#MiPrimerAcoso

¡Hablemos de feminismos! Catalina Ruiz-Navarro en TEDxBogotá Mujeres

Charla para TEDxBogotá Mujeres que tuvo lugar el 28 de noviembre de 2016 en el auditorio Cafam.

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La táctica del avestruz

Columna publicada el 21 de septiembre de 2016 en El Espectador.

Acaba de levantar indignación en Colombia una encuesta del DANE, aplicada a adolescentes entre los 12 y los 16 años, por mandato de la Ley 79 de 2001, que busca medir las experiencias que tienen respecto al sexo.

Contiene preguntas explícitas, como si han recibido sobornos a cambio de sexo, o si han sido tocados sexualmente sin su consentimiento y por quién. “Los niños y niñas que no están sometidos a este tipos de experiencias, simplemente no avanzan en el cuestionario electrónico”, dijo a RCN Radio el director del DANE, Mauricio Perfetti. Sin embargo, los padres de familia se enteraron del cuestionario y están indignadisimos, protestando, porque las preguntas son “agresivas”, “bruscas”, que ese no es el lenguaje, y los colegios dicen que no quieren aplicar la encuesta sin el consentimiento expreso de los padres y que, no importa que en Colombia esté prohibido negar datos estadísticos, no preguntarán lo que no quieren saber.

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#MiPrimerAcoso: testimonios contra el drama de la mujer en México

El País, 15 de junio de 2016.

Miles de mexicanas se han movilizado a través de Twitter contra el acoso callejero. Cada una de ellas ha tenido que rebuscar entre los recuerdos más desagradables y contar aquella vez que un hombre la manoseó en el metro, que la arrinconó en la calle, que desde entonces ya no sale sola. Bajo el hashtag#MiPrimerAcoso, convertido en tendencia la tarde de este sábado, muchas mujeres y hombres están denunciando con ejemplos concretos una realidad de este país. Esta protesta se produce horas antes de la primera gran marcha contra la violencia de género en México.

La manifestación es a nivel nacional: 27 ciudades del país se han sumado a la causa. En el caso del Valle de México (donde se encuentra la capital), la marcha ha comenzado en el municipio más letal para las mujeres en todo el país, según la ONU: Ecatepec de Morelos, en el Estado de México, a 20 kilómetros de la Ciudad de México. Finalizará en el Ángel de la Independencia.

Según la encuesta del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, un 63% de las mujeres mexicanas señala haber sufrido algún tipo de violencia sexual. En la Ciudad de México esa cifra aumenta a un 72%. Las diferentes fiscalías tienen registradas más de 15.000 denuncias por violación al año. Esto es, 40 mujeres al día. Y sólo una de cada cinco recibe una sentencia condenatoria.

Las cifras de feminicidios sacan los colores a muchos Estados mexicanos, con alertas de género decretadas y la mayoría de casos sin resolver. La ONU declaró la semana pasada: “Una buena parte de las muertes violentas de mujeres quedan en la impunidad porque no se investigan, ni se actúa con la debida diligencia”.

Al menos seis mujeres mueren al día a manos de la violencia machista. En 30 años han sido asesinadas 50.000 mujeres de las maneras más sádicas. Los datos que recoge el organismo de estadística advierten que para ellas se utilizan “medios que producen mayor dolor y que prolongan su muerte”. En 2013 al 32% las ahorcaron, las estrangularon, las ahogaron, las quemaron o las lesionaron con objetos punzocortantes o a golpes. La mayoría de los homicidios masculinos fueron con arma de fuego (un 65%).

La violencia contra la mujer en México ha provocado numerosas campañas como #NoesNo, sobre el acoso en la universidad; #NoTeCalles, para animar a las mujeres a denunciar y #VivasNosQueremos, creado por ilustradores.

Ya suman 21 las denunciantes por violencia sexual. Actores rompen el silencio. Se cae “el teatro” de Felipe Oliva

La que arde, México, 14 de junio de 2014.

La denuncia social cobra cada vez más fuerza en México frente a un sistema inoperante que revictimiza sistemáticamente a las sobrevivientes de las violencias machistas que deciden denunciar estos delitos. Para visibilizar la impunidad masiva que vivimos niñas y mujeres frente a este holocausto, las integrantes de Estereotipas, también promotoras del hashtag #MiPrimerAcoso, proponen el uso masivo del hashtag #YoDenuncieY en respuesta a la campaña “Tu denuncia es tu mejor defensa” impulsada por Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno de la Ciudad de México, que invisibiliza el viacrucis que representa para una mujer denunciar penalmente a su agresor/a en nuestro país.

