La guerra ha terminado (si así lo quieres)

Columna publicada el 26 de junio de 2016 en El Heraldo.

El periódico The Guardian acaba de sacar un conmovedor reportaje fotográfico del periodista Stephen Ferry titulado “La guerrilla de las Farc se preparan para la paz en Colombia”. Hay una foto de un combatiente con una camiseta en la que se lee 1964-2016, un valle del noreste antioqueño, donde las Farc operaban y que ahora yace plácidamente vacío, un grupo de dos hombres y dos mujeres juegan volleyball en ropa de civil, otros ven una película en un laptop, otro lee un libro de historia de Colombia. Me pregunto hace cuanto estas personas no leían o veían una película, cómo sería la vida de tantos colombianos si la violencia del conflicto no inundara por completo su día a día. Son fotografías que invitan ¿cómo serían nuestras vidas sin el cotidiano de la guerra?

Las imágenes también nos obligan a entender a los combatientes de la guerrilla, esos que durante años han sido victimarios, asesinos, el mal encarnado, un reducto despersonalizado que de cierta manera se hizo necesario, olvidar que todos somos colombianos, para así poder matarnos. En esa despersonalización comienza el proceso de perdón por el que tenemos que pasar todos colombianos. Más que un plebiscito, lo que verdaderamente refrendará los acuerdos es un cambio en cada uno de nosotros. Perdonar a las Farc nos costará mucho trabajo, pero es nuestra única opción.

En 1969 la artista Yoko Ono y su esposo, John Lennon, lanzaron la campaña “War is over (if you want it)” (La guerra ha terminado, si así lo quieres), con vallas gigantes en Nueva York Londres, Hollywood, Toronto, París, Roma, Berlín, Atenas y Tokio, en las que se leía el slogan sobre fondo blanco. La campaña comenzó en el momento más álgido de la guerra de Vietnam y sigue vigente hasta el día de hoy. En ese entonces, John Sinclair, activista antiguerra de las Panteras Blancas (White Panthers) dijo que era una campaña ingenua pues era estúpido decirle a los vietnamitas que la guerra se iba a acabar “si ellos querían” dado que estaban siendo quemados y bombardeados. Sinclair no entendió que el mensaje de Ono y Lennon era para Estados Unidos, para quienes sí tenían el poder de frenar la guerra. En una entrevista Lennon dijo “Debemos recordar que somos nosotros quienes tenemos el poder, no crean que no pueden hacer nada, aquí todos podemos hacer algo”. La mayoría de los colombianos, los que estamos en las ciudades y que no padecemos en carne viva el conflicto diario, somos como los americanos, y en nuestras manos está la posibilidad de decirle “no” a la guerra.

Para los y las colombianas es muy difícil imaginarnos un país en paz. No conocemos otra cosa. Durante años hemos vivido en una claroscuro moral absoluto y es difícil para todos asumir una postura, emocional e intelectual, desde donde podamos aceptar los grises. Por eso, la tarea inmediata que tenemos todos los colombianos es imaginarnos, usando todas las herramientas posibles, ese inimaginable posconflicto y cuál va a ser nuestro aporte para esta nueva etapa del país. La guerra colombiana puede terminarse, si todos nos damos permiso de imaginarlo, creerlo y quererlo.

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