El joven que descuartizó a su novia (y tocaba el piano)

Uno puede hablar de un músico que por azares del destino terminó involucrado en un homicidio o puede hablar de un asesino que coyunturalmente sabía tocar el piano. Ante ese dilema se tuvo que enfrentar Alejandro Sánchez González, el autor del desafortunado (por usar un eufemismo) artículo de Emeequis “El joven que tocaba el piano (y descuartizó a su novia)”, que fue portada en la última edición: la historia de un muchacho que tenía un futuro prometedor hasta que se le atravesó una “naca” que por joderlo y joderlo se buscó que la mataran. ¡Portada!

Dice la revista en su respuesta a las críticas (que no es una disculpa pues solo las ofrece a quienes se hayan “sentido” agraviados por hacer una “lectura” del texto) que no pretenden “hacer apología al feminicidio o culpar a la víctima del asesinato cometido por su victimario”. Es posible que no lo pretendiesen, pero eso no quiere decir que no lo hicieran, muy probablemente sin darse cuenta. Porque esto del machismo, el machismo violento, está engranado tan hondamente en la cultura latinoamericana (y de todos lados) que las frases de la historia, que es un feminicidio de libro, pasaron desapercibidas por todos los filtros.

“Javier Méndez Ovalle tiene una idea un poco más clara sobre lo que desea hacer en los próximos años.” (Obvio, él tiene su futuro resuelto) “Ya ha sido un excelente deportista, un quarterback nato de las Águilas Blancas y los Búhos del Instituto Politécnico nacional, un ágil nadador, un buen pianista. Por si fuera poco, ha demostrado un desempeño académico superior.” (Ya ven, ¡un partidazo!).

Ella, en cambio, era bruta y ordinaria:

“Sandra Camacho, en contraste, no atina a definir qué hacer.” “No pasó el examen de admisión”, “De origen humilde”.

Ella, maldita lisiada, osa burlarse de Javier. “Se burla abiertamente de él”. “Sandra lo percibe y sigue provocándolo”. Ella le pregunta “¿Tú quién eres para algo así?” y el le enumera sus logros, porque recuerden, mine is bigger. El man hasta le saca trofeos a la chica ,pero ella se burla (¡¿cómo no?!). Ella no sabe de universidades prestigiosas, recordemos que es bruta y “naca”. No sabe alemán.

“La joven nacida en Ixtapaluca” (la mismísima boca del infierno) “no se detiene. Sigue, según lo percibe él, en plan mala onda, de plano ojete.” Ven, ella lo azusa, lo ataca, lo agrede con sus preguntas ontológicas. “¿Tú quién eres?”

“Las risas forzadas taladran de nuevo la cabeza de Javier. ¡Callate!” ¡Sandra y su enloquecedora risa malvada!

Descolocado, Javier siente cómo crece en su interior una molesta a medida que Sandra se burla de sus pretensiones, lo hostiga y hasta hace que él, inexplicablemente, intente convencerla de que es verdad lo que dice.”

Ninguna de sus novias le había “faltado así al respeto”. Y entonces el periodista nos suelta la justificación del asesinato: “Le da coraje que una jovencita” (bruta y “naca”) “se burle de un modo tan cruel de algo especial, de los años de trabajo, de estudio….” etcétera, etcétera… Javier y sus trofeos.

“como una niña chiquita que no tuviera corazón; se burla y se le acerca.”

“Él quiere acabar con esto pero no sabe cómo”.

“Sandra lo jode, se le acerca otra vez, lo jode, lo molesta mucho.”

Y por eso tan agresivo, por “tirarle carrilla”, Javier la mata. Uno diría, al leer, que es casi que por defensa propia.

“Él la empuja y ella tropieza y cae” ¡No! No cae así casual como quien se tropieza. ¡Un tipo la acaba de empujar y la tumbó al piso!

Ella grita, obviamente, lo araña. Otra vez el periodista justifica: “No le quiere pegar, solo defenderse, pero la golpea en la cara. Ha sido un accidente.”

“Como si no fueran suyas, las manos de Javier se aferran al cuello de Sandra”. ¿Cómo que como si no fueran suyas? ¡Sí son suyas! ¡Carajo! “se comporta como si otra persona tomara posesión de él” y entonces ahorca a Sandra. ¡La ahorca! Y entonces ¡se asusta! ¡pobrecito!

Y decide  d e s  c u a r t i z a r l a.

Aparentemente debemos empatizar con el pobre Javier porque los charcos de sangre lo hacen vomitar y tiene asco de la mujer que acaba de matar. En la misma línea de pensamiento, la bota a la basura.

Después el periodista nos explica que Sandra vivía en un barrio de mierda y ella era una jovencita temeraria que “salía todos los días”. (A todas les pasa por putas).

