Los pitos de Mancera

Columna publicada el 26 de mayo de 2016 en Sin Embargo.

Esta será una columna corta porque el chiste se cuenta solo. Resulta que la primera solución anunciada contra el gravísimo problema de acoso callejero contra las mujeres en Ciudad de México que ofrece el gobierno de Mancera es repartir pitos. Así como lo leen: pitos que las mujeres debemos soplar en caso de acoso callejero. Aunque me siento tentada a ahondar en el albur, prefiero decir de frente que la solución para la violencia que vivimos las mujeres en la calle no es darnos un objeto fálico para soplar, la carga semántica es tan evidente que la propuesta es hasta irrespetuosa.

Como esta es una política incluyente también hay pitos para hombres, pero estos son pitos eXtremos (con X mayúscula), varoniles, arriesgados, cual desodorante Axe. Son pitos negros, pues ya saben ustedes que un hombre jamás puede usar ni tocar un objeto color rosa a riesgo de que su masculinidad caiga demolida. Por su seguridad, mejor que los hombres soplen pitos negros. Frescos, es cero gay. ¿Y nosotras? Adivinen, ¿cómo podríamos saber cuál es el pito que nos corresponde si no es de color rosa? Si las mujeres vamos por el mundo ubicando las pocas cosas que nos tocan por estar marcadas por este color, arbitrariamente femenino y pues, seguro no tenemos suficiente estamina en los pulmones para poder utilizar un poderoso pito negro.

Además de la absurda delimitación de género, la medida muestra su pobre comprensión del acoso que vivimos las mujeres en las calles. ¿Cree que no se nos ha ocurrido, a nosotras solitas, gritar o hacer ruido cuando alguien nos acosa? Y si por alguna razón no hacemos un escándalo, ¿por qué será? ¿Será porque la gente alrededor no ayuda, el policía no nos cree, y el proceso de denuncia es largo, tortuoso y revictimizante? Todas las que hemos sido acosadas y hemos intentado denunciar nos hemos encontrado con barreras estructurales, y son esas barreras la que debería derribar Mancera. Por ejemplo, acabar con el tal examen psicológico a las “víctimas” de acoso: las mujeres que no solo se atreven a denunciar, sino que muchas veces han llevado a su acosador del cuello hasta los policía, tienen que declararse “víctimas” para que su queja sea tomada en cuenta, y además probar que no están locas y que no están “inventando para llamar la atención”. Esa sí sería una política pública.

Pitar, para qué? ¿Para que unos machos machotes salgan en nuestra “defensa” y terminen linchando a alguien? Cuando esos machos terminen matando a un tipo por acosador la culpa de ese muerto nos la van a endilgar a nosotras. El “rape whistle”, si acaso, solo ha servido, en otros países, como medida de emergencia, y solo es efectivo en comunidades organizadas, en las que la policía y la comunidad responden con rapidez y sin violencia.

Los pitos de Mancera, además, ponen la carga de la prevención en la víctima. Las mujeres sin pito -real, o metafórico- “se exponen”, y si las agreden y nadie hace nada es su culpa por no pitar. Así que ahora, además de un estricto código de vestuario tenemos que ir cargadas de un pito creer que atravesamos seguras la ciudad. Protip: ni el vestuario, ni el pito, ayudan a nada, porque una sociedad en la que las mujeres somos o víctimas, o embusteras, o provocadores objetos de consumo, no tiene cómo darnos un espacio seguro. Desde la irrisoria “No le des la espalda, dale el pecho” hasta esto, el mensaje que se manda es que para la administración de Mancera la perspectiva de género no pasa de ser una broma infinita. Urgente que alguien le cuente que el machismo es un problema estructural, que el patriarcado no se desmonta a pitazos, ya quisiéramos que fuera tan sencillo.

