Atardecer rosa

Columna publicada el 14 de agosto de 2013 en El Espectador.

La Pontificia Universidad Javeriana suspenderá su participación en el Ciclo Rosa, un ciclo de cine y conferencias académicas sobre temas LGBTI que lleva 13 años de trayectoria y que contó con el apoyo de la universidad desde sus inicios.

El ciclo debe su nombre a que comenzó como una proyección de películas del director Rosa von Praunheim y a una referencia a los triángulos rosados que debían usar los homosexuales en los campos de concentración. Cuando la Javeriana se unió al proyecto, trajo un valioso componente académico que fue enfáticamente apoyado por Guillermo Hoyos: conferencias y debates que discutirían el tema y de las cuales surgieron iniciativas concretas para combatir crímenes de odio. Hace tres años, cuando a Carmen Millán, encargada de la programación académica del ciclo le preguntaron si había un conflicto por presentar ese tipo de contenidos en una pontificia dijo que no, que el ciclo y el Instituto Pensar comparten el mismo objetivo: construir puentes entre la academia y la ciudadanía para construir inclusión social.

Las cosas han cambiado. Ahora, al parecer, “altas instancias de la Iglesia” no quieren que se “promueve abiertamente la ideología de género y la agenda política LGBTI”. El rector de la universidad, el padre Joaquín Sánchez, hizo una pusilánime intervención en radio en donde dijo que el asunto “se le salió de las manos”, “que la polarización había llegado al punto de tener que verse obligados a…”. Un chorro de babas. “Muchas gracias por todo el mal que hicieron. ¿Qué más se les ofrece?”, dijo con contrastada valentía el padre Alberto Múnera, director del Instituto Pensar, a Aciprensa, una agencia de propaganda antiderechos que se presenta como “periodismo católico”.

Aciprensa se ha dedicado a perseguir sistemáticamente a sacerdotes jesuitas con ideas progresistas, entre ellos al padre Carlos Novoa y el padre Alfonso Llano, que tuvo que dejar su columna de El Tiempo después de que lo acusaran de herejía. Al parecer, el afán por no quedar mal ante la llegada a Colombia del general de la Compañía de Jesús, el padre Adolfo Nicolás, convierte a los jesuitas en un blanco fácil para el matoneo mediático y político. ¿No quieren quedar mal? Pero ¡qué mal le queda a la Javeriana dejarse mangonear por una agencia de mentiras populistas que parece estar al servicio de los planes de monseñor Falla para ser cardenal y de Alejandro Ordóñez para conquistar el mundo!

Hasta hace poco, la Compañía de Jesús había sido un ejemplo de eficiencia, tolerancia, compromiso con la educación. La Javeriana, si bien Pontificia, era una universidad en donde lo escandaloso no estaba en cuestionar críticamente la doctrina católica sino en defender prejuicios o afirmar sandeces, como que la orientación sexual puede promoverse. Al retirar su apoyo al Ciclo Rosa, por presiones que parecen más políticas que académicas, la Javeriana pone en segundo plano al pensamiento crítico para privilegiar el lobby y pierde toda autoridad moral para hablar de libertad de cátedra, la piedra angular de cualquier institución que quiera llamarse educativa. Un saludo para mi alma máter.

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