Incluso llega a decir que el perfil del autor del crimen no era el de un feminicida. ¿Cuál es el perfil de un feminicida? ¿Qué tal un hombre de ego frágil que se ofende por cualquier pendejada y reacciona con violencia hasta matar? Aún así la fiscal le dice al asesino que le gustaría tener un hijo como él, y él, según el periodista, el indefenso Javier asume una actitud “casi infantil.” Entonces (como todos) promete ser bueno. “parece el joven más frágil y solitario del mundo.” Después resulta, que además, el pobre “sufría de bullying”. Además el tipo nunca acepta la culpa y sigue clavado en su evasión diciendo que el crimen lo cometió “un otro que se apoderó de el”: “hay alguien en mi cabeza pero no soy yo”.

Esta es mi lectura del artículo y no es una lectura sutil. No estoy “hilando fino”. Los juicios contra la mujer, todas las disculpas del crimen, como si ella le hubiera jodido la vida por “provocarlo” (es la palabra que usa el autor) a matarla, son permanentes. Sin lugar a dudas, todo el texto es una apología al feminicidio. Es lo de siempre, echarle la culpa a la víctima, justificar al asesino. Decir que fue un “crimen pasional”. Otro lugar común es tratar de disculpar al criminal diciendo que es un loco, un esquizofrénico, que fue la enfermedad. Pues no todos los locos y todos los esquizofrénicos van por ahí matando mujeres, y aún si lo hicieran, la enfermedad no justifica de ninguna manera un asesinato. Los hombres que matan a las mujeres no son desviados ni anormales, la escalofriante verdad es que el feminicidio es de lo más normal.

Es cierto que Emeequis ha publicado artículos que no son misóginos y hasta algunos que denuncian crímenes contra las mujeres y apoyan sus derechos. Pero este, este artículo, es terrible y violento, es la forma arquetípica en que se disculpan los feminicidios. Esa forma arquetípica es la razón por la que hay tanta impunidad ¡95%!

Ojalá habláramos de un texto de ficción. Pero en México, cada año, hay 2336 “Sandras”.

***

Adenda: Me han dicho por Twitter que el periodista “solo quería explicar al asesino” y que no tiene que ser “la víctima buena y el victimario malo”. Este es un ejemplo de un periodista que no solo no es equilibrado sino que toma partido a favor del asesino de manera abierta y reiterada. El periodista no tiene por qué hacer apología de la víctima, pero nadie le está pidiendo eso. Lo que no puede hacer jamás un periodista es hacer apología de los victimarios. Si quería ponerse creativo y meterse en “la mente del criminal”, para eso está la literatura, el periodismo está al servicio de la democracia y los derechos humanos.

Para quienes aún creen que el periodista no es machista ni tendencioso tres noticias de prensa vía Estefanía Vela, @samnbka:

1. Excelsior. Aquí nos hablan un poco más de las medallas de Javier y hay hasta foto.

2. La policiaca. Aquí le dicen “joven genio” y que peritos y psicólogos “no se explican” por que la mató (la mato por machista). También dicen que Sandra había ido a verse con Javier porque él le ofreció trabajo como edecán (un dato que el texto de Sánchez omite tendeciosamente).

3. Al momento. Otra vez, Sandra estaba ahí porque buscaba trabajo como “edecan o bailarina”. Y bueno, algo más sobre la genialidad de Javier y sus medallas #mineisbigger

Creo que es normal que alguien tenga comportamientos machistas o que un medio cometa errores de ese tipo, después de todo, el machismo está tan engranado en la cultura que a veces y para muchos es difícil de ver. Creo que lo correcto en estos casos es aceptar el machismo, no solo correcto, es importante hacerlo porque seguir defendiendo y avalando esos discursos violentos es muy grave. Aceptar el machismo, corregir, cambiar, seguir.

 

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68 comments

  1. en mi muy particular y personal opinión, me parece que el autor buscaba, sin conseguirlo ¡eh!, decirnos que el asesino no tenía pinta de serlo, no tenía esos antecedetnes de maltrato infantil y de que la vida lo odia… como pa’desquitarse con el primer ser vivo que se le cruzara enfrente

    ¿por qué la mató? no queda claro… ¿solo porque lo vió… feo?

    y en la mayoría de los relatos de nota roja, donde nos cuentan el crimen, que puede ir desde tortura, mutilación, violación y claro, muerte… hasta la simple casualidad, pasaba por ahí y le tocó la mala suerte

    se quiere saber el motivo, y si tenemos la explicación, nos podemos dormir tranquilos, porque cualquiera puede matar y no lo hace, se debe a que ‘tenemos que tener todos los factores’ para que eso ocurra

    ¿es cierto lo anterior? no, un momento de rabia, de furia, de temor, provoca un asesinato y puede ser gente como uno y eso… es lo que nos da miedo, según yo, que por supuesto ni soy criminóloga, ni psicóloga, ni nada… solo me gusta leer nota noja…

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      1. ¿Y la figura del reportaje novelado?

        No creo que el texto genere empatía hacia el asesino. Pero es evidente que atenta contra el derecho a la intimidad de la víctima del asesinato, contra los reglamentos penales en una averiguación previa. Me preocupan más esos problemas en su redacción “periodística”.

        La mejor forma de llegar al igualitarismo entre los seres humanos, es dejar de retorcer el discurso.

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      2. PS. Debamos tomar en cuenta que el medio para el que redactó (revista eme equis” no es un medio que precisamente busque informar, si no entretener y discutir ciertos temas en la agenda pública.

