Otros gustos

Publicado el 17 de febrero de 2011 en El Espectador.

¿Qué pasa cuando una de las pocas (si no la única) revista de música en Colombia pone en su portada a Wendy Sulca, la niña peruana, mitad estrella pop mitad hazmerreir de Youtube? ¿Qué pasa con el yuppie soñador -¿onanista?- explícita y bidimensionalmente heterosexual que compra un ejemplar de Soho, y se encuentra con Endry Cerdeño, el transgenerista más popular de Colombia?

“¡Que mal gusto!” dijeron muchos, los más delicados, una afirmación que es muy significativa, porque el gusto, habla de nuestros amores y nuestros miedos, de lo que aceptamos y lo que no, en resumidas cuentas, de lo que somos.
Yo me atrevo a pensar que el buen gusto es un misterioso consenso de una sociedad, que cambia con frecuencia, o más precisamente, se renueva con constancia, como una serpiente que muda de piel. Uno de los termómetros más eficaces para observar las preferencias culturales son las revistas, porque publican en caliente, lo que la gente quiere (o necesita) ver, ya. Así, uno puede tener una idea de lo que una comunidad en consenso entiende por buena música leyendo la Rolling Stone, o la buena literatura leyendo The New Yorker. Ese consenso que se oficializa en las publicaciones es lo que se llama una estética mayoritaria, esa que hace parte del statu quo.
En Colombia se pueden observar los bemoles de esa estética mayoritaria en las brochures turísticas, en las vitrinas del Andino y en los grandes medios de comunicación y publicaciones. Sin embargo, dos de estas publicaciones, Shock y Soho, acaban de sacar en sus portadas a personajes que se salen de los códigos estéticos establecidos, portadas que son como un baldado de agua fría para sus lectores más fieles y dogmáticos. Sulca y Cerdeño son parte de lo que se llama “estéticas minoritarias”: su lenguaje estético no está dictado por los “parámetros del establecimiento” sino que ha crecido silvestre, al margen de, a pesar de, las estéticas reinantes. Ver a Wendy Sulca en la portada de Shock y a Endry Cerdeño en la portada de Soho es ver en vivo como las estéticas minoritarias irrumpen en lo mayoritario.

Pero, “¿Y por qué están ahí?”, se preguntaran ustedes con suspicacia. ¿Es un gesto en que las revistas validan los tipos de estética que representan Sulca y Cerdeño? ¿Simplemente quieren vender a costa de que la gente se burle de ellos/as/es? Cualquiera de las dos, ambas incluso, pero sus intenciones son irrelevantes. Lo que resulta realmente trascendente a nivel cultural y estético es que la aparición de estos personajes representantes de esos limbos, entre lo femenino y lo masculino, lo autóctono y lo pop, en revistas del mainstream, es un reto a nuestros parámetros estéticos. Es un gesto de subversión.
Para Soho ya no son suficientes las modelos en topless porque nadie se escandaliza con un pezón y la música gringa, europea, y “fusión-urbana-alternativa” (la local), debe haberse vuelto predecible, si Shock dedica sus páginas a Wendy Sulca. El transgenerismo y la lactancia en la niñez avanzada ya no son exóticos, ya nunca serán primicia porque ya salieron en estas revistas.

Estas portadas nos exigen enfrentarnos con nuestros prejuicios, con nuestras ínfulas de occidentales, con nuestro arribismo cultural, tan sabroso si uno sabe tomárselo con humor. Preguntan: ¿Qué es un cuerpo femenino? ¿Ser mujer es tener una vagina? ¿Cómo es una mujer bonita? ¿Puede un hombre ser una mujer bonita? ¿De cuando acá tan europeo? ¿No es nuestra idea de lo “cool” demasiado blanca para unos pardos? ¿Es usted homofóbico? ¿Es usted racista? ¿Es consciente de que esos prejuicios son considerados de mal gusto?

Las últimas ediciones de Soho y Shock caminan en una delgada y desafiante línea entre lo que entendemos por buen gusto y lo que ofende nuestras sensibilidades, le susurran al oído de nuestro morbo, y enfrentan a los lectores a preguntas estéticas muy reveladoras: ¿qué es lo bello?, ¿qué es lo bueno?, y más íntimo ¿qué me gusta? y, si no me gusta, ¿Por qué? Preguntas que ponen en jaque muchos de nuestros paradigmas, cuyas respuestas dicen mucho de lo que somos y queremos, ocultamos y fingimos, y que en definitiva nos miden el aceite como sociedad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s