La vorágine

Columna publicada el 27 de noviembre de 2014 en El Espectador.

Me miraron, me insultaron, me empujaron, me tocaron, me robaron.

Estas son las historias que cuentan los habitantes de Bogotá después de enfrentarse a la vorágine del transporte público en la ciudad; una ciudad de vías insuficientes y angostas, llenas de huecos. Moverse en Bogotá es una experiencia traumática que seguro tiene implicaciones en la salud de los habitantes.

Además, el transporte presenta una experiencia diferenciada para hombres y mujeres. Andar en bicicleta no es sólo sortear las brechas de las inconexas ciclovías, con los carros que embisten, con la inseguridad de siempre; también es incompatible con la ropa de trabajo de muchas mujeres. Por otro lado, las mujeres son quienes más trabajan en economías del cuidado, por eso son las que con más frecuencia se mueven en el transporte público con viejos, niños o enfermos. En buses y busetas debemos viajar con los ojos bien abiertos por los manoseadores que rondan, a sabiendas de que gritar no sirve de nada. Las mujeres también viajamos con las manos ocupadas, agarrando con un brazo el tubo del bus y con el otro muy fuerte la cartera. Casi todas tememos los buses que van muy llenos, pero nos dan aún más miedo los que van vacíos. El caso en Transmilenio es tan sólo un poquito menos agresivo, aunque a mí en un año me robaron tantas veces el celular que habría sido más barato andar en taxi. Pero los taxis también son hostiles. Tomar uno en la calle es un acto de temeridad y locura. Pedirlo por teléfono puede ser una empresa de dos horas, y si es Navidad, u hora pico, o si llueve, es simplemente imposible. Luego tal vez nos enfrentemos a explícitas miradas morbosas de algunos taxistas (hay muy pocas mujeres taxistas y creo que todas nos sentimos más seguras cuando nos tocan) o a las preguntas personales (que son intimidantes): ¿estudias o trabajas? ¿No tienes novio? Si el taxista insiste, pregunta demasiado, o se pasa, toca bajarse enseguida. Usamos los taxis con una cierta cantidad de miedo que ya hemos naturalizado: nos montamos al vehículo y enseguida miramos si los seguros están puestos, calibramos mentalmente si la emisora cristiana será una fachada o una señal de que el tipo es de fiar, repasamos cómo se abre la puerta en caso de que la carrera resulte en paseo millonario y uno se tenga que tirar.

En el contexto de un transporte público tan hostil, no sería de extrañarse que las que pueden hacer el esfuerzo de pagarlo prefieran el servicio de Uber, una empresa que a muchos consumidores nos parece necesaria para que se regule el abuso de otros taxis y medios de transporte. Hoy los taxistas protestan porque Uber les quita el trabajo, pero ayer se daban el lujo de llevarnos sólo si nuestra ruta coincidía con el camino a su casa. No tienen necesidad de mejorar su servicio ante la competencia pues el poder hermético de los grandes oligopolios tiene al Ministerio de Transporte agarrado de los huevos y por eso el Gobierno ya tomó partido por declarar a Uber ilegal. La discusión parece ser entre las grandes empresas de taxis y el Estado, pero nadie les ha preguntado a los ciudadanos qué necesitan. Todo el transporte público en Bogotá, y especialmente los taxistas, presta un mal servicio porque no hay competencia. Por eso los prestadores de servicio no toman en cuenta los derechos de los pasajeros. La entrada de otra empresa al ruedo puede llegar a beneficiar incluso a quienes no la usen, porque obliga a las empresas existentes a regular la calidad con la que prestan sus servicios y abre la puerta a que otros prestadores de servicios (menos caros pero seguros y dignos) se conviertan en una opción. En este caso particular, la libre competencia puede ser la solución para reducir el miedo con que los ciudadanos, y especialmente las mujeres, habitamos Bogotá.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s