Creatividad y perspectiva

Columna publicada el 6 de octubre de 2011 en El Espectador.

Esta semana se entregaron en México D.F. los premios Youth Action Net a 20 jóvenes líderes y emprendedores sociales del mundo, un reconocimiento al trabajo de personas que han decidido atacar un problema especifico de su comunidad con una idea original y con la persistencia y la valentía para llevarla a la acción.

Sus proyectos son tan diversos como la construcción de vivienda ecológica y de bajo costo con empaques de Tetrapack para poblaciones vulnerables en Oaxaca, la creación de orfanatos en Afganistán, y el empoderamiento de mujeres alrededor del mundo por medio de la ingeniería robótica entre otros. Tuve la fortuna de ser uno de los ganadores gracias al trabajo que hemos realizado durante los últimos 4 años con la revista Hoja Blanca (hojablanca.net) cuyo objetivo es publicar nuevos autores y defender la libertad de expresión, un trabajo posible gracias a un equipo de jóvenes talentosos, ingeniosos y comprometidos con la revista.

Lo más conmovedor de la comunidad de Youth Action Net es ver cómo una gran idea puede tener un efecto positivo y tangible en una comunidad, las historias de vida de todos los ganadores demuestran que al concentrarnos en lo que se puede hacer bien en el mundo se puede cambiar lo que está mal.

Para el colombiano promedio esto parece una linda utopía imposible de materializar, pues estamos acostumbrados a que solo se encarnen las ideas que sirven para joder a los demás. Por ejemplo, la idea de los Nule para tumbar a Bogotá fue ingeniosa, efectiva y sorprendente, y las buenas ideas se replican, como acaban de probar algunos políticos cordobeses que se robaron la plata para la reconstrucción de todo lo destruido por el invierno el año pasado. No nos sorprende ni que en Bogotá se pierda la plata para los refrigerios escolares, ni siquiera que le repartan chocolatinas con vidrios a los niños en los colegios. La corrupción en Colombia es un cuento tan repetido que ya no toca a nadie, nuestra indignación se reduce a torcer los ojos, comentar que es “típico”, y volver a la rutina de salvaguardar el celular de los carteristas que asumimos como un fenómeno tan natural que cuando nos roban decimos que es nuestra culpa por dar papaya.

El peor legado que la corrupción le deja al país es una creatividad mediada por la desilusión, la receta clásica de la malicia indígena que nos lleva a hacer cosas tan increíbles como construir un submarino de la nada, y después usarlo para el narcotráfico. La corrupción no solo roba nuestro dinero, también nuestra esperanza, nos hace olvidar que la creatividad también sirve para ayudar a los demás y que cada uno tiene poder para crear un impacto en su comunidad. Colombia necesita volver a creer en el capital humano del país, no en una intangible retórica política sino en acciones concretas que aprovechen nuestro talento humano para pensar en comunidades en vez de individuos y para compartir en vez de competir. Construir un país más justo, productivo y pacífico no es solo una tarea de los políticos sino de cada colombiano, ya tenemos lo que necesitamos: una creatividad inmensa y un par de manos, solo nos falta cambiar la perspectiva.

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One comment

  1. En Colombia estamos en estado de sopor y no alcanzamos a reaccionar frente a tanta corrupcion hasta el punto que encontramos ´chistoso´que un candidato a una alcaldia tenga el lema: ¨Vote por Lucho, en mi gobierno no habra serrucho… y si lo hay no sera mucho¨. Votamos o no denunciamos a candidatos que reparten dinero cuya procedencia es dudosa.

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