Revista Cromos

¿Es acoso que el conductor de Uber le diga a una pasajera que es “hermosa”?

Columna publicada en la Revista Cromos el 7 de abril de 2017.

Una vez me quejé en Twitter de que, con frecuencia, los taxistas en Ciudad de México me hacen preguntas que me parecen invasivas luego de oír mi acento. ¿Cómo es que llegaste a México? ¿Te gustan los tacos? ¿Y los hombres mexicanos? El interrogatorio terminaba, casi sin excepción, con ¿tienes novio? Cuando hablé de esto con un hombre, también extranjero en Ciudad de México, me dijo que no entendía mi molestia; que él también recibía preguntas parecidas en los taxis. Y que lejos de sentirse molesto o agredido entendía la curiosidad de los taxistas, para quienes cualquier extranjero representa una novedad. Acepté su argumento racionalmente. Pero mi molestia con las preguntas era muy real. ¿Por qué teníamos experiencias tan diferentes de lo mismo?

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¿Es machista que los hombres “ayuden” en la casa?

Columna publicada en la revista Cromos el 24 de marzo de 2017.

El mundo ha cambiado, pero no ha cambiado tanto. Aunque ser ama de casa ya no es una obligación y muchas mujeres tienen un empleo remunerado, la casa sigue siendo, culturalmente, nuestra responsabilidad. Y es por eso que cuando los hombres hacen tareas domésticas muchos usan el verbo “ayudar”, como queriendo decir que es algo que hacen por ser “chéveres”, pero no su responsabilidad.

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La juventud: ayer, hoy y mañana

Columna publicada en la revista Cromos el 22 de marzo de 2017.

Los millennials son distraídos, flojos, narcisistas y creen que tienen derecho a todo lo que les da la gana”, explica Simon Sinek, consultor de mercadeo y “conferencista motivacional” (según Wikipedia), en un video que se hizo viral en octubre de 2016. Continúa con condescendencia: “Los millennials quieren trabajar en un lugar que tenga un propósito, quieren ‘tener un impacto’, sea lo que sea que eso signifique, y quieren comida gratis. Sin embargo, no son felices”.

Según Sinek la infelicidad de mi generación se debe a estrategias de crianza fallidas con padres y madres demasiado indulgentes, que nos decían que somos “especiales” todo el tiempo, y que se iban a las escuelas a pelear para que nos pusieran buenas notas. Dice también que a nosotros nos han dado “medallas por todo, incluso por llegar de últimos”. Luego, afirma que somos una generación sin autoestima y adicta a la dopamina que generan los likes en las redes sociales. Que los jóvenes se deprimen cuando alguien los saca de Facebook, y que no hay “restricción de edad” para usar las peligrosas y adictivas redes sociales, que compara con el cigarrillo y el alcohol. Y más: que nuestras amistades son superficiales, que no sabemos manejar el estrés (Sinek celebra las prácticas de otras generaciones en las que los jóvenes se hacían alcohólicos y ludópatas para manejar el estrés) y que no logramos manejar la frustración porque obtenemos todo, en el momento en que lo pedimos. Todo, salvo buenos sueldos, satisfacción laboral y relaciones interpersonales significativas. Para Sinek los millennials no nos aguantamos más de ocho meses en nuestros trabajos, y no tenemos paciencia (no se le ocurre que los sueldos que nos ofrecen jamás alcanzarán para comprar una casa y mucho menos para ser fieles a una empresa). Finalmente, afirma que tenemos que dejar los teléfonos inteligentes para poder “disfrutar el mundo” que es donde “suceden las ideas” y la innovación, como si esos mismos teléfonos no comunicaran ideas y no fueran fruto, precisamente, de la innovación.

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¿Es machista que los hombres paguen la cuenta?

Columna publicada en la revista Cromos el 13 de marzo de 2017.

Hay una respuesta corta a esta pregunta: si alguien me invita a comer porque quiere hacerme una atención, no veo por qué negarme. Ahora, la cosa cambia montones si quien paga asume que invitarme a comer le da derechos sobre mi vida, o sobre mi cuerpo.

Pero hay otra respuesta más complicada. Supongamos que esto es una cita romántica entre una pareja heterosexual. Esta aclaración es importante porque otras parejas, como las del mismo sexo, tienen otro tipo de dinámicas de poder. Pero con las parejas heterosexuales hay infinitas reglas de cortejo, construcciones sociales impuestas desde hace años, y el subtexto específico de pagar la cuenta es que el hombre debe ser el macho proveedor, el que puede demostrarle a la chica que es capaz de “tenerla como una reina”.

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