¿Es machista que los hombres “ayuden” en la casa?

Columna publicada en la revista Cromos el 24 de marzo de 2017.

El mundo ha cambiado, pero no ha cambiado tanto. Aunque ser ama de casa ya no es una obligación y muchas mujeres tienen un empleo remunerado, la casa sigue siendo, culturalmente, nuestra responsabilidad. Y es por eso que cuando los hombres hacen tareas domésticas muchos usan el verbo “ayudar”, como queriendo decir que es algo que hacen por ser “chéveres”, pero no su responsabilidad.

Las tareas de la casa no se reducen a lavar platos y hacer la comida, incluyen también el cuidado de niños, niñas y ancianos y los ejercicios de comunicación con ellos, hacer mercado, hacer la lista del mercado, lavar la ropa, planchar, guardar la ropa, decorar la casa, llevar a los hijos o hijas al colegio y a las clases extracurriculares, estar pendiente de la familia extendida (llamar a la suegra por su cumpleaños, mandar tarjetas, regalos, felicitaciones, llevar la agenda de eventos sociales, mandar memes de “buenos días” en el chat familiar), planear viajes y vacaciones, empacar, realizar las fiestas familiares, organizar citas de juego, interactuar con los vecinos, pagar impuestos, servicios, hacer las citas médicas, comprar ropa o electrónicos, dormir a los niños, levantarse a medianoche a llevarles un vasito de agua, alistarlos para ir al colegio, hablar con las profesoras y profesores, estar activo en el chat de wasap del colegio, revisar las tareas, cuidar enfermos, coordinar y ejecutar las reparaciones necesarias para la casa, cuidar de las mascotas, hacer trabajo emocional como consolar a los niños que lloran, resolver disputas, escuchar problemas, dar consejos, y la planeación financiera a largo plazo.

Algunos estudios dividen las tareas de la casa en tres grupos: 1. Mantenimiento del hogar, 2. Trabajo doméstico (el de siempre, limpiar, cocinar, trapear, lavar) y 3. Cuidado de hijos, niños, enfermos o ancianos. Basta con ver esta división para sospechar que hay una desigualdad: usualmente los hombres se ocupan de las tareas de mantenimiento y dejan las otras dos a las mujeres. Otros estudios incluyen en esta lista el trabajo de planeación: alguien tiene que supervisar las tareas, incluso si hay una empleada doméstica. Las mujeres suelen ser quienes planean y supervisan, y los hombres ejecutan las tareas de la lista que les parecen afines, como reparar cacharros, hacerle mantenimiento al carro y, en los últimos tiempos, cocinar, pues poner la foto de un steak a la brasa en Facebook te hace ver como Don Draper.

Hay un efecto que podríamos llamar “la caneca medio llena y la caneca medio vacía”, que tiene que ver con que las mujeres hemos crecido con la exigencia de que tenemos que ser limpias (para ser femeninas) y nos han enseñado a ver el desorden (y recogerlo) siempre. Entonces, por ejemplo, si hay que sacar la basura y él se acerca a la caneca, la ve medio vacía y decide que la sacará al día siguiente. Ella, en cambio, ve la caneca medio llena, y se ocupa del trabajo enseguida. Las mujeres, en general, son más perfeccionistas con los trabajos del hogar, y no se extrañen si se levantan por la noche después de que él lavó los platos, para volverlos a lavar.

No es necesario que los hombres sean aliados del feminismo para que se den cuenta de que no es justo que la mayoría de estas responsabilidades recaigan en nosotras (consumen, aproximadamente el 65% de nuestro tiempo) y es importante que dejen de esperar estrellitas y caritas felices en agradecimiento por “ayudar”. Todos los adultos que viven en una casa son responsables de esa casa. Compartir responsabilidades se trata, valga la redundancia, de responsabilidad. Ejecutar las listas de tareas que les dejan sus esposas no es suficiente, esas listas se les deberían ocurrir a ellos, y si las mujeres algún día vamos a tener igualdad (así sea en horas de sueño) es urgente que los hombres, en lo que se refiere a las casas y familias, asuman lo que es y siempre ha sido su responsabilidad.

Anuncios

One comment

  1. Darle poder al machismo, se requiere regresar a 1920, como condición absoluta.
    Mujer; no le de poderío a unos sujetos ignorantes, patanes, irrespetuosos, canallas y atrvidos. Despierte mujer, incorpórese y pise firme con la frente en alto y regrese a su lugar que dejó abandonado por décadas, cuando confundió libertad con libertinaje. Parir por parir, no puede ser una fábrica de niños, ni la ausencia de nobles sentimientos, como quererse así mismo, valorarse y respetarse.
    Le invito para que

    vea: http://www.laovejitaebooks.com/autora-lilia.m.fiallo

    Gracias por permitirme mi comentario

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s