Medicar las ganas

Columna publicada el 13 de junio de 2015 en El Heraldo.

Recientemente se ha vuelto a hablar de la comercialización de una pastilla semejante al Viagra, pero para las mujeres, que serviría para tratar la ‘baja’ libido de muchas. En un artículo reciente en el Washington Post, Cindy Pearson, directora ejecutiva de la National Women’s Health Network, feminista y activista por la salud de las mujeres, cuenta que por primera vez la FDA ha aprobado la pastilla, usando el argumento de la igualdad de sexos: si hay Viagra para hombres, ¿por qué no para mujeres?

En su artículo, Pearson explica cómo muchos intentos de una droga semejante han sido entre inútiles y peligrosos. También cita las miles de ocasiones en que se ha sobremedicado masivamente a las mujeres para hacer dinero. Por ejemplo, en los 90 se impulsó el uso de drogas para la ostopenia (baja densidad en los huesos) en mujeres sanas. En varios casos, la droga causó fracturas en vez de prevenirlas. Pearson también cuenta que el flibanserin, principal compuesto de este supuesto Viagra, solo ha mostrado beneficios mínimos y a solo un 10-12% de las mujeres que lo probaron. También señala que ha tenido serios efectos secundarios como bajas de presión y desmayos (una de las desmayadas tuvo una contusión en la cabeza). Pearson dice que la disfunción sexual femenina es un invento de las farmacéuticas, no un diagnóstico científico, pues no se sabe a ciencia cierta qué es lo que causa la baja libido en las mujeres, ni si se manifiesta de manera diferente en lesbianas y en heterosexuales. A diferencia del Viagra, que resuelve un problema físicomecánico: ayuda a que suficiente sangre llegue al pene para tener una erección, el flibanserin trata los neurotransmisores del cerebro; no resuelve un problema físico (vaginitis o falta de lubricación) y en cambio intenta medicar las ganas.

Antes del problema médico está el social y filosófico. ¿Por qué crear una pastilla para aumentar la libido de las mujeres? ¿Qué es lo que hace que las mujeres tengan baja libido? La libido es un fenómeno complejo desde el punto de vista físico y psicológico. No hay una sola razón para que las mujeres rechacen el sexo, pero con mucha frecuencia la explicación es más que evidente: que sus parejas no les gustan o que no las satisfacen sexualmente. A las mujeres nos dicen desde jóvenes que debemos “sopesar unas por otras” y a veces esas “unas” es la satisfacción sexual. Hasta hace poco se nos decía de manera casi unánime que las mujeres no debíamos hablar abiertamente de sexo, por eso muchas parejas tienen serios problemas de comunicación que no permiten mejorar las relaciones sexuales. A los hombres heterosexuales les han enseñado que la finalidad del sexo es la penetración y que se acaba cuando ellos ‘se vienen’. Como las mujeres son tan ‘complicadas’ y sus orgasmos son una cosa mágica e incomprensible, mejor ni ocuparse de ellos. En realidad, respetar, escuchar, y pedir consentimiento puede ser más barato y efectivo para levantar la libido de las mujeres. Es importante revolucionar socialmente la manera machista en que entendemos el sexo antes de caer en el facilismo peligroso de drogarnos. Pero, ya que la FDA está tan preocupada por la igualdad de sexos, ¿para cuándo los anticonceptivos para hombres?

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