Blog El Espectador

Poner el cuerpo

Columna publicada el 4 de mayo de 2016 en El Espectador.

Cuando estaba en campaña para su reelección, una de las banderas de Santos fue la promesa de acabar con el servicio militar obligatorio.  “¿Usted prestaría sus hijos para la guerra?”, le preguntaba emotivamente el presidente-candidato a la audiencia, y el ad hominem le salió brillante, porque Zuluaga, digo, Uribe, su contrincante guerrerista, había salvado a sus hijos del Ejército, mientras que los delfines Santos sí prestaron el servicio militar.

El tiempo ha pasado y hoy el presidente nos presenta algo que parece ser un triunfo: que la libreta militar ya no será requisito para acceder a un trabajo. Parece un triunfo porque muchos jóvenes, los que no querían prestar servicio y/o no podían pagar la libreta, se quedaban sin trabajo por no poder y/o no querer pagar ese impuesto de la guerra. Ahora los jóvenes podrán trabajar sin la libreta, pero tendrán que pagarla en 18 cuotas, es decir, el impuesto de la guerra se mantiene, pero con un “cómodo” sistema de crédito. Mientras tanto, la representante Angélica Lozano alerta sobre un nuevo proyecto del Gobierno que busca que ahora la libreta sea condición para sacar la licencia de conducción y el pasaporte. Y a pesar de que digan que los millenials prefieren la bicicleta, una restricción así atenta contra la movilidad de los jóvenes dentro del país y en el mundo, y por supuesto, afectará más a los que no pueden comprar su salida de entre la espada y la pared.

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Patear la lonchera

Estoy muy sorpendida por la reacción de Ernesto McCausland a mi columna del viernes pasado, Vístete de amarillo. Primero, porque yo nunca lo menciono en mi columna, que habla sobre lineamientos editoriales, y él responde con argumentos ad hominem, al mejor estilo de la lenguaraz madre de El Flecha, reconocido personaje de ficción de David Sánchez Juliao. Tal vez la verdadera megalomanía está en pensar que una crítica al periódico es una crítica a él, como si la publicación y el hombre fueran lo mismo.

Quiero reafirmar que yo no tengo ninguna intención de remangarme la camisa frente al respetado periodista, menos cuando mi preocupación no es por él si no por la suerte del periódico que crecí leyendo, una publicación a la que le tengo gran afecto y cuyas páginas hoy paso con desagrado. Más que enfocarse en mis problemas de digitación, el señor McCausland podría leer la columna y comentarla con otros barranquilleros, que de seguro le dirán que opinan algo parecido, pues no soy la primera que comenta sobre el nuevo rumbo del periódico: lo que digo en mi columna se decía ya en las calles, y otros periodistas, como Nicolás Morales de Arcadia le han dedicado párrafos críticos al nuevo editor, ahí sí, con nombre propio.

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Un terruño en Internet y un proyecto de jardinería

Antes que nada debo pedir disculpas a los lectores por mi abandono. Durante este tiempo he estado trabajando en reactivar un proyecto que pronto cumplirá 3 años, Hoja Blanca (www.hojablanca.net).De eso justamente quiero hablarles, presentarles este proyecto sin pena por la cuña descarada, pues creo que la manera de mejorarlo es escuchando las opiniones del mayor número de personas.

Hoja Blanca es un medio independiente en desarrollo, un medio experimental que busca entender las nuevas dinámicas de la información hoy en día y que se está haciendo sobre la marcha. Comenzó como un impreso y acaba de estrenar plataforma web, y es un espacio para la libertad de expresión y la discusión de ideas un rizoma de blogs hecho con una dedicada curaduría, como si fuera un jardín, y que espera ser renovable y movil, como los mismos jardines.

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Flash Mob “Por una vida mejor” en respuesta a la campaña de Luis Felipe Munarth

Luis Felipe Munarth era uno de los candidatos a la Cámara de Bogotá en las elecciones de ayer. Le fue muy mal, probablemente porque la ciudad no creyó en su plataforma que defendía los valores familiares a costa de la homofobia y el ataque a los derechos de la comunidad gay.

Su campaña mostró un niño jugando con un par de muñecos Ken. Al comienzo, como todo un varoncito, el niño hace que los muñecos se ataquen. De repente, cambia de opinión y empieza a hacerlos besarse. “Los niños siguen el ejemplo que les damos”, reza el slogan que sigue, y Munarth evidencia su desagrado ante cambiar las demostraciones de violencia por las de afecto.

