La homofobia mata

Columna publicada el 27 de febrero de 2016 en El Heraldo.

Hace nueve años Rolando Pérez, profesor cubano, fue asesinado con sevicia en su casa en Cartagena, con un martillo que él mismo compró en el Amazonas. En días previos a su muerte, fue blanco de escopolamina y recibió amenazas que parecían estar relacionadas con su trabajo en defensa de los derechos de las personas LGBTI y su aparición en un programa de radio. Estos indicios son suficientes para investigar su asesinato como un crimen de odio.

Sin embargo, el entonces comandante de Policía de Bolívar (hoy inspector general), coronel Carlos Mena Bravo, dijo a los medios de comunicación que “los móviles fueron absolutamente pasionales por cuanto este ciudadano llevaba una vida desordenada, era promiscuo y, en su condición de homosexual, tenía varias personas como pareja”. Paradójicamente, la Policía se enteró de que Pérez era homosexual porque su pareja le dijo que vivían juntos desde hacía años. El velo homofóbico de los policías fue tal que un testimonio de monogamia lo entendieron como una prueba de promiscuidad, y asumieron que una orientación sexual explica o justifica que asesinen destrozándote la cara. Luego, tal y como ocurre en muchos feminicidios, dijeron que el crimen era “pasional”, como si la gravedad de un asesinato fuera relativa a “la pasión” de quien lo comete. El velo homofóbico ha sido tal, que en nueve años no ha habido indicios, el crimen se mantiene en perfecta impunidad.

El asesinato de Pérez es un caso emblemático para las luchas por los derechos de la comunidad LGBTI en el Caribe colombiano, porque fue el caso iniciático de la organización Caribe Afirmativo, que a la fecha ha registrado 135 homicidios de personas LGBTI y más de 60 hechos de violencia policial contra la misma población. El Caribe colombiano es la región más peligrosa para ser homosexual en Colombia. Según el informe ‘Derechos Humanos de Lesbianas, Gays, Bisexuales y personas Trans en Colombia 2012, Cuando el prejuicio mata’, de Colombia Diversa, se registró un aumento en la circulación de panfletos amenazantes contra la comunidad; de los 15 que circularon en 2012, 6 lo hicieron en el departamento del Atlántico, 4 en Bolívar, 1 en el Magdalena y 2 en Sucre. Atlántico, además, fue el tercero en homicidios de personas de la comunidad LGBTI (12), un alza con respecto al 2010, cuando no se registraron homicidios, y frente al 2011, en el que se presentaron 6. Atlántico también es el departamento con mayor número de casos de violencia policial: 9.

Tras el escándalo de la Comunidad del Anillo, una posible red de trata y prostitución homosexual al interior de la Policía Nacional, la institución queda con la imagen de ser una de las más homofóbicas del país, y a juzgar por los índices de impunidad y violencia, la Policía del Caribe es además líder en discriminación e incompetencia. Lo que nos dice el caso del asesinato de Rolando Pérez es que para la Policía cartagenera unas víctimas valen más que otras, y que el éxito de una investigación depende de sus innumerables prejuicios. Así es como mata la homofobia.

 

 

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