Selección Colombia

A las patadas

Columna publicada el 22 de marzo de 2017 en El Espectador.

“Opa, opa”, y el condescendiente “ese es un buen tema, lo podemos discutir”, le decía un coro de hombres a la periodista Andrea Guerrero cuando se tomó el micrófono para decir que se sentía agredida por el llamado del futbolista Pablo Armero, detenido el año pasado en Miami por coger del pelo a su pareja e intentar cortarle las extensiones en castigo porque ella no quería tener sexo con él. Cuento de nuevo la agresión con detalle pues no fue cualquier cosa, no hubo ambigüedad alguna en la violencia machista que ejerció contra su pareja. Como tampoco hubo ambigüedad en la postura del consulado: a favor de Armero. “No comparto que mi selección, la que tiene mis ídolos, tenga un hombre que maltrató a su mujer”, dijo la periodista, con una asertividad que muchos medios han llamado “enfado”, y la verdad es que todos debemos compartir su indignación.

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La violencia de Pablo Armero

Columna publicada el 11 de junio de 2016 en El Heraldo.

Hace unos días el jugador de la selección Pablo Armero, le pegó a su pareja y madre de sus hijos, María Elena Bazán. La agarró de las extensiones de pelo y se las empezó a cortar con una máquina en la habitación del hotel Metropolitan en Miami, todo porque ella le dijo que estaba cansada y no quería tener sexo con él. Como no pudo violarla, le pegó. Cuando la policía le preguntó a Bazán si ella había consentido, ella contestó llorando “¿por qué le pediría a él que me cortara el pelo?”. Armero estuvo detenido durante un día y salió al pagar la fianza de 1500 dólares. Aunque el futbolista no solicitó ayuda consular, el consulado de Colombia en Miami entró en contacto con él para prestarle asistencia, una fortuna que no tienen la mayoría de los colombianos en Estados Unidos.

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Fútbol mixto y superpoderoso

Columna publicada el 20 de junio de 2015 en El Heraldo.

Las Chicas Superpoderosas están teniendo uno de los mejores desempeños que ha tenido jamás una selección colombiana de fútbol en un mundial. Aunque Colombia entera está enamorada de ‘Miselesión’ (y más después del partido contra Brasil), y aunque la cobertura del Mundial Femenino 2015 ha sido exigua (tanto que ni siquiera pasan los partidos por televisión nacional), el éxito de las Chicas Superpoderosas ha sido ineludible.

En Colombia los prejuicios machistas sobre las mujeres y el fútbol están a flor de piel. Parece que con el contrato de ‘ser hombre’ viene un gusto por el ‘deporte nacional’ y que las mujeres solo estamos para ir a mostrar las tetas al estadio. También he escuchado a muchos hombres, entre ellos al periodista Adolfo Zableh, decir que a las mujeres no les creen cuando hablan de fútbol –incluso cuando tienen razón– y que les parece hasta molesto pues “no estamos hechas para eso”. De hecho, durante estos días estuvo rondando por Twitter el hashtag #NoMásMujeresHablandoDeFútbol. A todas estas personas les tengo una noticia bastante vieja: las mujeres podemos hacerlo todo, y las Chicas Superopoderosas son una de las mejores pruebas.

Pero no hay escuelas suficientes, no hay apoyo de la empresa privada, y para variar, a las futbolistas les pagan menos (ni el 1% de lo que ganan los jugadores hombres). Yoreli Rincón, capitana de Las Superpoderosas, dijo a Los Informantes que las compañeras del equipo tienen que conseguir reemplazos en sus trabajos cuando salen a representar a Colombia en torneos internacionales, y que terminan gastando más de lo que ganan en las competencias. También hay muchos casos de mujeres y niñas a las que discriminan (desde insultos hasta golpes) por jugar fútbol. Como si esto fuera poco el punto 4 del reglamento de la Fifa exige “verificación de sexo”. Esto quiere decir que si alguna mujer es “muy alta” o “muy peluda” cae “bajo sospecha” y debe ser “revisada” para asegurarse que tiene “el sexo correcto”. Esto es un exabrupto porque científicamente “probar” el sexo de una persona es imposible, ya que no necesariamente los genitales exteriores y/o el fenotipo coinciden con la composición cromosómica o los índices de testosterona. Se supone que la medida está para que no haya “hombres que se hagan pasar por mujeres” lo cual supuestamente les daría una ventaja de rapidez, habilidad y fuerza física frente a otras jugadoras. Sin embargo, la surcoreana Park Eun-sun, delantera de más de 1.80 metros, sin duda es más fuerte que el aclamado Messi. Y si de talento se trata, las selecciones de fútbol femenina y masculina en Colombia muestran que hay muchas mujeres que juegan mejor que muchos hombres en el fútbol profesional. Es decir, la tal ventaja por sexo es inexistente.

¿No sería mejor entonces que tuviésemos equipos mixtos? ¡Qué bonito sería! Qué importa si son hombres o mujeres, trans o intersex, lo importante es que sepan jugar bien y en equipo, y que le den ilusión y esperanza a sus países representándolos con la camiseta. El talento no distingue sexo ni género y todos los deportes serán más gloriosos cuando dejen de ser machistas.