Dice el periodista Daniel Vélez: “La campaña ha despertado la indignación de la comunidad LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transgeneristas), que durante años ha estado luchando por la inclusión social y librando una batalla política por conseguir limpiamente el reconocimiento de sus derechos. El argumento para la negarse a la adopción y al matrimonio entre parejas del mismo sexo es que “nuestros hijos siguen el ejemplo que les damos”, algo que deriva en un debate sobre la razón homosexualidad y que, además, deja en entredicho la comprensión del candidato y de los publicistas que hicieron su campaña de la psicología humana. Eso si no entramos a debatirnos sobre la hipótesis de si existe o no un gen gay, según afirman algunos estudiosos del genoma humano.

[…]

Más importante aún es preguntarse ¿qué tan válido es deslegitimar la lucha de un grupo social en pro de una campaña política? Las personas de la comunidad LGBT son activas en la democracia, pagan impuestos, y en Colombia, gracias a la Corte Constitucional, ha alcanzado reconocimientos importantes -pero todavía insuficientes- en su búsqueda de una posición de igualdad que ni siquiera tendría que cuestionarse. Como ciudadanos, oponerse a sus intereses resulta tan absurdo como volver a debatir si los negros tienen o no alma. O si las mujeres tienen derecho a votar… o si debemos reemplazar a la Constitución por una Biblia”

En respuesta a las protestas de Munarth se crearon varios grupos en Facebook. Uno en particular, organizado por Amalia Andrade, instó a tomar una acción de protesta simbólica. Primero se pensó en que varias parejas del mismo sexo se dieran besos frente a su sede de campaña, pero pronto los organizadores se dieron cuenta de que no se trataba de atacar a Munarth si no de evideciar, ante la ciudadanía, la aceptación y el apoyo a la comunidad gay.

Se buscó entonces un lugar central, el Parque de los Hippies, en la séptima con sesenta, en pleno epicentro de Chapigay Chapinero y se citó a los miembros del grupo, 436 personas. Aún así, el flashmob en respuesta a Luis Felipe Munarth pudo haber sido el flashmob menos concurrido del año. No hizo presencia la comunidad gay, de chapinero y fuimos alrededor de 35 personas. Probablemente la poca asistencia se debió a que era día de elecciones, domingo, a las 10am, después de un fin de semana de ley seca en el que los colombianos, tradicionalmente, se emborrachan en sus casas como que el mundo se fuera a acabar. Otra razón posible es que para la gente es muy fácil apoyar una causa por internet, pero se fruncen cuando llega la hora de hacer presencia física.

En fin. Nada de esto desanimó a los asistentes del flashmob que decidimos realizar una acción que consistió en besar o abrazar a una persona del mismo sexo en la cebra, mientras el semáforo estuviera en rojo.

La acción fue bonita, sencilla y clara, y eso es un pequeño logro. Queda el registro en video que nos permitirá multiplicarla. En todo caso produce una sensación de triunfo que Munarth no quedara elegido a la Cámara, pues eso prueba que aunque fueran pocas personas en el flashmob, somos muchos los que pensamos parecido.

*Fue curioso que hubiera pocos hombres en el flasmob, y, en cambio, una fuerte presencia de mujeres hetereosexuales.

Gente de bien

No es raro ver en Barranquilla patrones armados, reconocidos como “gente de bien” entrando a discotecas y restaurantes con su mímesis de falo al cinto. También hay “gente de bien” que guarda armas en su casa por si acaso se mete algún ratero, y ellos me dirán que estar armado en necesario en una ciudad cada vez más violenta.

En septiembre del año pasado, cuando el Gobernador Verano propuso desarmar el departamento, el alcalde Alex Char se opuso a desarmar Barranquilla. El alcalde defendió su posición diciendo que si se desarmaran las personas que portan armas con salvo conducto, quedarían vulnerables frente a la población que porta armas ilegales.

Estas personas piensan que es su derecho tener un arma para defenderse, pues se sienten amenazadas, y como la fuerza pública no es suficiente, deben prepararse para tomar su seguridad en sus manos, al mejor estilo de Batman. Quienes están a favor del porte tienen un argumento poderoso, el ya clásico: “las armas no matan a las personas, las personas matan a las personas”. Es cierto, un arma, sin alguien detrás es un objeto inanimado. Además una persona violenta será violenta con o sin un arma, de hecho, hay países, como Canadá, conocido por su amor a las armas y su pacifismo, que son un excelente ejemplo para defender este argumento.

