El fin del mundo

Columna publicada el 15 de diciembre de 2011 en El Espectador.

Tras de dos semanas de hablar del Cambio Climático en Durban se llegó a un acuerdo tan potente y efectivo como un agüita de toronjil.

Se logró aplazar el acuerdo de Kioto, el único acuerdo trasnacional que regula las emisiones de carbono. Pero Kioto no incluye a las naciones que más contaminan, China, India, EEUU, y la verdad es que son pocos los países que lo cumplen en la práctica, en parte, porque no tiene efectos legales. Por eso el gran “éxito” de la cumbre fue acordar iniciar conversaciones para plantear un acuerdo legal en el 2015, que tenga vigencia en el 2020 y que regule las emisiones de dióxido de carbono de todos los países.

La comunidad científica ha dicho que para prevenir una catástrofe climática irreversible la temperatura no debe aumentar en más de 2Cº, frente a lo cual el acuerdo de Durban (que es más bien un acuerdo por llegar a un acuerdo) es de lejos, insuficiente. A juzgar por los resultados, la magnitud del desastre ecológico y global no quedo clara en el encuentro, donde para muchos lo urgente le ganó a lo importante. La ironía es que nunca nada importante había sido tan urgente.

Voces disidentes, unas independientes y otras fuertemente respaldadas por grupos económicos, critican ese tono apocalíptico, pues parece contraponer supervivencia y progreso. Pero el tono apocalíptico es totalmente justificado. Con el Cambio Climático vendrán 4 de los cuatro Jinetes: guerra, hambre y muerte. Se espera que aparezcan nuevas enfermedades o se reaviven epidemias que ya estaban bajo control como la peste negra, el ébola, la turberculosis y el cólera. Al calentarse los océanos se harán más frecuentes los huracanes, vendrán lluvias torrenciales y olas de calor que acabarán con pueblos y cultivos. El panorama parece sacado del Nuevo Testamento.

En simultáneo a las conversaciones de Durban, en Colombia tuvo lugar una cumbre de 100 sabios indígenas. Una las peticiones de los indígenas al gobierno es concebir el bienestar de la persona como algo extensivo al bienestar del territorio mismo. La idea que subyace a la petición de los indígenas es que el problema del medio ambiente y el de la salud, y el de la pobreza, y el de la educación, no se pueden entender por separado.

El concepto clave que ya empieza a usarse en Colombia al hablar de la gestión adaptativa frente al Cambio Climático, es el de socioecosistema. La idea de socioecosistema supera la dicotomía entre naturaleza y sociedad y que es más apropiado para las relaciones simbióticas que se dan entre una y otra. Ese giro en la percepción del problema es la clave para que se avance en las negociaciones, y sobre todo para que los gobiernos entiendan que prevenir el Cambio Climatico es vital para proteger su economía. Un desastre ambiental afecta todos los ámbitos sociales, políticos y económicos de un país; de nada sirve el desarrollo industrial en una ciudad después de que una inundación la ha borrado de tajo.

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