Años y milenios

Columna publicada el 2 de enero de 2016 en El Heraldo

En el balance del Pnud sobre los Objetivos del Milenio (ODM) en la Región Caribe colombiana, el resultado es preocupante, pero esto no es una sorpresa. En el primero de los objetivos, erradicar la pobreza extrema y el hambre, la Región Caribe está rezagada: todos los departamentos, con excepción de Atlántico, presentan índices peores al promedio nacional. Los indicadores de desnutrición global y desnutrición crónica en menores de cinco años en la Región Caribe superan el promedio de Colombia, siendo la situación más crítica la que se presenta en el departamento de La Guajira. La indigencia en la Región Caribe alcanzaba en 2005 el 16,4%, cifra superior al promedio del país (15,7%).

En cuanto al segundo objetivo, educación, en términos absolutos, la Región cuenta con 112.240 personas entre los 15 y 24 años que no saben leer ni escribir. El 47,5% de indígenas y el 18,7% de los afrodescendientes de 15 a 24 años que habitan en la Región son analfabetas. En el tercer objetivo, promover la igualdad entre los géneros y la autonomía de la mujer, en la mayoría de los departamentos existen mayores desigualdades entre hombres y mujeres que las que existen a nivel nacional. Los índices de violencia doméstica siguen siendo muy altos, pero por debajo del promedio nacional (pero esto aún mantiene cifras como que el 32,4% de las mujeres alguna vez ha experimentado violencia física; el 9% ha sido víctima de violencia sexual, y el 31,4% ha sido maltratada sicológicamente por su pareja).

En cuanto a participación política, hemos alcanzado la meta gracias a la ley de cuotas, salvo Cesar, que está muy por debajo del promedio nacional. En los cargos de elección popular la participación de las mujeres es aún menor: solo el 11,9% de las alcaldesas y el 14,8% de las concejalas. Sabemos de sobra que nos rajamos en el cuarto objetivo, mortalidad infantil, siendo La Guajira y Magdalena dos de los departamentos más graves a nivel nacional. La cobertura de vacunación aumentó, pero somos líderes en el movimiento antivacunas. Además (y esto sobre el quinto objetivo: salud sexual y reproductiva) la tasa de mortalidad materna es superior al promedio y el uso de métodos modernos de anticonceptivos se encuentra por debajo del promedio colombiano. En lo único en lo que nos fue bien fue en el objetivo seis, combatir el VIH, la malaria y el dengue, pero nos va muy mal con otras enfermedades menos mortales pero terriblemente epidémicas, como el chikunguña y el zika. También la cobertura de acueducto y alcantarillado es paupérrima y el déficit de vivienda es de los más graves del país. En estos indicadores, la situación en las zonas rurales es crítica, lo que constituye un obstáculo para el séptimo objetivo, sostenibilidad ambiental. Otro detalle importante del informe es la grandísima disparidad entre los centros urbanos y las zonas rurales y la inmensa brecha que hay entre Atlántico y los demás departamentos.

Diciembre y enero son los meses en los que todo el país piensa en nosotros, colombianos y extranjeros de todas partes vienen a pasar vacaciones y los costeños volvemos a visitar a nuestras familias. Por eso es momento para recordar que bajo la hermosa alfombra de nuestra Región se esconde la tragedia de estas cifras. No es tiempo para autoindulgencias; que 2016 comience con la conciencia de cuánto tenemos que seguir trabajando.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s