Sin embargo hay dos detalles. El primero es que, aunque se puede atacar a alguien hasta con algo tan aparentemente inofensivo como un cepillo de dientes, una arma es un objeto hecho explícitamente para dañar otro cuerpo. También hay una diferencia entre el uso deportivo de las armas y su uso para la defensa. El segundo implica una sensación de amenaza, y por eso la intención del arma es el de intimidar o incluso atacar a otra persona.

Ese miedo que lleva a las personas a armarse no previene la violencia, la genera. 7 de cada 10 barranquilleros se sienten inseguros pero un arma no los escuda ante un balazo por la espalda, si algo tal vez los hace un blanco más atractivo para criminales que a su vez, se sentirán amenazados por el personaje “de bien” que porta un arma.

Las armas no resuelven el problema pero si lo empeoran. Y entonces, ¿será la salida prohibir el porte de armas así sea con salvoconducto? Creo que no porque ninguna prohibición es eficiente en realidad. Creo que el uso de estos artefactos debe restringirse al máximo y sobretodo creo que se debe fomentar en la ciudad una cultura del repudio, en la que nadie que porte un arma pueda considerarse “gente de bien”.

La propuesta suena hasta ingenua porque tenemos una cultura en la que las armas equivalen a poder cuando realmente son una muestra de miedo, cobardía, ordinariez y compensación fálica. Eso tenemos que entenderlo colectivamente, como lo entendieron otras culturas. Los faraones egipcios, dioses en la tierra, mucho más patrones que los camisiabiertos locales, a duras penas usaban joyas o emblemas de poder, porque cuando se es realmente poderoso, no se necesita estar armado. Tal vez así se logre que sea decisión personal de cada ciudadano andar desarmado. Los peligros son miles, pero uno puede tomar la decisión efectiva de no ser un peligro para la vida de los demás. Eso sí es ser gente de bien.

Dios es amor

Hace poco, un amigo, Douglas Jaramillo*, me escribió contándome cómo le fue en su curso prematrimonial, un requisito obligatorio que tuvo que cumplir para casarse. Lo que le “enseñaron” en ese curso, fue una sarta de sandeces encadenada una a la otra, que perpetúa modelos violentos de relaciones de pareja, intolerancia, ignorancia, y muchos males que deberían más bien extirparse de las familias colombianas. Reproduzco aquí el texto que me envía:

El curso ofrecido por la Iglesia San Marcos de Envigado, está programado para durar 8 horas en dos jornadas asi: 8:00 – 12:30 pm y 2:00 – 5:30 pm. La mayoría de parejas son jóvenes, de menos de 30 años. La verdad el ambiente del lugar está colmado de la melosería de los abrazos y besos cortos de las parejas.

La primer impresión es que de las casi 50 parejas que tomaron el curso prematrimonial conmigo, la mitad está ahí por la obligación del certificado. Esto se deduce de las conversaciones de pasillo en que uno puede escuchar ese dejo de pereza de estar ahí un domingo, antes de las 8 a.m.

Al parecer, los 50 mil pesos que cuesta el curso por pareja, sólo son suficientes para alimentar una greca con tinto horrible en el igualmente horrible vaso desechable, y un porrón de agua a medio llenar.

La primera charla comienza con una oración de esas básicas, que por efecto de mi rebeldía ya olvidé. La gente repetía como autómatas las palabras arjonianas que el párroco de la Iglesia también vomitaba, sin mayor análisis de ellas.

Después de esa primer batalla contra mi agnosticismo en la que todos se dan la bendición mientras vigilan de reojo si alguien (como yo) no hace el movimiento con la mano, el párroco da inicio a la primera charla, en la que explica las bondades del curso prematrimonial y la legalidad del sacramento del matrimonio.

En resumen dice que si una pareja no católica, contrae matrimonio civil, no está viviendo en pecado, aunque no va a tener salvación. Gracias Einstein por la brillante exposición apocalíptica. Es más enfático al decir que una pareja de bautizados, que vivan juntos y no se casen, son tan pecadores y demoníacos como el mismísimo monstruo pedófilo de Austria.

De ahí en adelante, utiliza su hora y media de fama para arremeter contra la promiscuidad, otras religiones y para indicar que el matrimonio es indisoluble y eterno. Hasta ahí nada nuevo ni más indignante que el mismo hecho de estar allá.

