempo. El 16 de mayo de 1983 la Revista Semana publica un artículo que titula El Robin Hood Paisa, en el que muestra el perfil de un joven de 33 años que con su extravagante fortuna ayuda a los pobres de la ciudad de Medellín: Pablo Escobar. «A los 16 años era dueño de un negocio de alquiler de bicicletas, me dediqué unos años al chance, cuando éste llegó a Medellín, después me ocupé en la compra y venta de automóviles y, finalmente terminé negociando tierra.». La revista nos cuenta que Escobar, como los Nule dio tempranas muestras de su talento como joven emprendedor: «Su vocación cívica parece no tener límite. Él mismo afirma que tiene orígenes en sus épocas escolares, cuando “no tenía dinero y, sin embargo, siendo miembro de la acción comunal de mi barrio, promoví la construcción colectiva de un colegio y la creación de un fondo para los estudiantes pobres”.»

Por supuesto, no todos los jóvenes emprendedores de Colombia son como Pablo Escobar o los Nule, ellos simplemente son los más destacados, los que merecieron artículo en revista, los que amasaron las mayores fortunas, cívicos, astutos, trabajadores. ¿Qué más tendrán en común? ¿Cuál será el secreto de su éxito? ¿En que momento estos modelos a seguir se convirtieron en Pablo Escobar y los Nule?

A la luz de la frecuencia y facilidad con que algunos «jóvenes emprendedores» se transforman en «controvertidos empresarios», sería interesante preguntarse cuál es la diferencia entre un joven sin escrúpulos decidido a hacerse rico antes de los 40 y ese «líder cívico» que «trabaja» por el país. A veces parece que fueran lo mismo. Quizá «joven emprendedor» es solo un descarado eufemismo.

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