Furioso

Columna publicada el 16 de septiembre de 2015 en El Espectador.

“Furioso”, es el titular de Caracol para la noticia sobre Carlos Angulo, un hombre que se molesta ante la requisa aparentemente arbitraria de un par de policías.

“En video quedó registrada la airada reacción de un ciudadano contra unos policías por supuesta discriminación”, dice el presentador del noticiero. Atrás se escucha a Angulo gritar: “Voy a trabajar y me estás haciendo perder el tiempo. ¿Por qué a ellos no los requisás? ¡Porque ellos son blancos!”, entonces su discurso es interrumpido por la voz de la periodista, que nos explica que él “alega” haber sido ofendido. “En el video se lo ve exaltado y diciendo palabras soeces, ¿no podría también decir el policía que usted lo agredió?” pregunta la periodista con un fino acento cachaco y Angulo contesta: “La Policía representa la estructura del poder blanco que ha ejercido la discriminación racial contra la minoría negra en este país”. Finalmente la periodista cuenta que la Policía, que no quiso salir en cámara, “aseguró” que “los uniformados realizan sus labores sintener en cuenta la raza de los ciudadanos”.

La noticia termina siendo la reacción de Angulo y no el reclamo a la fuerza pública por discriminación. Anunciar Negro grita no tiene valor periodístico y, en cambio, refuerza el el antiquísimo prejuicio de que los afrodescendientes (o los indígenas, o las mujeres) son más instintivos y menos racionales que “los blancos”. Cuatro veces en 1:36 minutos, los periodistas ponen en duda la queja de Angulo, sin embargo, cuando llega el turno de la Policía, el verbo usado es “asegura”. Lo peor es que la aseveración de la Policía es bastante cuestionable. Como lo señala Rodrigo Uprimny en su columna “Requisas, ¿a discreción?”, según una investigación de DeJusticia titulada Seguridad, Policía y desigualdad, “los afros, los indígenas o los hombres con pelo largo o pantalón entubado son controlados mucho más por la Policía que el resto de la población”. Esto lo hemos visto todos los colombianos. Es mentira que la fuerza pública (usualmente mestiza) diga que no ve color. Los policías —usualmente más preocupados por preservar el statu quo que la seguridad y convivencia de los ciudadanos— privilegian a aquellos que se ven “blancos” y sospechan intensamente de todos los demás. La Policía no debería operar desde un falso daltonismo; en cambio, debería tener muy en cuenta el color para revisar constantemente sus prejuicios y los efectos que sus acciones tienen para ahondar la desigualdad racial.

La periodista de Caracol cuestiona a Angulo por “usar palabras soeces” como si que una autoridad le diga, despectivamente, “negro” a alguien no fuera más ofensivo que gritar “hijueputa” en la calle, ejerciendo el derecho a la libertad de expresión. ¿Por qué no le pregunta si su reacción se debe a previas experiencias discriminatorias por parte de la Policía? Esto es lo que se ha llamado “fiscalización del tono” (Tone Policing), una falacia argumentativa que se hizo muy popular para atacar al reciente movimiento estadounidense “Black Lives Matter”, que protesta contra los arrestos selectivos a la población negra por parte de la Policía. Consiste en reclamarle a los grupos oprimidos (sean provincianos en la capital, pobres, negros, indígenas, mujeres, comunidad LGBTI) que controlen su “tono” (o su ortografía, o su emocionalidad) cuando están reclamando sus derechos humanos. Parece que al poder toca hablarle pasito y con dulzura para que te haga caso. Pero “el privilegio” nunca te hará caso, solo pasará menos vergüenza al negarte tus derechos si tu reclamo es manso.

La historia sobre Carlos Angulo se centra en la pregunta de si debió o no exaltarse, de si esas eran las palabras “adecuadas” para presentar su queja, y nadie le pone atención al contenido de su reclamo, que es, por demás, justificado, cierto y suficiente para explicar su furia. La discriminación es un problema, la protesta no, y los modales no son más importantes que los derechos humanos. Lo que Angulo gritaba es veraz e importante, tenemos que escucharlo todos y en el tono que sea: “Este hijueputa país hipócrita que nos ha tenido a nosotros los negros haciendo una enorme contribución a la construcción de la nación no respeta nuestra humanidad”.

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