Resulta casi obvio en este momento que Marcela* y yo estábamos ahí sólo por el formalismo del certificado. Aunque ella es creyente en Dios, la iglesia le resulta tan abominable como a mí. Sin embargo, a esta edad es mejor ser prácticos y hacer felices a nuestras familias tradicionales, que hacerse el rebelde y echarse encima a 40 personas con todo lo que política y económicamente puede representar.

Antes de la segunda charla, se hizo un breve receso para recuperar los 50 mil de inversión a través del tinto y el agua. Este receso lo aprovechó inteligentemente el párroco para reorganizar las sillas y obligar a todos los participantes a estar muy cerca del siguiente ponente. Muy despótico se vio al hacer parar a la gente y decirle: “Oiga, hágame el favor y se sientan allí, cerca”.

Pasado el estupor del cuasi uribismo vivido, la segunda charla correspondía a otro cura, negro él. Enseguida entenderá por qué la aclaración sobre su color de piel.

El tipo empezó haciéndose el moderno. El típico conferencista que a través de lo burdo y los lugares comunes trata de cautivar a un público más bien… regular. Dijo que el sexo era obligatorio en el matrimonio, pero que con el fin de procrear. Que la única finalidad del hombre era hacer más hombres, como en Star Wars II, la guerra de los clones. Como si fuera necesario aumentar los niveles de miseria. Pero que el sexo era bien visto por Dios ( créame, soy del tipo exhibicionista y voyeur, pero entre humanos, nada de deidades viendo mi acto ) cuando se trataba de procrear, y que no era algo accesorio, que era obligatorio. De forma pendenciera instó a aquellos que no querían tener hijos, a que renunciaran ya al sagrado sacramento del matrimonio. Para aquellos con limitaciones físicas para concebir, la adopción, más que una alternativa, era una imposición.

Entre las perlitas que encontré de este tipo están las siguientes: “Estos enfermos, los homosexuales, no pueden casarse porque van contra el plan primario del matrimonio, que es procrear”. “La mujer debe estar dispuesta a recibir a su marido, para que puedan procrear”. “No está mal disfrutar el sexo cuando se está procreando”:

¿Cómo es posible que un negro se preste para discriminar?. En fin

Después de eso, seguía una charla de un tipo con una irremediable pinta de Yuppie de pueblo. Antes de iniciar, le dije a Marcela que en esta conferencia escucharíamos en repetidas ocasiones, palabras como “paradigma, proactivo, liderazgo”. La presentación del tipo me dio la razón. Se tomó como 15 minutos mientras balbuceaba sus títulos universitarios y no académicos. Se vanaglorió de ser de la U de la Sabana y de haber conocido a algún caciquillo de pueblo. Pensé que al menos este tipo era laico y su enfoque sería más… ¿imparcial?. Oh naif.

¿No le pasa a usted que odia a esos comentaristas que empiezan a involucrar a toda su familia en su ponencia? Pues, este tipo lo primero que hace es mostrar una foto de su esposa y sus cuatro hijitos. Datos sobre el espaciamiento entre embarazos y comentario sobre dos embarazos perdidos. Suelta la primera perla de sabiduría: “Actualmente, las clases ricas y dirigentes del país no están teniendo hijos. En cambio los pobres sí. Pero ellos no pueden gobernarnos ni serán nuestros líderes, por eso yo me di a la tarea de tener 6 hijos para evitar que los pobres los tengan”. Honestamente, en otro contexto y en palabras menos caníbales, no es descabellada la posición de este bárbaro, pero lo que este Neo Darwin no entiende tal vez, es que 6 ricos también le quitan posibilidades a 6 pobres, y que el mundo no sufre precisamente un síndrome de despoblación. Pero bueno…

El pedante éste, resultó ser psicólogo, filósofo y otras cuantas maricadas más. Despotricó de los métodos de planificación, diciendo que el preservativo sólo cuenta con un 90% de seguridad (si bien no es el más seguro, su porcentaje es mayor), que las pastas anticonceptivas han matado muchas mujeres en el mundo y que las inyecciones son como un arma del demonio. Por supuesto, el segurísimo y eficaz método de ovulación natural Billings le parece la verga. Así fue como él pudo embarazar de forma “espaciada” a su esposa.

Entre otras sandeces que propinó este bellaco: “El sexo anal y el sexo oral son manifestaciones aberradas de gente enferma como Garavito”. “El ano sólo sirve para defecar, la mierda debe salir y no entrar por ahí”. “En el país se están acabando los niños de bien, y hay que procrear mucho para volver a poblar a Colombia de gente buena y católica”.

