La vaca muerta

Columna publicada el 11 de enero de 2014 en El Heraldo.

El miércoles por la noche empezó a rotar en Facebook un video que mostraba las imágenes de una presunta violación grupal a una mujer inconsciente, en Chinchiná, Caldas. Un grupo de dos o tres adolescentes graba entre risas a otro muchacho que penetra a una mujer desgonzada en la cama. Según dijo Adriana Cardona, secretaria de gobierno de Chinchiná, los jóvenes son Gustavo Sánchez, Julio Cesar Toro y su hermano Juan Toro y se encuentran bajo protección de Bienestar Familiar, pues, como era de esperarse, ya han recibido varias amenazas. Según Cardona, la mujer tiene 27 años y se especula que es una prostituta.

Parece inverosímil que alguien sea capaz de cometer un acto tan ruin y pueda sentirse orgulloso al punto de alardear en las redes sociales. Sin embargo, el perfil de Facebook desde donde se publicó el video, y el video mismo, parecen bastante reales. Parece difícil fingir esa especie de inocencia malvada con la que los adolescentes ríen, con la somera conciencia de que hacen “una travesura”, creyendo que lo “malo” es que graban y no que violan y sin reconocer de manera alguna la perversidad de sus actos. Si la mujer está fingiendo un estado inconsciente es una gran actriz pues imita a la perfección el peso desganado de los brazos y la cabeza, que caen como los de una muñeca de trapo. Aún si el video no es real es sin duda alguna hiperrealista.

Queda preguntarse si el ‘acceso carnal’ fue consensuado. ¿Era la mujer una prostituta? Y si lo fuera, ¿importa? ¿le pagaron para semejar una violación, grabarla, y ella autorizó su difusión? Real o no, consensuado o no, la violencia del video no puede pasar desapercibida. Está en el gesto de pensar que es una gracia registrar semejante cosa, en la manera en que los jóvenes ríen y discuten qué harán con la mujer después (tal vez tirarla en un parque)en cada vez que alguien compartió el video en Facebook o lo divulgó al republicarlo.

El problema del video no se resuelve con que se encuentren a los culpables y se aplique un justo castigo. Las construcciones violentas de lo masculino y de lo femenino son hechas en conjunto por toda la sociedad, no son creencias aisladas de unos adolescentes irresponsables que según la secretaria Cardona, cometieron una “imprudencia”, “sin medir las consecuencias que este video les iba a acarrear”. Aún en las declaraciones de la servidora pública se ve cómo se le baja el perfil al delito de la violación hablando de imprudencias y enfocando el problema en la creación y divulgación del video y no en la violencia sexual. Este tipo de violaciones, a mujeres inconscientes, que tal vez han tomado demasiado o han sido drogadas, están tan naturalizadas que no tiene por qué extrañarnos que unos jóvenes lleven al video lo que por años ha sido un chascarrillo de fiestas que se conoce vulgarmente como la ‘vaca muerta’. El video podrá tener unos claros culpables, pero la responsabilidad es de una sociedad en la que la violencia contra la mujer está naturalizada o peor, se usa como indicador favorable de una forma perversa, cobarde y sucia de ser hombre.

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