Proceso de paz

¿Palabras necias, oídos sordos?

Columna publicada el 16 de noviembre de 2016 en El Espectador.

En 2012 trabajaba como oficial de comunicaciones en Women’s Link Worldwide y una de mis tareas era observar y llevar registro del matoneo que Mónica Roa recibía en internet en respuesta a su trabajo en defensa de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres en Colombia.

Era como sumergirse en un fétido estercolero para separar el odio en sus diferentes vetas. A finales de abril de ese año el matoneo se hizo más intenso y en vísperas del 10 de mayo (aniversario de la Sentencia 355/06) alguien disparó a la oficina de la organización. Quienes estaban en la oficina, entre ellas Roa, salieron ilesas, y de recuerdo quedó un hueco en el cristal de la ventana. Por supuesto, no prosperó la investigación de la Fiscalía, así que es imposible saber si ese matoneo en redes tuvo una consecuencia tridimensional, pero hoy recuerdo el incidente a la luz de la radicalización de la extrema derecha en las redes sociales y en la política. Las feministas llevamos un largo rato hablando de los peligros de la creciente misoginia en internet, pero para variar no nos tomaron en serio. Hoy pienso en todas las veces que he escuchado decir “no les hagas caso”, “no alimentes al troll” y en todo el daño que nos ha hecho esa política biempensante de “a palabras necias, oídos sordos”.

(más…)

No había vivido lo suficiente para saber que el corazón se te desgarra porque falla un acuerdo político

Columna publicada en Univisión el 6 de octubre de 2016.

Hay una anécdota que funciona perfectamente para explicar la relación que tenemos los y las colombianas con eso que podría llamarse el orgullo patrio: nos inventamos que habíamos sido elegidos como el país con el tercer himno más hermoso del mundo. El rumor se regó como pólvora y pocos preguntaron por la naturaleza de tan particular competencia, ¿cómo eran las categorías? ¿quiénes fueron los jueces? Eso sí, lo que estaba claro era que había ganado la Marseillaise.

Esta anécdota inventada nos dice mucho de los colombianos y nuestro nacionalismo vergonzante: solo diciendo que quedamos de terceros la historia era creíble. Un primer lugar habría sido cuestionado inmediatamente por cualquier colombiano. Esta arraigada costumbre de hacernos zancadilla, de no confiar en nosotros mismos, es uno de los sinos que explican que, ante la sorpresa de todos, incluso de la oposición, ganara el No a los acuerdos de paz en las votaciones del domingo.

(más…)

Al son que me toquen bailo

Columna publicada el 10 de septiembre de 2016 en El Heraldo.

Arturo Char, senador de Cambio Radical y hermano del alcalde de Barranquilla, acaba de hacer público su voto por el “Sí” en el plebiscito con una salsa, compuesta por él mismo, en donde invita a decir “Sí a la paz”. Así lo reveló La Silla Caribe, en una entrevista reciente en donde le preguntan al senador por qué su preferencia es tan unívoca, cuando el líder de su partido, Germán Vargas Lleras, y su mismo hermano (que tiene aspiraciones a la vicepresidencia en clave con Vargas Lleras), se han mostrado ambiguos en su “sí, pero con reservas” a los acuerdos de paz. Arturo Char contesta que tanto el vicepresidente como el alcalde apoyan el proceso “a su manera”, que están “muy ocupados”, “con muchas cosas en la cabeza”, que las reservas son técnicas y que todos, como él, están emocionados.

(más…)

La falacia de la cárcel

Columna publicada el 7 de septiembre de 2016 en El Espectador.

Uno de los argumentos para votar “No” en el plebiscito que ha hecho eco entre los y las colombianas es “que la guerrilla no pagará cárcel”.

Esto de entrada es falso, pues solo habrá amnistía para delitos políticos y conexos, pero no para los crímenes de lesa humanidad como el secuestro, las desapariciones y violencia sexual. Es decir, estos crímenes necesariamente tendrán que ser sancionados en el sistema de Jurisdicción especial para la paz, y ahí se determinará si el castigo será la cárcel (entre 15 a 20 años para quienes se nieguen a confesar y dar información que permita reparar a las víctimas, y penas alternativas haciendo labores restauradoras, como desminar los campos o construir obras públicas, para los y las que sí colaboren con los procesos de justicia). Como explica Rodrigo Uprimny en uno de los recientes videos de DeJusticia, “no es verdad que esta sea una paz con impunidad”; habrá justicia, pero una justicia distinta.

(más…)

La “ideología” de género y la paz

Columna publicada el 1 de septiembre de 2016 en El Espectador.

La semana pasada fue verdaderamente emocionante escuchar, en boca de los hombres que anunciaron el acuerdo, palabras como “género”, “inclusión” y “diversidad”, que tanta falta han hecho al país, y que perfilan a este acuerdo como el primer acuerdo de paz en el mundo con una perspectiva de género transversal.

Paradójicamente, esa perspectiva de género, que es uno de los grandes aciertos del acuerdo, está siendo usada por quienes hacen campaña por el “No” en el plebiscito para confundir y polarizar. Peor: algunos curas y pastores piden desde el púlpito a sus feligreses que voten “No” porque el acuerdo incluye la “ideología de género” que quieren “imponer” las Farc. La moraleja de esta historia es para el presidente Santos, que echó para atrás el manual “Ambientes escolares libres de discriminación”, tras una reunión con altos jerarcas de la Iglesia. No se necesita ser muy perspicaz para imaginar que el presidente se deslindó de las cartillas para conservar el apoyo de la poderosa Iglesia Católica o iglesias cristianas al proceso de paz.

(más…)

Las mujeres detrás de la foto que negociaron la paz en Colombia

Columna publicada en Univisión el 26 de agosto de 2016.

Las mujeres no salieron en la foto que anunció el fin de la guerra en Colombia. El 23 de agosto, las cuentas de Twitter del Alto Comisionado y de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) publicaron una foto con ambas delegaciones sonrientes, y el mensaje “El día se acerca”. Al día siguiente, ambos bandos anunciaron un acuerdo final, que será refrendado por los colombianos el 2 de octubre de este año.

El 24 de agosto, las mujeres no dieron discursos: escuchamos a Humberto de la Calle, a Iván Márquez, al presidente Santos. Ellas tampoco estaban sentadas en la mesa desde donde se anunció el acuerdo. Cuandobuscamos en Google Images algo sobre el Proceso de Paz colombiano, aparecen fotos de hombres y unas cuantas mujeres anónimas en fotos de manifestaciones. Las mujeres no son las caras visibles del Proceso de Paz.

¿Es esto síntoma de una exclusión de las mujeres? Sí y no. Cuando comenzó el Proceso de Paz, las mujeres no fueron llamadas a la mesa. Los hombres discutirían a puerta cerrada cómo acabar con la guerra que los hombres comenzaron. Pero esta premisa es falsa: están las mujeres combatientes (en ambos bandos), las sobrevivientes, las desplazadas, todas esas mujeres a quienes el conflicto les pasó por encima de los cuerpos. Así que las mujeres colombianas comenzaron a organizarse.

(más…)

Columna publicada el 24 de agosto de 2016 en El Espectador.

olombia ha estado en conflicto (casi) permanente desde la Guerra de los Mil Días.

La historia del país está marcada por generaciones y generaciones que vivieron en medio de la violencia, la desigualdad y el despojo. No conocemos otro entorno que no sea el conflicto y la sospecha. En un contexto como este, decir sí, creer que un acuerdo de paz es posible, imaginar otro país con optimismo y no con vergüenza, es un acto revolucionario.

(más…)