Mi estupor no pudo ser más. Marcela me contuvo mil y una veces para evitar que mi imprudencia característica nos representara la expulsión del curso.

Después hubo una pausa para almorzar. Por supuesto, el almuerzo corre por cuenta de cada uno.

Volvimos en la tarde. Una hojita con la letra de “El camino de la vida”. Una señora con menos presencia que un perro de finca… La señora en medio de su júbilo católico, decidió que era momento de cantar. Los hombres una estrofa, las mujeres otra y luego el broche final, un solo por parte de ella. Nunca escuché tan mancillada la hermosa canción de Héctor Ochoa. Bueno, la verdad es que esa actividad lúdica, por más cursi que sea, no atentaba contra nada más.

La señora habló de su matrimonio, de lo duro que es, pero dice que es la única forma de salvarse. La gente que no se casa está condenada al averno. Después de hablar un tanto de su experiencia personal se dedica a reafirmar más el patrón machista y obsoleto tan típico del país, en especial de la costa. Vea esto, por favor:

“El hombre es el que trabaja, y el papel de la mujer consiste en gastársele el sueldo, pero eso sí, luego lo tiene que recompensar con una buena dosis de placer sexual”. “Acuérdensen (sic) de mí, si quieren mantener a su hombre contento en vida católica, tienen que darle comidita y sexito, ustedes después se le gastan la platica”. “El matrimonio es para siempre, nada lo puede disolver. La idea del matrimonio es que todo se tiene que perdonar. Yo llevo 35 años casada porque he perdonado todo. Si su esposo le pega, la maltrata, le es infiel y le pega un SIDA, usted tiene que perdonarlo, porque el matrimonio no se puede acabar, eso del divorcio es producto de Satán, uno no puede separarse de alguien, debe perdonarlo todo, sino, para qué se casa”. “Entiendan una cosa mamitas. Si su marido se va para donde otra es porque ustedes no están haciendo algo bien. Reflexionen y busquen hacer todo lo que hace la mozita, para que tengan a su marido al lado, porque así tiene que ser”. “Cuando una es obediente y sigue los mandatos católicos, todo va bien. Si su marido le pega es porque algo malo está haciendo. Recuerde que siempre tiene que perdonar todo, así como él le va a perdonar todo”. “No se pueden dejar degradar, la vagina es para recibir al pene, nada más. La boca y el ano son para otras cosas.” “Recuerden que todo hombre necesita una mujer, para que puedan procrear y ella se le gaste la platica que él trabaja”.

Mire, yo sé que puede parecer exagerado o producto de una película colombiana. Pero no. Así fue. Tal y como si el Procurador Marianito hubiese redactado estas palabras.

Mi malestar era evidente. De hecho, en algún momento dejé escapar en tono alto la expresión “Mucha vieja hideputa”. Marcela me miró muy feo y me pidió conservar la cordura. Pero lo que más me impactó fue que la gente cercana a mí, que se percató de mi indignación y malestar, se molestó conmigo y me miraron feo. Jajaja. Es que yo en serio soy muy ingenuo.

La vieja esa dijo muchas barbaridades más, que por fortuna ahora no recuerdo. Pero creo que con lo dicho es suficiente.

Después de ella, tomó el lugar uno de sus hijos. Un tipo joven que habló de consejos en el matrimonio. De cómo no derrochar el dinero. Al principio todo pareció más normal, pero en medio de su retórica bursátil logró soltar algunas bellezas: “La masturbación es una enfermedad y es anti natural, porque no tiene como fin la procreación. Además, se ha comprobado que los hombres que se masturban, son eyaculadores precoces que no satisfacen a sus mujeres”. “La pornografía es sólo para los enfermos que se masturban, como Garavito”.

Ya cansado de tanta estupidez, lo que más me indignó, lo que me pareció el colmo del cinismo, fue que en una cartilla que nos dieron estaba escrito lo siguiente: “el único método que reconoce la Iglesia es el de la ovulación natural Billings, es cual es un método 99.9999% seguro. Este método es seguro, confiable y verdadero, porque es un método científico, reconocido y avalado por la Ciencia.”

¿Usted puede creer el grado ironía?. Cómo es posible que escriban eso, cuando han despotricado de la ciencia por la teoría de la evolución?. A ver, parranda de zoquetes, la ciencia avala la Evolución. Maduren por favor.

No sé s cómo una institución en la que creen la mayoría de los colombianos puede pensar que así se puede fundar una familia, también llamada por sus defensores conservadores “el núcleo de la sociedad”.

