el espectador

Las cosas por su nombre

Columna publicada el 15 de marzo de 2017 en El Espectador.

Con el reciente feminicidio de Maribel Buitrago y el asesinato de su hijo a manos de su expareja y padre del mismo, Giovanny Sánchez, los medios de comunicación han vuelto a caer en los graves errores que normalizan y justifican este tipo de violencia. Sin ir más lejos, en la nota del periódico El Espectador se lee: “El último crimen pasional [..] fue cuando Angie Katherine Herrera fue golpeada y herida con arma blanca por su expareja, un patrullero de la Policía”. ¿Acaso las muertes de Herrera y Buitrago fueron ocasionadas por la inmensa pasión de sus parejas? No. Pero la palabra feminicidio, que es el tipo legal correcto desde que en Colombia existe la Ley Rosa Elvira Cely, brilla por su ausencia.

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Feminismos latinoamericanos: coordenadas mínimas

Ensayo publicado el 23 de febrero de 2016 en Horizontal.

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En 2016 se cumplen 100 años del Primer Congreso Feminista de Yucatán, 100 años de feminismo organizado en México. Aunque en ese entonces el país estaba en plena Revolución y era muy mal visto, además de peligroso, que una mujer viajara sola a alguna parte, 617 valientes asistieron y demostraron que las mexicanas estaban perfectamente capacitadas para participar en debates públicos.

Sin embargo las mujeres fueron excluidas del constituyente del 17, con el cuento de que en los requisitos fijados en la Constitución de 1857 decía que para ser diputado se requería ser mexicano (cuando conviene, los pronombres masculinos o neutros nos incluyen a todas, y cuando no, pues no). Con este argumento se le negó la posibilidad de ser diputada a Hermila Galindo, promotora del sufragio universal, la educación laica y de que las mujeres tuvieran información sobre salud y sus derechos sexuales y reproductivos.

¿Cuánto hemos avanzado en estos 100 años? ¿Hemos construido algo que podamos denominar “feminismo latinoamericano”? Son preguntas amplias y sus respuestas son tan múltiples como los feminismos latinoamericanos. A continuación les propongo algunas claves para contestarlas.

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Vacunas: falacias y lenguaje

Columna publicada el 15 de agosto de 2015 en El Heraldo

“Tras presentar los síntomas de la vacuna de papiloma humano, la niña intentó suicidarse con sedantes”, dice el periódico El Espectador; “intentó quitarse la vida debido a que varios meses viene padeciendo quebrantos de salud, como consecuencia de la aplicación de la vacuna del Virus contra el Papiloma Humano, VPH”, dice la nota de RCN La Radio. Las citas, cuya forma se repite en varios medios, cargan con una falacia de causalidad oculta, que es muy peligrosa cuando hablamos del problema de salud que viven las niñas del Carmen de Bolívar. En todas las frases se toma por cierto que los síntomas que padecen las niñas son producto de la vacuna, sin embargo, el único sustento para esta afirmación viene de los familiares de las niñas, que no son doctores, ni expertos. Su testimonio es importante y debe ser escuchado, pero debe ser tratado como el de una víctima, no como el de una autoridad en medicina.

Una falacia de causalidad consiste en asumir que un evento es consecuencia de otro solo por el orden temporal en el que sucedieron. Por ejemplo, digamos que llega un grupo de exploradores a un pueblo perdido en medio de la selva. Esa noche, hay un eclipse. Entonces una falacia de causalidad sería concluir que la llegada de los exploradores ocasionó el eclipse. Esto es lo mismo que pasa con las afirmaciones en torno a las vacunas. Primero, se aplicó la vacuna a un grupo de niñas. Luego, un grupo de niñas (algunas vacunadas, otras no) presentó desmayos, convulsiones, dolores de cabeza, y varios síntomas. No todas las niñas tuvieron los mismos. Algunas de ellas tuvieron envenenamiento por metales pesados. Entonces se asumen dos conclusiones erróneas: la primera, que las vacunas causaron los síntomas (no podemos saberlo, los expertos lo han desmentido profusamente, y no hay un estudio que pueda afirmarlo), y la segunda, que los síntomas causaron los intentos de suicidio.

En realidad, por los hechos, lo que podemos saber es lo siguiente: hay niñas enfermas en el Carmen, física y emocionalmente. Los síntomas físicos parecen causados por metales pesados, que pudieron ingerir por muchos medios, por ejemplo ¿alguien ha investigado las fuentes de agua disponibles a las niñas para ver si están contaminadas?, ¿hay alguna otra sustancia con metales con la que hayan podido estar en contacto? Por otro lado, hay muchas razones más comunes y probables para los intentos de suicidio, como la violencia sexual y familiar, y un amplio rango de problemas emocionales, físicos y psicológicos que afectan especialmente a los adolescentes. Por otro lado también está documentado que los suicidios son “contagiosos” es decir, cuando la prensa empieza a hablar una y otra vez de casos de suicidio, y sobre todo, cuando lo hacen de una manera romántica, los casos de suicidio aumentan. Por eso, la prensa tiene una responsabilidad altísima cuando se trata de hablar de casos de salud pública como este. La información que se da, y la manera en que se presenta, puede ayudar a controlar o exacerbar el problema. También hay que recordar que en Colombia mueren seis mujeres a diario por el cáncer de cuello uterino que previene la vacuna contra el papiloma.