‘Los Bienmiamor’

Columna publicada el 28 de mayo de 2016 en El Heraldo.

Gran escándalo generó en la ciudad de Cartagena un video realizado por unos jóvenes del barrio El Pozón (Blessed Productions) para invitar, a otros jóvenes a la fiesta de cumpleaños del, ahora famoso, John Wilches. Subieron el video a Youtube, y mientras Wilches se cortaba el pelo alcanzaron 20.000 reproducciones pues, algún mojigato incorregible (como abundan en la Heroica) posteó el video en Denuncias Ciudadanas, una de esas páginas de Facebook que suplen las tareas que otrora tenía la Inquisición. ¡Qué horror!, ¡drama moral en Cartagena!, ¡dijeron triple X!, ¡triple X!

Un periodista de El Universal, Ernesto Taborda, escribe en su blog, en el mismo periódico, “Como quien dice una especie de Woodstock criollo en donde las relaciones libres y disfrutar del rock eran el objetivo hippie, pero que en este caso será con champeta, regeton (sic), baile plebe y relaciones abiertas entre jóvenes imberbes que no han tenido en la mano siquiera un libro de Carlos Cuathemoc (sic) y si lo tuvieron, ni lo ojearon.”

Claramente Taborda no tenía a la mano el libro Juventud en Éxtasis para revisar la correcta ortografía del apellido de su autor, y quizás recuerda con su emoción esa conferencia carísima que vino a dar el tipo a la Costa, y vació los bolsillos de todos los y las adolescentes de colegios bilingües. El libro de Cuauhtémoc predicaba la abstinencia, con una historia profundamente discriminatoria para las personas que viven con VIH: una chica se iba de “fiesta loca” a alguna playa y allí conocía un tipo con el que tenía sexo casual, y luego, el tipo le manda un paquete con una rata y una nota que le anuncia que “tiene SIDA”. La historia de Juventud en Éxtasis estigmatiza a las personas que viven con VIH como seres malvados tratando de vengarse, en vez de lo que son: personas, con derechos, que viven con un virus. Por otro lado, le advierte a las chicas que si son promiscuas o tienen sexo casual serán castigadas por el “Universo”. Eso es mentira. Pura y llana mentira: el riesgo de contraer VIH está en tener sexo sin protección no en tener sexo casual. Y no necesariamente porque muchas personas que están avanzadas en su tratamiento con retrovirales pueden tener sexo sin condón sin transmitir el virus. Cuauhtémoc no menciona en su libro la importancia de usar condones, o de hacerse exámenes regulares, o la importancia de la vacuna del papiloma, no les da a los jóvenes herramientas para vivir su sexualidad (que es una sexualidad muy real, innegable, y a la que además, tienen derecho) de manera segura. En cambio los deja llenos de prejuicios y con una idea de control de la sexualidad (especialmente de las mujeres) en donde el mensaje central es que serás castigada por tener sexo.

Estos valores terribles son los de la sociedad cartagenera y por eso se escandalizan con que un muchacho, cuyo contexto no conocen, ni su “jerga” (como ellos mismos la llaman) diga “Triple X” como si ellos pudiesen saber a qué se refiere. A juzgar por el controversial video, estos jóvenes del barrio El Pozón tienen un gran estilo y ojo estético, y en sus fiestas no sucede nada peor de lo que ocurre en las fiestas de las y los jovencitos elegantes del CoJoWa. Y a los del CoJoWa les toca mandar a hacer el video.

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