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  2. no me odien… plis

    les dejo una columna que habla de un crimen, en la primer línea nos dicen a quien mataron, no nos explican mucho su condición, sus estudios, practicamente no nos hablan de la víctima, todo es acerca de quien lo mató y por qué, crimen que pasados 20 años… no está aclarado

    http://www.eluniversalmas.com.mx/columnas/2014/09/108962.php

    la columna es muy corta… si quieren leer un largo artículo, se publicó en la revista de la que es subdirector, el que escribió la columna anterior

    http://www.nexos.com.mx/?p=22345

    de nuevo, en mi particular y personal opinión, tanto Héctor de Mauleón como Carlos Puig, tienen una vena negra… que les late… y escriben muy bien de eso llamado ‘nota roja’

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  3. El artículo en ningún momento oculta verdades. ¿Qué no venía ella de un contexto infinitamente más complicado que él? ¿Que él haya arruinado su vida nos hace, de inmediato, ser empáticos? Yo leí el artículo y no pensé más que en los probables desequilibrios mentales del tal Javier. En ningún momento, me parece, se hace una apología suya en el texto. Quien lee en esas palabras una situación de asimetría de género se está poniendo un saco que no es difícil de quitarse: ¿y qué si él hubiera sido el de origen humilde, el que no pasó sus exámenes, etcétera? Se hubiera dicho que la publicación hizo justicia al tocar el tema de los feminicidios en México y se hubiera aplaudido.

    Si acaso el texto está mal escrito y parece desenvolver una historia infinitamente más compleja de la que termina develando. Fuera de eso, no encuentro qué discutir más allá de lo reportado, creo, con cierta objetividad y mal tino narrativo: que una muchacha pobre, otra más (y esto lo digo en el tenor de una tragedia grave y ya intolerable en nuestro país), murió a manos de alguien. Aquí el “gancho” narrativo es que ese alguien es un héroe caído. No hay más.

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    1. Bravo!!! El comentario más atinado que he leído. No debemos olvidar que antes de ser cualquier cosa, somos seres humanos y como tal podemos comprender nuestra condición. No se trata de justificar al victimario sólo entenderlo, descifrarlo.

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  4. Ayer también anduve viendo qué pedo con todo esto, y me dije: Voy a leer el artículo como si fuera muy objetivo el asunto. Y neta no lo logré.
    Se nota que el autor trata lo más posible (dentro de su postura de machismo internalizado) de decir que él entiende que el feminicidio está mal y todo, pero al final, siempre suena como si de todas formas se sintiera muy ajeno a ese “loco fenómeno”. Por ello creo que cuando toca la parte del asesinato no le pasa por la cabeza que al describir la razón del asesino para matar a Sandra empáticamente está justificando sus acciones.

    A mí me parece que lo más horrible de todo es cuando prácticamente insinúa que la asesinó y descuartizó como por defensa propia; que ella se burló mucho y él no aguantó, la mató y se sintió mal después. Cómo si matarla fuera completamente justificado por burlarse de su genialidad! Cómo es prácticamente una reacción involuntaria inmediata ponerse de lado de aquel con más capital social y cultural que de la muchacha de Ixtapaluca que sale “a pesar de vivir en una zona de riesgo”.

    La cosa es que, como se ha dicho muchas veces, si el reportaje hubiera sido hecho en tono de “no importa qué tan normal, exitoso y no violento contra las mujeres sea un tipo, aún así, puede cometer feminicidio y por ello su normalización es criminal” creo que no sobraba entonces escribirlo en algún lado. De otra manera realmente suena a que si el chavo es bien chido, seguro no lo quería hacer y hay que perdonarlo (a la mierda si lo hizo o no).

    Tan sólo hay que ver los comentarios del artículo donde chavos comentan cosas como: “Ahora resulta que si una mujer golpea (no importa que él haya iniciado la agresión) un hombre no se puede defender”. es decir, si la chava se defiende y golpea a su agresor, entonces está bien que la mate por accidente, porque al parecer, que ella pase de agraviada pasiva a activa hace que perdamos cualquier tipo de empatía por su vida. Si no mueres víctima mártir entonces tu muerte no es tan importante como la vida exitosa de tu pobrecito asesino.

