Ser rebolero aguanta

Columna publicada el 30 de julio de 2016 en El Heraldo.

Cerca de 200 personas marcharon este viernes hacia los Tres Postes, en Rebolo, para decirle a Barranquilla que están orgullosos de ser reboleros, y para manifestar su intención de cambiar el estigma que viven los habitantes del barrio en la ciudad. Los Tres Postes ha sido denominado por la prensa uno de los lugares más peligrosos de toda Barranquilla. Los reboleros se quejan de que lo único que se dice en la prensa del barrio tiene que ver con el crimen, y que nunca se habla de las cosas buenas que sí pasan, de sus aportes culturales, de sus jóvenes talentos futboleros, ni del trabajo o las ganas de salir adelante que palpitan en el barrio.

Rebolo es uno de los barrios más tradicionales de Barranquilla. Cuna del fútbol en Colombia y hogar de los congos, es uno de los barrios que más aporta a la tradición cultural de la ciudad. Aunque el barrio es tan grande como cualquier pueblo del Atlántico (45.000 habitantes), en Rebolo no hay parques, ni iglesias, ni sitios de encuentro, solo hay una cancha de microfútbol. Esto habla de un abandono de la ciudad, que hace rato no hace inversiones en Rebolo, quizás también por su mala fama. También hay mucho desempleo, muchos jóvenes terminan de estudiar y solo les queda sentarse en una esquina, porque además, vivir en Rebolo llega hasta a ser motivo de no contratación cuando lo ven en la hoja de vida. Ante la falta de oportunidades, algunos caen en la delincuencia común. Lo mismo sucede con algunas mujeres, es un barrio con altos índices de embarazo adolescente y muchas chicas también son cooptadas por las bandas. Hay hacinamiento en las viviendas. Violencia doméstica. Incluso hambre. No es el caso de todos los habitantes del barrio, allá los que tienen la suerte de trabajar lo hacen de sol a sol, y el barrio es cuna de coreógrafos tan talentosos como el gran Pedro Díaz. Los problemas mencionados arriba no son culpa de los habitantes del barrio, tienen que ver con la falta de políticas públicas, y con la falta de oportunidades, la pared con la que se estrella la gran mayoría de la juventud popular barranquillera. Hace poco, en la inauguración del CAI blindado, el alcalde Char les prometió a los reboleros una sede del Sena y una universidad. Cumplir estas promesas bien podría cambiar toda la historia de uno de los barrios emblemáticos de la ciudad.

Cuando cae la noche, los habitantes del barrio, acalorados, se reúnen en otro poste, junto a la paredilla del colegio Don Bosco, y allí montan una tertulia de fútbol, política, cultura y chisme. La llaman “Radio poste”. Allí la comunidad habló sobre el estigma, sobre el problema que implica que en Barranquilla “rebolero” sea un insulto. Y se hicieron una pregunta ontológica: “¿Por qué ser rebolero aguanta?”. Es una pregunta que viene de un rebolero a otro. A Eneida Viaña, una de las líderes comunitarias del barrio, le gustaría que rebolero signifique humor, trabajo, alegría, baile, solidaridad. Esto es lo que los reboleros quieren decirle a la ciudad. Y ojalá Barranquilla escuche, reboleros somos todos un poquito, porque Rebolo está en todas partes, en las patadas del Junior y en los pasos de la reina del Carnaval: así de importante es el aporte cultural que el barrio le ha hecho a la ciudad.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s