Nos vemos en la calle

Columna publicada el 21 de febrero de 2014 en El Heraldo.

Tiene razón la alcaldesa al decir que los dos más grandes retos de la ciudad son la seguridad y la movilidad. Esta semana, en la rendición de cuentas que presentó la Alcaldía en el Amira de la Rosa, se dijo, además, que había avances en la recuperación de la malla vial y que se trabajaba en fortalecer a la Policía con dotación de equipos de comunicación, transporte e infraestructura, y que el hurto y los homicidios han disminuido. Todo indica que las cosas van muy bien.

Sin embargo, el mismo día que la Alcaldía presentó este informe a mi mamá la atracó un tipo en una moto con una pistola. Estuvo en un trancón de dos horas, exagerado en parte por el montaje de los palcos, y cuando al fin logró parquear el carro, no alcanzó ni a bajarse cuando ya la estaban amenazando. El tipo, claro, y con la movilidad a su favor, pudo huir raudo en su moto. Este es un caso entre muchos que no se enmarca en las estadísticas favorables de la Alcaldía.

Cabe preguntarse cómo es que las mejoras en dotación a la Policía han favorecido a los ciudadanos. Poner un denuncio por robo toma más de dos horas en el CAI de Las Delicias. O cómo es que el mayor John Suárez, nuevo jefe de tránsito, dice que no le ha tocado el primer trancón, una afirmación que solo puede deberse a encierro extremo o al cinismo. Lo que es claro es que hay una disparidad entre la percepción cotidiana y el discurso oficial.

Aunque las cifras del informe muestran una mejoría, quienes habitamos la ciudad nos sentimos crecientemente inseguros en el espacio público. Estamos mejor que otras ciudades, sin duda, pero en Barranquilla nos hemos acostumbrado a vivir con cierta holgura, sin estar mirando constantemente por encima de nuestro hombro. La percepción de inseguridad no es un problema menor que la inseguridad misma. Hace que los ciudadanos empiecen a desvincularse del espacio público, que empiecen a sentir amenazante y ajena la ciudad. Cuidar la sensación de pertenencia de los barranquilleros es vital para construir valores cívicos y conservar el encanto hospitalario por el que se conoce a Barranquilla.

La rendición de cuentas a la ciudadanía es de suma importancia pues ayuda a acercar la brecha entre el pueblo y sus gobernantes, ayuda a que todos entendamos que los cargos públicos antes que puestos de poder son puestos de servicio. La rendición de cuentas de este año, si bien abierta al público y con un balance positivo, dejó la sensación de ser una cátedra, una comunicación de una sola vía, cuando sería un escenario ideal para el debate entre los ciudadanos y la administración y que acercaría a todos a la situación real que de seguro está en un término medio entre la percepción y el informe.

La invitación de la reina del Carnaval a “vernos en la calle” debe tomarse como una invitación a la apropiación del espacio público por parte de la ciudadanía, pero también debe ser una exigencia para que la administración proteja estos espacios. Que sea la alcaldesa Noguera la que nos invite a vernos en la calle.

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