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    1. Soy feminista, pero no feminazi. Hace muchos años que los temas de género y sexualidad me interesan, me importan, que los estudio y los promuevo. Te digo con todo respeto que tu lectura me espanta. Primero porque no sé cómo se te puede ocurrir que el periodista haya querido decir (y no se atreviera y por ello tuviera que insinuarlo nada más) que la chica era una “naca” y demás calificativos que la hicieran merecedora de la violencia del chico. Esas son palabras tuyas, adjetivaciones y suposiciones tuyas. Es tu interpretación. Hay hechos que son contundentes y son sólo eso: hechos. El que el chico haya sido brillante y destacado y ella no, habla quizá de muchas otras cosas ( queriendk encontrarlas a fuerza, aclaro) como de la falta de igualdad en las oportunidades entre hombres y mujeres que aún impera en el país (y en el mundo, por cierto), por ejemplo. Pero no dice nada ni es condicionante de que él mereciera la vida más que ella. El problema con manipular los discursos (ya ni hablar de los hechos) del modo en que lo haces es que resta seriedad, inteligencia y relevancia a un asunto que es fundamental resolver, y lo que haces y hacen otras mujeres en nombre de un feminismo mal comprendido y retorcido es entorpecer las ocasiones para llevar este tema a debate público y político. Sé que -como hacen casi siempre ustedes, las feminazis o feministas a ultranza (que quede claro que uso esa palabra porque es un término aceptado y me parece adecuado, no porque crea que es un insulto)- me atacarás y dirás que las feministas como yo somos misóginas y creadoras de machos. Espero que no sea así y que podamos entablar un intercambioi inteligente, ordenado y cordial de argumentos. Eso es lo que hombres y mujeres necesitamos. No sólo las mujeres, no sólo los hombres, sino los seres todos, en un verdadero afán de equidad, que no de igualdad. Saludos. Michelle Solano

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      1. ¿feminazi?… ¿en serio?… ¿y quieres entablar un “intercambio inteligente, ordeando y cordial” de argumentos?… ¡ah caray!…

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      2. Si fueras feminista, no utilizarías el término “feminazi” que es un insulto surgido del machismo y del desconocimiento del movimiento feminista. También serías sensible al machismo tolerado, pero obviamente, no es lo tuyo. No vengas acá a dar lecciones que no te quedan.

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    1. Honestamente, apoyo que este artículo es una muestra terrible de los prejuicios de género y una justificación a la violencia de género. PERO hay que ser poquito críticas (digo esto en general). Las feministas (ligadas a las auto-denominadas lesboterroristas) que están detrás de esta petición son una vergüenza para las feminististas. Por favor gente, feminismos hay muchos, y los de estas lesboterroristas son represivos y violentos contra otras mujeres. Distingamos.

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  5. Sigo asqueada.
    ¿Por qué tenemos que creerle al asesino que paso todo de la manera en que lo cuenta?
    El “periodista” narra como “hacen el amor” y ella “se aferra a él como si fuera un salvavidas” (¡qué carajo!).
    ¿Por qué estamos asumiendo que es verdad que ella accedió a tener relaciones con él? Sabemos que el motivo por el que se vieron fue el de conseguir trabajo. ¿Cómo sabemos que no la violó y así fue como la asesinó?

    Terrible, ese artículo ni siquiera permite dudar de la palabra de este psicópata sangriento. Seguro la asesinó sólo por burlarse cruelmente de él, pobrecito.

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  6. Los comentarios despectivos, clasistas y fuera de lugar los escriben en este blog, no en el artículo. Sin duda hay deficiencias narrativas, de estructura, adjudicación de fuentes y equilibrio de las mismas en el artículo y, sobre todo, una carencia de dimensión social sobre la problemática, pero artículos de ese tipo se escriben por centenas a diario. Es en esta página donde se le califica a Sandra como puta, naca y bruta, curiosamente lo hace quien señala que el autor Sánchez tendría que haberse limitado a los hechos, sin embargo, -ella si puede- se mete a la mente del reportero y lee y nos cuenta lo que en realidad quería decir cuando escribió lo que escribió: que era puta, bruta y naca (palabras que no aparecen nunca en el texto de emeequis) para decirlo no toma en cuenta(por qué tendría qué hacerlo) a la familia de la chica, ni a nadie que pudiera sentirse ofendido con sus insultos, porque ella, ella sí, puede opinar lo que quiera e insultar a quien quiera. Catalina: “por Dios” me parece muy bien que nos des tu punto de vista sobre lo que no te pareció correcto en el artículo, pero no era necesario insultar a Sandra, a quien se supone defiendes, ni que nos demostraras tus poderes siquicos al leer la mente de otros,y mucho menos que nos enseñaras que de periodismo sabes muy poco. Hay quien aprovecha muy bien los tropiezos verginzosos de otros para de inmediato jalar agua a su molino, lo más patético es hacerlo bajo la falsa bandera de defender a otro, al que ni siquiera respetan.

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    1. De acuerdo, en este texto se completa lo que supuestamente el lector completaría en su mente. Pero no es así, no en mi caso. Solo vi un pésimo texto, sin el equilibrio narrativo que exige el periodismo, pero los insultos y lo que se supone se lee “entre líneas” es una aportación innecesaria de quien escribió esto. Un mal texto combatiendo otro texto peor.

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    2. Existe el periodismo literario y ejemplos de grandes plumas sobran; y no, no es privativo de la literatura tratar de comprender las acciones y motivaciones humanas.

      Supongamos que, como dices, “El periodismo está al servicio de los derechos humanos y la democracia”, me pregunto entonces de cuáles derechos humanos estás hablando porque desde tu punto de vista sólo debe dársele voz a la víctima (y además para mostrarla inmaculada) y a quienes la defiendan, porque es claro que estás abogando por silenciar al periodista, al victimario y al medio si no se comportan de tal o cual manera.