En general el discurso dejó claro que hay que ser clasista, machista y homofóbico para tener un buen matrimonio y que estas tres características deben propagarse, genéticamente, con miras a reemplazar una población con derecho a pensar libremente por un ejército de intolerantes zombies, dispuestos a comerle el cerebro a cuanto ateo, agnóstico, feminista, marica, lesbiana, pobre, o incluso, persona “normal” que se le pase por en frente. Pues las personas normales, que también aplican en todas las categorías anteriores, cometen, con naturalidad deliberada “pecados” como el sexo oral y anal, o peor aún, sexo por placer.

Lo chistoso es que los católicos son los más preocupados por mantener esa institución sagrada que ellos malamente llaman “familia” que según su definición es una asociación de personas que buscan reproducirse; con una mujer que mancilla su vagina dándole una mamada a su marido, pero no lo hace cuando el tipo llega borracho y ella se lo tiene que dar aunque no quiera; con un hombre que trabaja como una mula para que una mujer le gaste el sueldo, y así se gana el derecho a comérsela cuando quiera, como si ella fuera una puta; con unos hijos que no tienen derecho a escoger su orientación sexual; y con una intelectualidad solapada que solo cree en lo que le conviene. Según la definición del curso prematrimonial una “familia” es un nido de prevención, violencia, intolerancia, mal sexo y odio.

Y después dicen que Dios es amor.

*Los nombres han sido cambiados no sea que les revoquen el cartón, después de tanto suplicio, a este par de tórtolos.

Misceláneas

Como estuve varios días incomunicada, motivo Carnaval de Barranquilla, volví a Bogotá a bogarme todas las noticias, lo que me dio un dolor de estómago como de guayabo prolongado.

Barranquilla

Dos cosas me preocuparon en Barranquilla. La primera es la frecuencia con la que aparecen mujeres asesinadas por sus susodichos, la última fue Laura Estela Torres, que fue asesinada por su exmarido Jorge De la Cruz porque se negó a acompañarlo a un baile. La segunda que al alcalde Alejandro Char, la Contraloría le embargó las cuentas por aparecer en documentos como socio del grupo Nule, al que supuestamente había renunciado, verbalmente, claro.

Don Juan

Hubo trifulca en twitter porque Don Juan sacó un artículo bobísimo tratando de decir qué era y qué no era un buen tweet, como si eso pudiera legislarse. Eso, al menos, fue chistoso.

Pe u setenta y cuatro

De entrada no pueden esperarse mejores letras de Juanes en su twitter que en sus canciones, pero ya rayar en decir bobadas al azar como que el pin del Blackberry de Chavez es H1JU3PU74 es una gracia como de preadolescente y poco apropiada para una figura pública. De todas formas, como digo arriba, su bobada no me sorprende, lo que sí me sorprendió fue que desconociera el significado de la palabra censura, porque ante la avalancha de críticas de twitteros molestos creyó que lo estaban censurando, cuando crítica no es lo mismo que censura. Tal vez son sus afectos por el uribismo lo que le provocaron el cruce de cables al cantante. Entre otras lugares comunes, Juanes dijo “Un país no es un político, un país es su gente” lo que, de ser cierto, explicaría por qué Colombia está tan jodida, porque tenemos un territorio muy bonito habitado por una biodiversidad de joyitas como Arias, Uribe, Diego Palacio, Marbelle, Jota Mario, Garavito, Alejandro Ordoñez, Rasguño, Name, David Murcia Guzmán, y el mismo Juanes, a.k.a. “Nuestra gente”.

Acción Social

La Misión Internacional de Observación preelectoral, Global Exchage hizo denuncias en las que dicen que el programa de Acción Social ejerce presiones políticas en los beneficiarios del programa para que voten por partidos uribistas. “De acuerdo con esta ONG varios líderes denunciaron que aspirantes a la Cámara y al Senado han asistido a encuentros con beneficiarios del programa en los que les indican que si no votan por ellos o por partidos afines al Gobierno Nacional se les eliminarán los subsidios.” ¡Guácala! El asunto me recordó un artículo de la difunta revista Cambio “Familias en Acción ¿plataforma para la reelección?” , del 2008, dónde se comenta cómo los subsidios a los pobres son una de las maquinarias electorales de este gobierno #loveniamosdiciendo.

El postre

Como todo no puede ser malo divirtámonos con esta imagen hecha por @Catalba de la campaña de Pernía y con el video, más divertido aún pues lo hizo él mismo.

Por un país más sabroso

Por un país más sabroso