No más bolsas

Columna publicada el 20 de abril de 2016 en El Heraldo.

El 29 de abril se conmemoró el día del uso racional de la bolsa, una iniciativa del Ministerio de Ambiente y el World Wildlife Fund (WWF) que busca mermar el desperdicio que se produce usando bolsas plásticas. Según cifras de Minambiente, se estima que el colombiano promedio consume 288 bolsas al año, y contando eso por 60 millones de colombianos son ¡17.280.000.000 bolsas al año! Y ¿a dónde van a parar? Los costeños lo sabemos muy bien, las bolsas usadas aparecen en cualquier paraje, enredadas en los árboles, semejando medusas en el mar, y hasta como adornos en los árboles de Navidad. De estos tres, el último parece el único destino digno, pero hay que recordar que los arbolitos se botan, y las bolsas quedan, indestructibles, listas para sobrevivirnos.

El giro de plástico, nombre que le dio el capitán Charles Moore cuando lo descubrió viajando de Hawái a California, es un remolino en el Pacífico Norte que concentra los plásticos que arrastran las corrientes marinas. El barco de Moore encalló en este remolino que se extiende hasta el horizonte. Fue el primer remolino descubierto, en 1997, hoy se conocen cinco. Este daño ambiental debe importarnos mucho en la Región Caribe, pues el mar es vital para nuestra identidad y economía. Pero, además, expertos –como Susan Freinkel, autora del libro Plástico: un idilio tóxico– señalan que, además, el plástico puede estar incluso envenenándonos. Por ejemplo, un plastificante llamado bisfenol A (PBA) puede estar relacionado con daños endocrinos y cerebrales cuando tiene contacto con el cuerpo mucho tiempo, y por eso, en el 2012 la FDA prohibió su uso en teteros para bebés.

Este año, el Gobierno colombiano emite una resolución para reglamentar el tamaño, calidad y distribución de las bolsas en los supermercados: por ejemplo, como usan bolsas de mala calidad, que se rompen, toca ponerlas dobles y eso es más contaminación. Pero como las bolsas representan el 55% de la industria de los plásticos, ya se oyen las protestas. El presidente de Acoplásticos nos echó la culpa a nosotros: “La gente no deposita adecuadamente los productos luego de ser utilizados”. Y sí, admitamos que somos pésimos reciclando, pero la culpa es conjunta, en eso no hay duda, pues los productores de bolsas plásticas se lucran de nuestro descuido. El 29 de abril llama a un uso “racional” de las bolsas, que, si bien son necesarias en muchos casos, en otros su uso es exagerado y redundante. La prohibición de las bolsas menores a 30 por 30 centímetros parece un pequeño cambio, pero tendrá un impacto en la manera en que nos comportamos y, como mínimo, cambiará nuestros hábitos de hacer mercado.

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