      Me parece que el artículo de Alejandro González es bueno, y si se lee desde el punto de vista humano, permite muchas reflexiones, por ejemplo, estremece pensar que una serie de acontecimientos desafortunados acabaron de manera bastante absurda con dos vidas y dos familias.
      Es interesante observar, por ejemplo, la reacción de incredulidad de una chica como Sandra, que vive en una zona alejada y desfavorecida, y a la que seguramente las cosas le cuestan el triple de trabajo que a alguien como Javier, al enterarse de que su interlocutor tiene la opción de estudiar en el extranjero. Me parece más preocupante que la normalidad de nuestra sociedad sea que para muchos jóvenes (mujeres entre ellos) esas opciones de enriquecimiento personal y profesional no se les presenten ni en sueños.
      Por otro lado, la falta de control del asesino plantea muchas dudas: ¿se deberá a su edad, a sus antecedentes familiares, a sus experiencias traumáticas pasadas, a su inteligencia por encima de la media, a que es un sádico psicópata, a que es un depredador sexual insaciable, al machismo imperante en nuestra sociedad, a la falta de supervisión de sus padres, a la libertad que le daba tener un departamento a su disposición en una unidad habitacional más o menos libre de la vigilancia cercana de vecinos, a la soberbia que había desarrollado alimentada por sus premios y triunfos, a la negligencia de esta sociedad tan ocupada, a la falta de educación emocional, a su gusto por la música, a episodios de ira, a un mal día, a qué consideraba inferiores a las mujeres o sólo a las mujeres de cierta clse social? No se sabe.
      Hacerse algunas de estas preguntas duele, pero vale la pena preguntarlas e intentar responderlas, pues pasó algo que una sociedad no debe permitir y debe esforzarse en procurar que no ocurra: una persona mató a otra, ambos eran muy jóvenes. Si con los puros titulares se reduce la explicación a “seguro era un macho misógino y por eso se sintió en libertad de matar y descuartizar a una mujer”, estarán ocultándose detalles mucho más útiles para poder abordar problemas similares.
      Los feminicidios son graves, el machismo y la misoginia también lo son, pero creer que aceptar que existen otras posibilidades va a debilitar la causa y debe silenciarse resultará contraproducente.

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  7. Yo le vendí a Eme Equis un artículo similar. Habla de un joven estudiante de pintura, con talento para la oratoria y profundamente preocupado por sacar adelante a su país desgarrado por un conflicto mundial. Lo malo es que tuvo unos profesores crueles en la escuela de arte que le cortaron las alas y se vio obligado a enfocar sus esfuerzos en organizar un holocausto. Va a estar interesante, no les arruino el final…

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  8. Y aun lo siguen haciendo. Investigue la noticia en varias paginas de noticias en internet y los resultados que en español siempre resaltavan la humildad del Joven de 23 años y la impureza de la Mujer de 19 años. Algunas fuentes en ingles eran un poco mejor, siempre tratando de impactar con la genialidad del supuesto joven pero explicando más lo horrendo que fue el crimen. Ademas de recalcar que cuando estas hablando de dar trabajo de edecan a alguien significa que es trata de humanos lo cual es penado por la ley. Pobre Genio 😦

    El Universal: “Como lo dio a conocer El Gráfico en su edición del viernes pasado, confesó que la mató luego de que ella no le creyó que era un alumno de excelencia y que se iría a estudiar a Alemania.” .
    Daily News: “He says that when she there there was no job they started to argue and then he pushed her and injured her head. Moments later, the girl started to scream and then he strangled her until she was dead,” reported Metro.”

    Lo peor de todo que hay personas que se impresionan mas por la mentira que por la realidad.
    Muy buen articulo.

    Saludos muy buen articulo

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  9. Ustedes las feministas lo que necesitan es un buena coj… para que se les quite la amargura por la vida. Son las mayores promotoras del machismos e inequidad de genero! doble moral!

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  10. Yo sigo este hecho desde que ocurió, y siempre me llamó la atnción que había cientos de notas respecto a lo genial que era el wey y sus logros, pero sobre ella no había absolutamente nada, era como si ella sólo fuera los pedazos de carne que encontraron. lo único que decían es que se trataba de una chava de edomex que quería ser edecán (y ése ya es todo un discurso).
    en fin, ella no importaba, lo único que todos se preguntaban era por qué un chico tan tan bueno había hecho eso.
    el artículo de emeequis nefasto, sólo le faltó cerrar con ¿por qué las cosas malas le pasan a la gente buena?

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  11. Lo cierto es que el periodista no debe ponerse de ningún lado, sólo debe Informar los hechos, ser objetivo con la información, pero los periodistas de hoy en día buscan generar una reacción del público: conmover o exaltar al respetable. El criterio utilizado no siempre es el más acertado. Las motivaciones y experiencias del periodista no son las mismas de la victima y del victimario.

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  12. La narración hecha en el blog da cuenta de un tipo con muchísima suerte. Vivimos en América Latina y aquellos que tienen el privilegio de poder contar con altos grados de educación deben dar ejemplo de comportamiento.
    Así, todo lo que dicen de la gran educación que tiene el asesino, toda la plata y demás, en mi opinión, en vez de disculparlo (como pretende el autor del texto mencionado) lo hacen más culpable.

