baile

Las perras

Columna publicada en I-D Vice el 10 de junio de 2016.

Agitar la pelvis es una experiencia inesperadamente empoderadora.

Inesperada, porque durante mucho tiempo nos han dicho que perrear es violento y degradante para las mujeres, que ser “una perra” es malo, y que el mote debe evitarse como una señal de amor propio.

El origen de este prejuicio va más o menos así: las mujeres somos sexualizadas desde que somos niñas, por medio de esta sexualización, no pedida, terminamos siendo tratados como objetos sexuales. Objetos, no sujetos, porque nadie nos pregunta si nos pueden sexualizar. Esto es lo que se llama el “male gaze” y durante años, como los hombres dominaban la producción y creación de referentes culturales, el lugar de las mujeres suele ser el de interés romántico o sexual, objeto de deseo o token de poder. Este tipo de representación es común en toda la producción cultural occidental, desde el Reggaeton hasta el Rock and Roll, no se salva nadie.

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‘Los Bienmiamor’

Columna publicada el 28 de mayo de 2016 en El Heraldo.

Gran escándalo generó en la ciudad de Cartagena un video realizado por unos jóvenes del barrio El Pozón (Blessed Productions) para invitar, a otros jóvenes a la fiesta de cumpleaños del, ahora famoso, John Wilches. Subieron el video a Youtube, y mientras Wilches se cortaba el pelo alcanzaron 20.000 reproducciones pues, algún mojigato incorregible (como abundan en la Heroica) posteó el video en Denuncias Ciudadanas, una de esas páginas de Facebook que suplen las tareas que otrora tenía la Inquisición. ¡Qué horror!, ¡drama moral en Cartagena!, ¡dijeron triple X!, ¡triple X!

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En las nalgas pégale

Columna publicada el 16 de enero de 2016 en El Heraldo

Esta semana, uniformados de la Policía Metropolitana detuvieran a un tipo sorprendido masturbándose dentro de un bus de Transmetro. Una mujer alertó a la policía en la estación La Ocho. Unos días antes, una joven de 19 años denunció a un hombre por tocarle los glúteos reiteradamente en un bus del mismo sistema de transporte. En un caso, el agresor fue capturado, y en el segundo el tipo enfrenta un proceso por delito de injuria. Dos casos no son suficientes para decir que hay una tendencia de denuncia al acoso callejero entre las barranquilleras, pero es suficiente para tener una esperanza de que este tipo de agresiones dejen de ser toleradas.

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La niñez erótica

Columna publicada el 2 de diciembre de 2015 en El Espectador.

Entre las perlas macondianas del Concejo de Cartagena está un nuevo invento que ha dado mucho de qué hablar este año: el plan del concejal Antonio Salim para prohibir los bailes dizque eróticos en Cartagena.

La motivación es bastante mundana: por ahí hay varios políticos que le tienen ganas a la creciente población de cristianos en la región —fácilmente reconocibles en las fiestas navideñas porque, aunque dicen que la “danza” es sólo para alabar a Dios, uno los ve, como caribeños que son, moviendo involuntariamente los hombros o el pie al son de los tambores, pero sin pararse de la silla—, pero tiene una justificación populista con la que muchos han llegado a estar de acuerdo: pensar en los niños. “Pensar”, que no hacer, pero ese es otro tema.

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Sexo por baile

Columna publicada el 18 de julio de 2015 en El Heraldo

En una columna de Ámbito Jurídico, el abogado Eduardo Varela Pezzano habla de “El problema de prohibir los bailes eróticos en Cartagena”. Aunque el abogado argumenta que el proyecto no debe prohibir bailar reguetón o champeta a los adultos, está de acuerdo con “regular los bailes sexuales o eróticos de menores de edad”. “Los niños y niñas tienen que divertirse, pero sin incitar deseos sexuales que puedan llevar al riesgo de embarazo a una temprana edad por culpa de los colegios. Aquí no hay nada que discutir”. Yo en cambio creo que lo que hay que discutir en esa afirmación es mucho. ¿Qué es un contacto físico de tipo sexual? ¿Cuáles son los bailes de niños y cuáles son los bailes de adultos? Creo que en el debate sobre el proyecto censor del Concejo cartagenero se está dando por sentado que el reguetón y la champeta son “bailes sexuales y eróticos” y que sus movimientos pélvicos “incitan al deseo”.

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Embarazo por baile

Columna publicada el 11 de julio de 2015 en El Heraldo.

Ren McCormack, encarnado en Kevin Bacon, es un adolescente que creció en Chicago y se muda con sus tíos a Bomont, un pueblito donde el concejo del pueblo ha prohibido la música rock y el baile. McCormack argumenta en contra de la medida citando unos versos de la Biblia, para que las autoridades ultraconservadoras entiendan el mensaje en su propio idioma. La esposa del reverendo Moore (líder del pueblo) le dice a su esposo que no “puede ser el padre de todos” y queda especialmente aterrada cuando la cosa escala a la quema de libros que puedan ser “peligrosos para la juventud”. Al final, la prohibición no se levanta y los adolescentes resuelven hacer su fiesta de graduación en una granja en las afueras. Footloose está basada en la historia real de una pequeña comunidad rural y religiosa, Elmore City, en Oklahoma, y está a punto de repetirse en, ni más ni menos, una de las ciudades con mayor patrimonio cultural y rítmico del mundo: Cartagena.

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Homicidio por baile

Columna publicada el 6 de junio de 2015 en El Heraldo.

Hace unas semanas, el alcalde de Cartagena, Dionisio Vélez, soltó los siguientes tuits: “No podemos permitir que los Pick Up (sic) se conviertan en fuente de alteración del orden público.”, “El principal objetivo es ejercer controles más estrictos, sobretodo (sic) en aquellas poblaciones donde se ha registrado homicidios por bailes (sic).”, “Además de ser irregulares los Pick Up son desconsiderados con los vecinos. Debemos amparar el derecho a la tranquilidad y el descanso.” El alcalde se refiere, con su elegante inglés, a las fiestas de picó que hacen cada quince días en la Plaza de toros los picoteros y champeteros de Cartagena. Fiestas que desde sus inicios han sido estigmatizadas (la misma palabra ‘champeta’ significa feo, ordinario) y se cree que el público de estos eventos está constituido por ‘la peor ralea’ que hay en la ciudad de Cartagena, son los negros y los pobres (y los negros pobres).

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