Además de pitos, Mancera promete más policías (es decir, más pitos), que, digámoslo clarito: no nos van a hacer sentir seguras. Porque, señor Mancera, a mí me acosó un policía en el Metro Observatorio, y cuando me quejé termine zarandeada y acorralada en un cuartito, bajo la amenaza de que me iba a llevar una patrulla. Los policías acosan, y se ponen del lado de los acosadores. En el mejor de los casos, cuando no hacen ninguna de las anteriores, son unos incompetentes o insisten en desestimular la denuncia.

Y si la denuncia prospera, si decidiste perder un día de trabajo para darle a un pendejo una lección, y si todo sale bien, pues recuerden, hay más de un 95% de impunidad; el tipejo se enfrenta a penas más altas, que, cómo no, también ayudararán a desestimular la denuncia. Si todas nos ponemos juiciosas a denunciar a nuestros acosadores van a tener que partir Ciudad de México en dos, porque se va a la cárcel casi la mitad de la ciudadanía.

No importa si la medida es apenas una primera fase del programa (si este es el comienzo, no quiero ni imaginarme lo qué sigue) porque lo que devela es una absoluta incomprensión, que más parece desidia, pues las mujeres hemos tratado de explicar el problema del acoso hasta con plastilina. Por un lado es un pajazo mental: el pito no previene, ni disuade, ni mitiga el riesgo; por otro lado, el mensaje que nos manda es que las mujeres conseguiremos la seguridad dando simbólicos blow jobs. Mientras la administración actual se mantiene en un desafortunado trip creativo, las mujeres en Ciudad de México caminamos con miedo y somos atacadas constantemente, en los espacios privados y en los públicos. Mejor sería que todo México aprendiera urgentemente esta lección tardía: que la violencia no se resuelve sacando el pito.

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17 comments

  1. Vas a decir pinche cerdo paternalista capitalista hijo y soberano de un patriarcado, pero la crítica que haces con respecto al valor metafórico de un silbato o pito (independientemente del color que creo que es lo que menos importa en una propuesta de solución estupido) a mi parecer va más a corsé a una postura de odio y unilateralidad por parte de un sistema de gobierno ineficiente. Por otra parte concuerdo con que este intento de solución es una burla, pues no se van a implementar evaluaciones, indagaciones o cambios en el comportamiento del cuerpo policial; a lo que voy es que si te vas a quejar también propón:
    1. Aumentar el número de policías mujeres y emparejarlas a un hombre podría ser una posible medida para disminuir el índice de hostigamiento sexual proveniente de los servidores públicos.
    Invertir esfuerzo realmente a que funcionen los sistemas de cámaras no sólo en el extinto D.F. sino en todas las ciudades en las que se les tiene instaladas.
    Exigir una mejor educación, acabar con la desigualdad social y fomentar la cultura ética en las escuelas son factores que aunque no parezcan pueden prevenir la manifestación de las conductas que queremos disminuir.
    Aunque parezca broma, la música forma parte de la cultura que sexualiza a la mujer (con ayuda de mujeres que prestan sus cuerpos a cambio de una paga y fama para ser objetos puramente ornamentales) por lo que regular o implementar nuevas medidas en ése ámbito sería de ayuda.
    Y finalmente implementar políticas sobre la recolección de basura, para disminuir la producción de la misma y evitar que la gente tire basura a las calles así como cambiar el alumbrado público a color azul, que si bien puede ser que no sirva de nada hay lugares donde supuestamente se redujo la tasa de robos además de que se ve mejor y da a la cuidad un mejor aire.

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  2. coincido totalmente, me parece una burla casi tan mala como una ecuación mal formulada por el jefe capitalino.
    ni hablar… así se toman las cosas en el país a modo que la responsabilidad caiga en los afectados, tal es el caso de el Gobernador de Nuevo León “No sean gachos, si ven un bache ¡tápenlo!”, pide ‘El Bronco’ a los regios…

    pd. con todo respeto, esta usted muy guapetona, le deseo éxito en todo lo que haga.