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  13. En la mayoría de los artículos en español sobre este caso se enfatiza en el hecho de que el chico era casi que el próximo premio Nobel de física y que la don nadie lo provocó para que la matara y arruinara así su brillante futuro.

    Es increíble la forma como el machismo y el clasismo están tan engranados en las sociedades latinoamericanas, hasta el punto que muchos defienden al autor diciendo que él solo está “narrando los hechos”. Obviamente no está narrando los hechos, está narrando la versión del asesino como si fuera la verdad.

    A nadie le consta que Sandra fue a su apartamento con la intención de tener sexo, que “hicieron el amor”, que ella se burló de él y lo matoneó con tanta sevicia que a él no le quedó más remedio que matarla. Es tan protector el artículo del asesino, que al describir la escena del asesinato, casi que lo hace ver como si hubiera sido en defensa propia.

    Digamos que si lo estaba matoneando, la solución era tan fácil como decirle que se fuera en vez de intentar demostrarle que el semental era el próximo Einstein. Y según cuenta el autor, ella se burló de él, pero él la empujó violentamente al suelo, porque nadie se hace un chichón al “tropezarse” como él no pone. Y además, Sandra fue tan mala que se puso a gritar mientras el otro la mataba, que desconsideración.

    Y para finalizar, también está demostrado el clasismo de “él era mejor que ella” cuando describe el barrio en el que ella vivía con el mensaje de “si él no la mataba, seguramente alguien más la habría matado”. Entonces hay que agradecerle.

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  14. Me parece una reacción exagerada al artículo. No veo cómo esa crónica puede ser leída como causa de la alta impunidad de los delitos sexuales. Al contrario, queda claro que más allá de lo brillante que seas, el futuro que tengas, y una mejor posición socia que la de tu victima, vas a pagar por tu crimen, en ninguna parte del texto el autor o el victimario aparecen pidiendo piedad o reducción de pena; siempre la idea detrás es que debe pagar por lo que hizo.

    La crónica es desde la perspectiva del victimario, por lo tanto uno parte de saber que es SU versión de los hechos. Me parece que Usted asume que los lectores somos estúpidos y por leer esa crónica vamos a creerle enteramente al autor de la crónica de que las cosas pasaron tal cual las cuenta el victimario, al igual que usted, que como periodista sabe que debe contrastar fuentes y versiones, pues los lectores también tenemos un mínimo de inteligencia para hacer ese ejercicio y “no tragar entero”.

    La lucha por la igualdad de oportunidades, sin importar el género o la condición social, pasa por ver cómo operan esas desigualdades en la realidad, crónicas como estas, en su descarnada recreación de ese machismo y clasismo inconsciente en una persona inteligente, joven, y con buena educación, nos muestra lo lejos que estamos de esa idea. Es otra forma de hacerlo, desde otra perspectiva, pero logra denunciar, que es en últimas el tono que usted le pide al autor que use, lo que me parece peligrosísimo, esa idea de que los periodistas y literatos deben ceñirse a unos cánones políticamente correctos y que si se salen llegarán personas como usted a indicarles el camino correcto.

    Me parece muy bien la polémica que genera el artículo, lo que me asusta es ver esas expresiones que llaman a la censura y el odio contra el escritor, como si fuera él quien hubiese cometido un crimen, como si uno de esos derechos progresistas no fuera el de poder expresarse y ser criticado -no censurado-.

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  15. Hola Natalia, me gustó mucho tu análisis. No parece que el móvil del asesinato sea el machismo en particular, sin embargo la redacción del reportero puede serlo. pero en dado caso no siento que sea el elemento principal. Inicie como reportero de nota roja en algunos medios y después he sido editor de varios medios también. Uno de ellos en Estados Unidos, donde hay mucha nota roja sobre todo crímenes sexuales, violaciones, etc. donde aprendí lo complejo y a veces difícil de tratar editorialmente estos temas. hacer historias es lo común. Veo que el reportaje ensalza demasiado al joven y eso no debe hacerse NUNCA, pues hacer apología de un crimen es un motivante para psicópatas o potenciales criminales a hacer lo mismo. Además muchos criminales les gusta la idea de trascender y el hacerse famosos llega a ser un motivante más para el crimen, aunque no el motivo principal. El salir en medios de información y ser famosos es algo que les puede gustar, por lo tanto, reitero, no hay que ensalzar a un criminal o hacer una especie de apología de estas tragedias. Como tu dices, es desafortunado el texto por decir lo menos. Siento que le falta más investigación. Por ejemplo, el detalle de que ella se reía casi sin control de algo que no es motivo de risa, como es el que una pareja o lo que sea, te diga sus proyectos o planes, me da la idea de que estaba drogada. Muchas veces la mariguana tiene como efecto hacer reír de cualquier cosa, y también explicaría el episodio de violencia de él. El texto no te dice si había algo de ello, pero tampoco explica porque reía así. Eso solo por dar un ejemplo de muchas inconsistencias o aspectos relevantes que quedan sin explicación y que se ven inventadas, forzadas, durante la narrativa. De donde sacó los diálogos? nunca entrevistó al criminal, de lo contrario lo hubiera cacareado el reportero, pues es un logro entrevistar al protagonista. Si bien la historia no incurre en la truculencia o no tanto, de repente si en la frialdad, como si ahorcar y descuartizar a alguien fuera poca cosa. Mi opinión en el sentido periodístico es que este tipo de historias deben evitar siempre ensalzar a un criminal, evitar la frialdad o truculencia, todo ello porque puedes ofender a los familiares y al lector en general y el tratamiento y hechos narrados ser caldo de cultivo para psicópatas que leen esas historias y hasta ideas sacan. saludos