Fue gracias al hashtag #MiPrimerAcoso que varias mujeres, sin conocerse entre ellas, se identificaron mientras denunciaban en redes sociales haber sufrido violencia sexual a manos de Felipe Oliva Alvarado. Así comenzaron a contactarse y a denunciar penalmente a Oliva a través de la Fiscalía de Investigación de Delitos Sexuales.

Mujeres en el jardín de la impunidad

El Siglo de Torreón, México, 4 de junio de 2016.

“Cuando tenía diez años me sentó en sus piernas a la fuerza”, dice una cibernauta que ha aceptado contar su historia en menos de 140 caracteres.

La activista colombiana Catalina Ruiz-Navarro fue la creadora de este ejercicio viral en su versión en español.

El 23 de abril pasado publicó en su cuenta de Twitter el siguiente mensaje: ¿Cuándo y cómo fue tu primer acoso? Luego hizo la invitación a usar el hashtag y cerró con la frase: Todas tenemos una historia, levanta la voz.

La idea, contó Ruiz-Navarro a BBC Mundo, surgió en Sao Paulo, Brasil, cuando participaba en un foro sobre el virus zika y los derechos sexuales y reproductivos.

Allí le contaron del hashtag #PrimeiroAsseido creado por una organización llamada Think Olga.

La idea es que las mujeres tengan un espacio para hablar de sus experiencias oscursas con el sexo opuesto. El objetivo es que la discusión sobre la violencia que hizo blanco en ellas se traslade de las redes sociales a otros ámbitos.

Según un investigador de la UNAM, Adrán Santuario Hernández, #MiPrimerAcoso ha revelado un grave problema de abusos contra niñas.

El profesor universitario analizó las publicaciones que se hicieron en las tres semanas siguientes a la aparición del hashtag.

Utilizó un programa creado por él mismo para analizar los 183 mil tuits publicados en el lapso en cuestión.

Depuró el padrón total hasta dejar solamente 78 mil tuits de gente real. El 93 por ciento de los mensajes eran de mujeres y el siete por ciento de varones.

Santuario Hernández encontró que la mayoría de las experiencias retratadas, cerca del 59 por ciento, ocurrieron cuando las víctimas tenían entre seis y 10 años de edad.

Un 33 por ciento de los casos tuvo por víctimas a personas entre los 12 y los 16 años de edad. El ocho por ciento de los agredidos se ubicaron en el rango de los 18 a los 22 años.

El catálogo de ofensores y victimarios incluía a familiares, profesores y desconocidos.

Movilización por un cambio de cultura #NiUnaMenos

La Nación, Argentina, 3 de junio de 2016.

“#MiPrimerAcoso fue a los 10 años. Estaba en una esquina esperando para cruzar, vino un tipo, se paró a mi lado y me manoseó las tetas””#MiPrimerAcoso fue a los 10 años. Estaba en una esquina esperando para cruzar, vino un tipo, se paró a mi lado y me manoseó las tetas”, fue una de las tantas respuestas que llegó al llamado que hizo a través de las redes Estereotipas, un proyecto cibernético interactivo y feminista, conducido por las mexicanas Catalina Ruiz-Navarro y Estefanía Vela. La iniciativa, que invitaba a contar en las redes cuándo y cómo había sido el primer acoso, se viralizó en toda la región y muchas mujeres se animaron a compartir su historia.

Breve guía para librarse del ciberacoso

Chilango, México, 01 de junio de 2016.

¿Qué particularidades tiene el acoso en línea?

Las diferencias entre el acoso “tridimensional” y el acoso en línea tienen que ver con los efectos que provoca en la víctima, nos cuenta Catalina Ruiz-Navarro, directora de Hoja Blanca y co-conductora de Estereotipas.
“En primer lugar, el acoso en línea tiene que ver con el acceso a espacios privadosy cargados de vínculos afectivos, como lo son las redes sociales. En segundo lugar, los comentarios quedan ahí por siempre, no se van y si me da por ir a buscarlos en Internet, los voy a encontrar. En tercer lugar, los agresores tienen distancia de sus víctimas, no las ven reaccionar y por lo tanto es muy difícil que se cree algún tipo de conexión empática”.