El nombre de la rosa

Columna publicada el 10 de junio de 2015 en El Espectador.

Los nombres son decisivos para la construcción social de nuestra identidad. Por eso es tan importante el logro que tuvo este martes la comunidad trans en Colombia, haciendo efectivo el decreto 1227 de 2015, que permite el cambio de nombre y la corrección de sexo en la cédula de ciudadanía y el registro civil de nacimiento. Por primera vez se reconoce el derecho a la identidad de género de los transexuales. Hasta ahora, para poder realizar la corrección de sexo en los papeles oficiales (un proceso que podía llegar a durar tres años), debían someterse a pruebas invasivas e indignas, como un certificado médico que diera cuenta de un cambio de sexo quirúrgico o un dictamen psiquiátrico de trastorno de identidad de género. Ambos procesos los y las patologizaban: podían vivir plenamente su identidad sexual, pero debían declararse enfermos.

En Colombia nos piden la cédula hasta para pedir una pizza a domicilio. Recitamos ese número —que también marcó diferencias de género hasta cierta generación— todos los días. Una persona trans, cuya cédula contradice su apariencia, se enfrenta a pequeñas violencias diarias, como ser constantemente cuestionada por este requerimiento: “no te creo cuando dices que eres quien eres”. La autoridad para definir quiénes somos no está entonces en nosotros, sino en unos documentos que hablan de un género asignado por el azar biológico, que hasta ahora había sido aceptado por el Estado como un destino inmutable e imposible de transformar. Esta identificación nominal se materializa en barreras de acceso laboral. Mujeres trans han sido obligadas a ponerse corbata para las fotos de su identificación; a un sinfín de problemas para tener acceso a la salud, a la educación y para manejar su dinero, pues muchos bancos se niegan a abrir cuentas cuando el físico de las personas no coincide con lo registrado en sus papeles. Otro ejemplo: Laura Weinstein, directora de GAAT, contó a este periódico que una vez quiso cambiar dólares, pero cuando el vendedor vio que el sexo de la identificación no correspondía con el suyo, llamó a la policía.

Nuestro género suele determinarse según un diagnóstico que nos hacen los médicos al nacer, pero ni siquiera podemos saber si nuestros cromosomas y genitales corresponden al mismo sexo (al respecto se puede consultar el trabajo de Alice Dreger, profesora de bioética y humanidades médicas clínicas, en la universidad de Northwestern). Este diagnóstico determina nuestras vidas y nuestro papel en el mundo. Y a veces es un diagnóstico equivocado, pues el género no está en nuestros genitales sino en nuestro comportamiento, autoidentificación y en la expresión de todos los anteriores, reflejados en la apariencia. Aunque aún no hayamos trascendido el sistema binario de los sexos —es decir, el decreto solo contempla las opciones F o M y no deja espacio a identidades intermedias o queer, que son igualmente válidas— por lo menos ya reconoce que el género es una decisión de cada persona, y que nadie está loco o enfermo por contrariar el sexo que le diagnosticaron en su registro de nacimiento.

Muchas implicaciones de este decreto aún no están resueltas. Por ejemplo, no se sabe si esta corrección de sexo en los papeles exime a las mujeres trans de prestar el servicio militar. Son muchas las adecuaciones necesarias para poder incluir a todas las personas en un sistema que en sus orígenes fue pensado únicamente para hombres educados y heterosexuales. Pero este es un paso importantísimo, porque en nuestro mundo humano, hecho de lenguaje, los nombres construyen la realidad y los nombres propios configuran las identidades. “El nombre es el arquetipo de la cosa, en las letras de ‘rosa’ está la rosa”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s