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  16. El artículo periodístico raya en ensayo ficticio. Pienso, después de leerlo, que el autor ha tratado por todos los medios de hacerlo atractivo a la lectura, más que nada, quizá poniendose un poco la piel del villano (espero que lo hayan notado).
    No tiene por que ser políticamente correcto, todas esas que frases que achacan a la personalidad del autor y que son descaradamente insultantes para la víctima, deberían estar escritas en el material que dice haber consultado, sus datos pues. De ser así, no hay nada malo en el trabajo de este periodista por tratar de aportar otra versión para este grotesco crímen, de lo contrario si habría que cuestionar su ética, pero verificar las fuentes de información es trabajo para los que se dedican a eso del periodismo.
    En su momento leí la noticia con mucho interés de varias fuentes noticiosas, algunas de manera aberrante simplemente se limitan a hacer “copy paste” de la fuente original, así que de vez en cuando es saludable leer el mismo hecho narrado de manera diferente, con otra visión.
    Los hechos no cambian…

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    1. Es la primera vez que te leo y me parece muy acertada la misma se te ve madurez en tu escritura y como tu misma indica en estas notas te informas de diferentes fuentes que es lo más importante.

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  17. Cuando leí las críticas a este artículo, de verdad creí que era una apología del feminicidio o una burda forma de justificar a un asesino. Como suele pasar con la comunidad en línea, que suele enloquecer ante la menor provocación, sólo ven la parte oscura del relato y lo reducen a un relato tendencioso de un muchacho que mató a una chica y la desmembró.
    Lo malo de esta simplificación es que no contempla que hay homicidios calificados y crímenes pasionales. En los últimos, no hay premeditación sino una grave alteración de la conciencia. Y esto es lo que considero que el autor trata de mostrar: que no todos los asesinatos de mujeres en México tienen como ejecutores, psicópatas en busca de su ración de sangre.
    El chico tenía en su pasado, burlas infantiles debido a su defecto físico, aspiraba a un mejor futuro pero requería la aprobación de las personas. El obtener medallas y reconocimientos reforzaron esa necesidad. Acostumbrado a decir sí a todo, probablemente no podía contrarias a las demás personas y la que tuvo la mala fortuna de servir como desfogue, fue la chica asesinada. Que lo anterior sea considerado por algunos como una justificación, demuestra que Internet saca a flote la visión blanco y negro de ciertas personas. Hay grises, tonos de colores que muestran un abanico de argumentos que pueden describir una realidad. Ese es el motivo por el que hay juicios.
    Lamentablemente estamos en una época en la que los autores son crucificados y tienen que agachar la cabeza por una opinión, cuando en realidad deberíamos ser capaces de expresar lo que consideramos adecuado y el público, elegir aquello que considera de valor. No podemos esperar escribir algo que le guste a todos porque entonces dejaríamos de ser críticos y nos dejaríamos llevar por la opinión de la mayoría. Cuando la humanidad se comportó de esa manera, hubo tiempos oscuros. Ojalá no terminemos otra vez así.
    Gracias por la crónica, en lo personal, considero que estuvo bien planteada pero es evidente que no todos estarán satisfechos. Al fin y al cabo, no hay ningún escrito que guste a todos y sea comprendido de la misma forma en la que el autor deseaba. Saludos.

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    1. Fíjate que precisamente esa es la crítica. No hay “crímenes pasionales”, es puro y vil machismo, un señor que siente que las mujeres son lo mismo que basura. En todas las notas se destaca que este depredador engañó a la joven, ella levaba mucho tiempo desempleada y el le ofreció trabajo de edecán. Como ves, eso es planear, tener la cabeza fría de tender una trampa. Y además, por mucho que se pierdan los estribos, pocos son los que cometen un asesinato. Por otro lado, estás en la misma posición misógina del autor: “El chico tenía en su pasado, burlas infantiles debido a su defecto físico, aspiraba a un mejor futuro pero requería la aprobación de las personas. El obtener medallas y reconocimientos reforzaron esa necesidad. Acostumbrado a decir sí a todo, probablemente no podía contrarias a las demás personas y la que tuvo la mala fortuna de servir como desfogue, fue la chica asesinada. Que lo anterior sea considerado por algunos como una justificación, demuestra que Internet saca a flote la visión blanco y negro de ciertas personas”. ¿Por qué justificas así su delito???? Mató a una mujer a quien creyó inferior a él, le tendió una trampa, la violó y luego la asfixió con sus propias manos. Luego se deshizo de ella como si fuera nada y huyó para no enfrentar las leyes ¿qué parte es “blanco y negro” para ti??? Es un asesino, no tuvo piedad de una joven a la que engañó y no le importó el dolor que iba a causar con sus actos ¿estoy hablando en blanco y negro? Vaya, pues.