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  3. Poniéndome mis gafas del positivismo, ¿podrían imaginar la cantidad de silbatos que sonarían en los hogares? Porque allí también hay acoso y violencia.
    Como nueva regla de a ver si funciona, en vía de mientras el mismo gobierno podría repartir los libros de Marie-France Irigoyen “El acoso moral” el maltrato psicológico en la vida cotidiana. & “El acoso Moral en el trabajo” distinguir lo verdadero de lo falso.
    Aún los memes que circulan son violentos, muchas cuestiones son violencia pero estamos tan habituados a ella que ya no la distinguimos.
    La medida es violenta y estúpida “usar pitos” (aquí es cuando el uso del lenguaje de inclusión y buenos modales deberían de accionarse) pareciera buena si fuera en favor de proteger a los niñxs.

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    1. es su culpa por venderse a los hombres que se benefician del sistema económico injusto, bien saben a que me refiero y si no solo díganme por que prefieren a un hombre acaudalado que a uno sincero, miedo quisas? la verdad los hombres amables aun que parezcan tontos buscamos el bien y su felicidad y por eso nos hemos ganado el ser tratados como tontos, abusados por las mujeres a las que amamos y les tenemos paciencia, la verdad los neerds son los que deberían estar rodeados de mujeres y apoyados , y los musculosos que solo buscan alimentar su ego sobre los demás (bullies) no deberían de tener toda la atención, mujeres apoyan el mal en el hombre, cuando son jóvenes e inmaduras buscan al chico malo y muchos chicos crecen creyéndose ese modelo de vida, y después tienes abuso laboral donde los abusivos mantienen mal pagado a hombres y mujeres que son inocentes o ingenuos. ellos buscan que el mundo no cambie para nadie para no perder el poder y morirían antes que dejarlo pero esto solo se solucionara cuando los mas débiles, hombres y mujeres trabajemos juntos contra los que buscan el poder para estar encima de los demás/ patéticas personas sin valor que buscan probarse todo el tiempo por su misma inseguridad y miedo a la muerte.

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  4. Mi estimada Catalina estoy de acuerdo en algunas cosas, no veo donde se hable de educación, se le olvido mencionar que por tradición la mujer es la encargada de la educación moral en la casa de hecho es ella y muchas veces ayudada por el esposo quien genera machitos, creo que si educásemos de mejor manera a nuestros hijos (y no es la educación de la escuela) tendríamos mejores personas, es lamentable la situación que viven las mujeres con el acoso, pero es mas lamentable que algunas vean la igualdad como revanchismo, piden igualdad, pero quieren que les cedamos el asiento, piden igualdad y tenemos que dejarlas pasar primero, podríamos vivir mejor si nos respetáramos como personas olvidándonos del genero, simplemente por el echo de ser humanos, algo que también es una realidad es que en ambos géneros existen los y las gandallas, las acosadoras laborales, las ladronas, etc. Yo pienso que antes que igualdad debemos pedir educación de calidad desde el hogar, para ambos sexos, y no tomar la bandera de la igualdad como excusa para sacar a flote a la gandalla que llevan dentro

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  5. Creo que la carga semántica y el albur sólo se sostienen si usas la palabra pito, yo le llamo silbato. Por otro lado jamás se me había figurado que un silbato fuera un instrumento fálico. Sin embargo estoy de acuerdo en que la medida tiene pocas posibilidades de ser efectiva por todas las razones que denuncias, pero por sobre todas las cosas porque somos la sociedad del “no te metas, no es asunto tuyo”. Al final del día nada parece ser asunto nuestro para ayudar o intervenir. Se me figura que si alguien hiciera sonar el silbato en pedido de ayuda lo único que lograría es advertir al de al lado para que camine más rápido en dirección contraria. Ojalá me equivoque. ¿Aumentar el número de policías que sean mujeres ayudaría?

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