Piedras

Columna publicada el 23 de noviembre de 2011 en El Espectador.

“Cualquier persona puede decir que fue violada, es una situación que no se puede comprobar”, dijo Enrique Gómez Hurtado en uno de los debates sobre el aborto en el Senado. Lo dijo como con la certeza de quien conoce de cerca los detalles de un caso de violación impune. El supuesto de Gómez Hurtado es lo que le da seguridad cada día a los violadores de este país machista donde se duda de cada mujer que denuncia una violación. ¿Se lo buscó por coqueta?, ¿fue la minifalda?, ¿empezaron a tirar pero ella cambió de opinión y ahí ya no se vale?, ¿lo que quiere es plata?

El martes entrevistaron en La W a Lina Castro, la mujer que denunció al asesor presidencial en Derechos Humanos, Tomás Concha, por abuso sexual. Julio Sánchez Cristo comenzó por preguntarle cómo podía probar que el abuso de Concha no había sido una “aventura de oficina”. Le pregunta a Castro si de verdad cada una de las veces fue abuso, tal vez implicando que ella le cogió el gustico con el tiempo.Que si fue en la oficina, o por fuera de la oficina y que si alguna vez pasó algo afuera y que si fue afuera en dónde fue. Y Lina, llorando, dijo que no daría detalles y a eso Julio lo llamó discreción.

Silvia Inxtaurrondo, otra periodista de La W, le preguntó a Lina si en cada uno de los encuentros ella había dicho explícitamente “no”, (¿porque el que calla otorga?) que por qué eso duró tanto tiempo sin que ella lo denunciara, que por qué no prefirió simplemente perder su trabajo. Porque Silvia dice, además, que si ella hubiera estado en el lugar de Lina se habría negado virtuosamente, habría denunciado cuanto antes. No todas las mujeres son tan asertivas como Silvia lo es en su imaginación, pero todas, hasta ella, somos vulnerables. Según el X Informe sobre violencia sociopolítica contra mujeres, jóvenes y niñas en Colombia 2000-2010, cada hora, nueve mujeres son víctimas de abuso sexual. Lo anterior es solo contando las denuncias, pues probablemente son más las mujeres que callan.

¿Y por qué callan? Callan porque cuando hacen sus denuncias públicamente no les creen, las cuestionan, les hacen preguntas que sugieren que algún provecho sacaban del abuso, las hacen sentir como unas putas. Y después de enfrentarse a eso nadie les dará trabajo, por sapas, porque en el nuevo trabajo también creerán que se lo inventaron todo, y que su misión en la vida es arruinarles la vida a hombres tan románticos como Concha, que llama desliz sentimental a las felaciones que, a puerta cerrada, le daba contra su voluntad su subalterna.

El abuso sexual es un asunto de poder. Se trata de poder controlar a su víctima y eso se logra con violencia física y psicológica. Las víctimas de abuso sexual suelen además sentirse culpables y, cuando salen del closet de la violación, la sociedad les refuerza ese susurro judeocristiano de su cabeza que les dice que se lo merecían. Este tipo de temas debe ser tratado con compasión, especialmente por los medios, pues matonear al denunciante en público es apabullar a otros posibles denunciantes. Los principales culpables de que estos crímenes queden impunes somos nosotros, que cuando las mujeres alzan la voz las agarramos a piedras.

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One comment

  1. Cierto. La entrevista me hizo sentir muy mal por la manera despiadada como fue tratada la entrevistada. No le aportó nada positivo al oyente, quien debe recibir un mensaje que además de informarle le haga crecer.

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