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  18. Me parece que el comentario de que si el autor quería entender o explicar al asesino (así tal cual, como lo es) debería haberlo hecho desde la literatura no tiene cabida ¿porqué “debería” hacerlo así? negar la realidad no soluciona nada, eso sucedió, de los informes periciales, declaraciones y hechos a los que tuvo acceso fue que retrató al asesino, esa es la realidad del joven talento y asesino. Debió aclarar desde el inicio que escribía desde la única óptica que podremos conocer, ese fue su error, básico y fundamental para que todos y todas entendieran que no se trató de una apología de nada.

    Quizás si hubiera sido un hombre el que se hubiera burlado de los logros de una mujer, el que hubiera dudado de sus capacidades, el que la hubiera hecho menos, quien la retara a demostrar que podía llegar más allá, como desafortunadamente pasa todos los días, la autora sería un poco menos dura, la violencia es tal de donde venga, o así se debería entender, es probable que si la que hubiera cometido un delito, dejemoslo en unos golpes o una apuñalada menor, hubiera sido una mujer el juicio sería distinto, se hablaría de doble victimización (de hecho lo es cuando le sucede a las mujeres) de una respuesta a la agresión, a la presión social, etc. Señalan al geniecillo asesino porque no fue hombrecito para aguantar vara, porque se sintió insultado y minimizado por la chica, porque no tuvo el carácter para no dejarse inmutar por las burlas de alguien que creía que otro mexicano no podía estar por arriba del promedio. Si hubieran sido 2 hombres los protagonistas quizás se hablaría de la emoción violenta, del hostigamiento que el asesino percibió (fuera real o no), de un pensamiento de estarse defendiendo de una agresión. Al final habría un muerto y descuartizado, todo se resume a que fue un hombre el asesino ¿y si hubieran sido 2 homosexuales? ¿Y si lo hubiera escrito una mujer? Ahí estaría retratando al monstruo y mostrando la vulnerabilidad de la víctima, no ensalzando al asesino, sería como los infiltrados de PETA en los mataderos (no, ni se les ocurra salir con que estoy equiparando a la chica con un animal, tantito cerebro) exhiben a los carniceros y muestran la crueldad y el salvajismo, pero no por eso lo están festinando.

    Sólo me queda decir que espero el siguiente texto del Alejandro Sánchez, ojalá entienda que, ante lo corto de miras de muchos, hay que poner *disclaimers* y explicarle a la gente de que se trata el texto. Pero sobre todo espero que tanto el como eme-equis no se edulcoren y sigan ofreciendo el periodismo de calidad que merecemos y buscamos, si eso pasa será una lástima. Aún así recuerden que “la realidad es necia” y ni modo, la labor del periodista es contar las cosas, no tiene porque hacerlas agradables, políticamente correctas o amables, para eso están los editoriales, las columnas de opinión y otros géneros periodísticos.

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    1. Eso de “las burlas que lo provocaron” es una vil justificación. Nadie puede probar eso, porque la supuesta “burlona” está muerta y no puede dar su versión. Por otro lado, si la asesina de tu ejemplo, hubiera ofrecido engañosamente, un empleo al muchacho y luego lo llevara a casa para matarlo, no va haber feminista que la defienda, es una vulgar criminarl que abusó de la necesidad de un hombre. El machismo tolerado es eso que escribes al dar por hecho que el muchacho no es comprendido por una bola de viejas feas feministas que ven moros con tranchete y que no ven que él tambiuén pudo haber tenido sus razones. estos son los hechos que indignan: 1) El autor está haciendo un ejercicio periodístico, pero no está cumpliendo la función, si quiere “meterse en la mente del asesino”, que use la narrativa y , por el amor de Dios, que refine su mediocre técnica. Por cierto dices que la realidad no es bonita y el periodista la tiene que mostrar, precisamente es también parte de este punto. No está siendo objetivo, omite hechos de relevancia, como el que te describiré en el segundo punto, y paradójicamente a lo que piensas, con eso intenta provocar cierta empatía del lector hacia el pobrecito asesino 2) Muy mañosamente, oculta que el pobrecito genio incomprendido tendió una trampa, violó y mató a una menor de edad, la descuartizó y fríamente, esparció los restos para confundir las investigaciones y ademas, huyó y se cambió de nombre, todo, para no enfrentar la justicia (ay pobrecito genio incomprendido, víctima de sus impulsos) Por otro lado, te hago una atenta invitación: ¿por qué no das una revisada a los llamados “experimentos sociales” que pululan en el internet sobre las reacciones de los hombres y las mujeres ante determinadas circunstancias, para que nos dejes de achacar la crueldad misántropa que pretendes. En particular, busca cómo reaccionan los propios hombres ante una escena de violencia de mujer contra hombre. Y busca como reaccionan los hombres ante una mujer bonita que discrimina a otra gorda. De verdad, te va a poner a pensar.

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